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Consejos para convivir con la enfermedad pulmonar obstructiva crónica

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) altera la respiración normal y puede llegar a ser muy grave. Se caracteriza porque el aire encuentra dificultad para pasar por los bronquios, debido a que estos están inflamados y, por lo tanto, el espacio para que circule el aire en su interior se hace más estrecho.

Durante las primeras etapas de la enfermedad, suele aparecer “una tos que generalmente produce una gran cantidad de esputo en los pulmones; dificultad para respirar, falta de aliento y respiración sibilante; sensación de cansancio, incluso al realizar actividades diarias sencillas y dificultad para dormir porque uno se despierta sin aliento o tosiendo”, señalan los especialistas del Instituto del Corazón de Texas.

En etapas más avanzadas, los síntomas de EPOC son: “Una coloración azulada de la piel de los labios, los dedos de las manos y de los pies; acumulación de líquido en las piernas y en los pies; dolor de cabeza al despertarse por la mañana; adelgazamiento y una extrema falta de aliento que hace muy difícil realizar todo tipo de actividades”, añaden.

Cambio de estilo de vida
La principal causa de la EPOC es el tabaco. De hecho, según datos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), entre el 85 por ciento y el 90 por ciento de los pacientes con esta enfermedad han sido fumadores.

“Está científicamente probado que el tabaco es el principal factor de riesgo de EPOC, hasta el punto de que un 20 por ciento de los fumadores acaba desarrollando EPOC. Es por tanto fácil deducir que no fumar es la mejor medida preventiva contra la enfermedad pulmonar obstructiva crónica”, señala Juan Antonio Riesco, coordinador del Año SEPAR 2015-2016 de la EPOC y el tabaco. Sin embargo, un número elevado de pacientes con EPOC sigue fumando. SEPAR estima que esta cifra se encuentra entre el 30 por ciento y el 70 por ciento de los afectados por la enfermedad.

“Cuando los pacientes con EPOC siguen fumando, el deterioro de la función pulmonar se acelera, sufren más exacerbaciones y hospitalizaciones y, a la vez, disminuye la eficacia de los tratamientos en un 60 por ciento. En definitiva, merma su calidad de vida y su capacidad de llevar una vida más o menos normalizada mengua considerablemente”, manifiesta el doctor Riesco. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que la EPOC “no se cura y es esencial dejar de fumar para prevenir la progresión de la enfermedad”.

En lo relativo al estilo de vida, esta entidad recomienda dejar de fumar, seguir una alimentación equilibrada y mantener un peso normal, evitar las zonas donde haya contaminación atmosférica, aprender métodos de respiración para hacerlo con más facilidad, permanecer lo más activo posible y vacunarse contra la gripe todos los años para evitar las infecciones respiratorias que puedan agravar la EPOC.

Debido a la fatiga y a la sensación de ahogo, muchos pacientes con EPOC tienden a reducir su actividad física. Sin embargo, los neumólogos señalan que el ejercicio es beneficioso para las personas con esta enfermedad. Así, la guía “Convivir con la EPOC”, publicada por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) indica que el ejercicio ayuda a mejorar los músculos, las articulaciones, el corazón y la presión arterial.

Además, ayuda a disminuir los síntomas de EPOC, sobre todo la disnea, contribuye a que la enfermedad avance más despacio, hace que se reduzcan el estrés, la ansiedad y la depresión y, en definitiva, mejora la calidad de vida de las personas con EPOC. Los autores de esta guía apuntan que hay programas de rehabilitación respiratoria en los que se puede conocer la enfermedad con más profundidad y comenzar a hacer ejercicio físico bajo la supervisión de profesionales. Pero destacan que, más allá de estos programas, el objetivo para los pacientes con EPOC debe ser mantenerse lo más activos posible y procurar no pasar demasiado tiempo sentados o tumbados.

Otro aspecto a tener en cuenta es la alimentación, pues las alteraciones del peso son frecuentes entre los enfermos de EPOC, tanto por exceso como por defecto. Por ello, la Fundación Europea del Pulmón aconseja el consumo de frutas y verduras. “Es importante que comer sano forme parte de su rutina diaria”, expone esta entidad.

Además, para mantener la EPOC bajo control, es imprescindible cumplir meticulosamente con el tratamiento prescrito por el neumólogo y someterse a revisiones con regularidad. Se deben seguir estrictamente las indicaciones del facultativo pues “el uso de cualquier medicación sin control médico puede ser perjudicial para la salud”, advierten los especialistas de SEPAR.

Del mismo modo, manifiestan que el tratamiento de la EPOC es para toda la vida y hacen hincapié en la necesidad de cumplirlo de forma correcta sin olvidar ninguna toma y de acudir a cada una de las visitas programadas con el equipo médico que se ocupa de la enfermedad.

Autora: Purificación León

Vía: elnuevoherald

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