Fisioterapia respiratoriaFisioterapia respiratoria

Juan Agüero Calvo. Fisioterapeuta y DUE del Instituto de Investigación Sanitaria IDIVAL.

Existe un campo de demostrada eficacia en el tratamiento de las patologías y las complicaciones de vías respiratorias: la fisioterapia respiratoria.

Esta especialidad se centra en el trabajo respiratorio, con técnicas de respiración y de manejo de las secreciones (esto último es muy importante, ya que son las secreciones las que provocan las infecciones).
Se trata de ejercicios sencillos que debe realizar diariamente y que, junto con la actividad física y el tratamiento médico, le ayudarán a manejar la enfermedad lo mejor posible.

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Técnicas de respiración

Es importante que se pare a pensar cómo respira. Muchas veces aparece la fatiga porque no sabe hacerlo de una manera correcta: realiza respiraciones muy superficiales, rápidas, y no llena adecuadamente los pulmones.

A) Respiración diafragmática

El diafragma es el músculo respiratorio primario, el más importante, sin el cual los pulmones no se llenarían de aire. ¡Hay que utilizarlo!
Al inspirar, el diafragma desciende y entra aire en los pulmones. Al espirar, el diafragma recupera su posición relajada y el aire sale al exterior.
Deje todo lo que esté haciendo. Concéntrese en su respiración. Lleve ropa cómoda que no comprima el vientre. Empiece a realizar las respiraciones en posición de tumbado. Cuando lo tenga controlado, las hará sentado.
Siga las siguientes instrucciones:
• Tumbado boca arriba con las piernas flexionadas (puede colocarse una almohada bajo de las rodillas) tendrá los músculos del abdomen relajados y el diafragma se moverá más libremente.
• Coloque una mano en el abdomen y otra en el pecho para controlar los movimientos. Tiene que notar el movimiento del abdomen.
• Coja aire por la nariz, de manera lenta y profunda, notando cómo se hincha el abdomen (efecto producido por el descenso del diafragma). Aguante el aire 3 segundos en los pulmones.
• Sople lentamente por la boca, notando cómo desciende el abdomen (el diafragma recupera su posición).
Realice el ejercicio en tandas de 10 repeticiones, varias veces al día. Es importante que lo haga a primera hora de la mañana, nada más despertar. Respirar de manera lenta le ayudará a reducir la frecuencia respiratoria (número de respiraciones por minuto) y a relajarse.

B) Labios fruncidos

Uno de los problemas de los pacientes con EPOC es la limitación que hay a la salida del aire. El aire entra, pero no se logra expulsar todo. Esto hace que aumente el espacio de aire llamado volumen residual, que a su vez va a mermar la capacidad de llenado; es el atrapamiento aéreo.
La respiración con los labios fruncidos ayuda a expulsar más cantidad de aire y a vaciar los pulmones.
• Trate de dejar todo lo que esté haciendo y concéntrese en su respiración.
• Coja aire lentamente por la nariz, pero no lo haga muy profundo (sin forzar), haciendo que la respiración sea un poco más corta que en la respiración diafragmática completa.
• Exhale el aire de manera lenta y profunda con los labios fruncidos, como si quisiera apagar una vela. Tenga en cuenta que el tiempo de espiración ha de ser mayor que el tiempo de inspiración. Por ejemplo: inhalar en dos tiempos y exhalar en cuatro.
• Repita el ejercicio varias veces al día, intercalándolo con las respiraciones diafragmáticas.
Con la respiración con los labios fruncidos conseguirá una respiración más fisiológica y eficiente. Ayudará a aumentar el volumen corriente de aire, alargando la espiración y disminuyendo la frecuencia respiratoria.

C) Movilizaciones torácicas

La caja torácica tiene una función muy importante en el trabajo respiratorio. No sólo se encarga de albergar los pulmones y el corazón. Una buena movilidad del tórax le ayudará a ventilar mejor todas las regiones pulmonares.
Con el movimiento diafragmático se consigue el 60% de la ventilación pulmonar. El 25% lo proporciona la movilidad de la caja torácica. Y el último 15%, el movimiento de ascenso y descenso del esternón. De ahí la importancia de trabajar los movimientos del tórax.

Manejo de las secreciones

El mejor momento para hacer los ejercicios es a primera hora de la mañana.

El aire que respira va a ser la principal herramienta de que dispone para movilizar el moco y expulsarlo fuera de los pulmones.
No es de extrañar que hacer los ejercicios antes descritos le provoque tos o que expulse alguna secreción. Hablar, cantar, reír, llorar… también le van a hacer expectorar. Está haciendo fisioterapia respiratoria.

Ahora bien, el problema viene cuando las secreciones se localizan en lo que llamamos la vía periférica, en el fondo de sus pulmones. Es ahí donde tiene que hacer algo de trabajo respiratorio extra para poder subir las secreciones a una zona segura y que, con la acción de la tos, las eche fuera. Cuanta más tos, más moco generará, más irritación de los bronquios y más fatiga. Es muy importante tratar de controlar la tos y que esta sea efectiva.

El mejor momento para hacer los ejercicios es también a primera hora de la mañana, en la cama nada más despertar, aunque es importante hacerlo varias veces a lo largo del día. Debe aumentar su frecuencia cuando se vea más cargado de secreciones.

Durante los ejercicios hay una única manera de coger aire: por la nariz; y hay tres maneras de expulsarlo, por este orden: labios fruncidos, nariz o boca abierta. Es importante que tenga las fosas nasales despejadas y libres de secreciones.

Empezará a hacer los ejercicios tumbado boca arriba con las piernas flexionadas; después sobre el lado derecho, y luego también sobre el lado izquierdo. Para toser hay que incorporarse y sentarse. A lo largo del día se repetirán los ejercicios en posición de sentado.

Ejercicios

Ejercicio 1

Coja aire por la nariz de manera lenta y profunda. Aguante 3 segundos. Sople con los labios fruncidos (como si quisiera apagar una vela) hasta que no le quede más aire. Repita el ejercicio 10 veces.

Ejercicio 2

Coja aire por la nariz. Aguante 3 segundos. Suelte el aire por la nariz lentamente. Repítalo 10 veces. Si tiene secreciones en el momento de hacer el ejercicio, oirá el gorgoteo producido por el aire al arrastrar el moco.

Ejercicio 3

Coja aire por la nariz. Aguante 3 segundos. Suelte el aire con la boca abierta, como si fuese a empañar un cristal. De igual modo que antes, si tiene moco oirá un gorgoteo. Repítalo también 10 veces.

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