Nutricion en la EPOCNutrición en la EPOC

Juan Agüero Calvo. Fisioterapeuta y DUE del Instituto de Investigación Sanitaria IDIVAL.

Las personas con enfermedades respiratorias, como la EPOC, pueden tener alteraciones nutricionales que repercuten negativamente en la evolución de la enfermedad.

Para valorar el estado nutricional puede utilizarse una fórmula muy sencilla que nos orienta sobre si el peso está en el rango de la normalidad o si, por el contrario, se encuentra en parámetros de desnutrición, sobrepeso u obesidad. Este valor se conoce como índice de masa corporal (IMC)

CLASIFICACIÓNIMC
Delgadez<21 kg/m²
Normopeso21-24,9 kg/m²
Sobrepeso25-30 kg/m²
Obesidad>30 kg/m²

IMC=peso(kg)/talla²(m)

En los pacientes con EPOC, el bajo peso corporal se asocia con deterioro de la función pulmonar, reducción de la masa diafragmática, disminución de la capacidad de realizar ejercicio y mayor tasa de complicaciones. Suele observarse una disminución de la masa muscular y un aumento de la masa grasa.

Normalmente la EPOC supone un aumento de las necesidades de energía, ya que hay un mayor trabajo respiratorio. Esto, junto con la disminución del apetito provocada por la disnea, la tos frecuente y algunos tratamientos farmacológicos, contribuye a la pérdida de peso.

En otros pacientes se produce un aumento excesivo del peso corporal, con mayor acumulación de grasa en el abdomen que repercute de forma negativa en la capacidad ventilatoria, aumenta el riesgo de diabetes por resistencia a la insulina y propicia la aparición de apneas del sueño.

El tratamiento con corticoides, que en ocasiones es necesario durante largos períodos de tiempo, puede contribuir al desarrollo de osteoporosis, por lo que se recomienda una dieta equilibrada rica en calcio.

Una dieta equilibrada

Una serie de consejos pueden beneficiarle:

Tres o cuatro raciones de fruta al día, sobre todo de aquellas ricas en vitaminas C y E (naranjas, kiwis, mandarinas y fresas), y dos raciones de verdura diarias (espinacas, judías verdes, acelgas, ensaladas, etc.; alguna de ellas en crudo). Las raciones de verdura son de 200 g (pesadas en crudo y limpias).

Utilice en su alimentación preferentemente aceite de oliva virgen, tanto para cocinar como para condimentar.

Se recomienda tomar pescado dos o tres veces por semana, y que dos de estas raciones sean de pescado azul (salmón, trucha, sardinas, bonito, bacalao, boquerones, caballa, etc.). Las raciones son de 250 g (200 g en crudo sin espinas).

Disminuya el consumo de grasas animales, grasas vegetales de palma o coco, y aceites vegetales hidrogenados (margarinas, mantequillas, dulces grasos, bollería industrial, carnes grasas, embutidos…).

Si su médico le indica dieta sin sal estricta, no debe añadir nada de sal a los alimentos en su elaboración ni a los platos ya preparados. Evite los cubitos de caldo, las comidas preparadas y las carnes procesadas.

Tome los cereales y derivados (pan, pasta, arroz) preferentemente integrales.

dieta equilibrada

Recomendaciones Generales

  • Evite las ingestas pesadas y descanse un rato tras la comida.

  • Evite los alimentos muy grasos que provocan una sensación de reflujo, similar al vómito.

  • Si utiliza oxígeno, asegúrese de usarlo durante y después de la comida. El acto de comer y la digestión requieren energía, y aumentan la necesidad de oxígeno.

  • Si tiene gases o se siente hinchado, evite los alimentos productores de gas,como las legumbres, las coles, los vegetales feculentos, los vegetales de hoja crudos y las bebidas con gas.

  • Es preferible realizar cinco o seis comidas al día. Coma la misma cantidad, pero repartida en raciones más pequeñas para evitar cansarse mientras come y la sensación de fatiga tras la comida. Procure comer despacio y masticar bien, con la boca cerrada para que no entre aire.

  • Es aconsejable descansar por lo menos 30 minutos antes de comer. Esto conservará su energía y disminuirá la disnea. Es preferible comer sentado.

  • Controle su peso periódicamente, una vez al mes.

  • No tome los alimentos muy calientes ni muy fríos, porque pueden provocarle sensación de ahogo o tos.

  • Para dar más sabor a los platos puede utilizar hierbas aromáticas, como tomillo, perejil, orégano, estragón, pimentón, nuez moscada, comino, etc.

  • Limite el consumo de bebidas con cafeína, que pueden interferir con alguno de sus medicamentos y pueden provocarle nerviosismo.

  • Es aconsejable tomar líquidos en abundancia, para que las secreciones sean menos espesas y las vías respiratorias estén más limpias. Es mejor tomarlos fuera de las comidas para evitar saciarse de forma precoz y entonces comer menos de lo necesario. En caso de que tenga insuficiencia cardiaca y se le hinchen los pies, deberá restringir la sal y los líquidos.

Recomendaciones Específicas

Si usted tiene sobrepeso es recomendable:

  • El aceite de oliva como base para la cocina (ensaladas, fritos, guisos, etc.), pero con moderación, pues aunque es saludable aporta muchas calorías.

  • Los productos lácteos deben ser desnatados: leche, yogures, queso fresco… Evitar tomar quesos de otro tipo, salvo en ocasiones puntuales.

  • Los embutidos con menos grasa y que puede tomar habitualmente son jamón cocido, pavo, jamón serrano y lomo (retirando la parte grasa).

  • No se recomienda tomar carne roja más de una vez por semana. Es preferible tomar carne magra (conejo, pollo, pavo) o pescado de cualquier tipo, aunque el pescado blanco tiene menos calorías.

  • Evite tomar habitualmente azúcares refinados (azúcar, miel, caramelos, refrescos), pues tienen muchas calorías. Las bebidas con alcohol, al igual que los refrescos, aportan muchas calorías y pueden ser fácilmente sustituidas por bebidas light.

Si usted tiene bajo peso es recomendable:

  • Coma guisos, empanados y rebozados.

  • Utilice generosamente aceite de oliva virgen en los aliños.

  • Añada a los platos mayonesa o salsas similares (con aceite de oliva virgen).

  • Tome aperitivos con avellanas, almendras y otros frutos secos (no fritos ni con sal).

  • Si no padece diabetes, puede tomar postres dulces. Añada mermelada o miel al yogur, la cuajada y el requesón.

  • Si no tiene el colesterol elevado, tome leche entera con azúcar, enriquecida con nata líquida o leche en polvo (dos cucharadas en polvo por cada taza).

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