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Las posibilidades de dejar de fumar se multiplican por 10 cuando se recibe la ayuda de un profesional

El tabaquismo está considerado como una enfermedad crónica, de carácter adictivo y recividante que conlleva graves consecuencias para salud. De hecho, es responsable de aproximadamente 56.000 muertes anuales en España, principalmente por cáncer, enfermedad cardiovascular y por EPOC. Las posibilidades de dejar de fumar se multiplican por 10 cuando se recibe la ayuda de un profesional, según ha informado el coordinador del Año SEPAR 2016 de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el tabaco, Juan Antonio Riesco.

“Dejar de fumar es la decisión más saludable que se puede tomar en cualquier momento de la vida. Esta decisión, cuya motivación es diferente para cada fumador, debe ir acompañada de la ayuda de los profesionales sanitarios para incrementar sus posibilidades de éxito”, ha explicado el experto.

Y es que, se calcula que hasta el 70 por ciento de los fumadores desean dejar de fumar y, de ellos, sólo un 18 por ciento pide ayuda profesional para dejar de fumar. Asimismo, de cada 100 fumadores que realizan un intento de abandono por sí mismo, sólo un 5 por ciento lo consigue, pero si este intento se acompaña de la adecuada valoración diagnóstica y terapéutica de un profesional, las posibilidades de éxito pueden multiplicarse por diez.

ELEVADA PREVALENCIA DEL TABAQUISMO EN PACIENTES CON EPOC

Ahora bien, estudios diseñados para ver la evaluación de tratamientos farmacológicos en la EPOC han puesto de manifiesto la elevada prevalencia del tabaquismo en pacientes ya diagnosticados de EPOC, la cual oscila entre el 38 por ciento y el 77 por ciento.

“Una de las causas de que el hábito tabáquico persista a pesar de la enfermedad pulmonar son las peculiaridades que muestran los pacientes con EPOC como fumadores. Consumen mayor número de cigarrillos, realizan una calada más profunda y retienen más el humo, tienen mayor dependencia del tabaco y menor grado de motivación para abandonar el habito tabáquico, todo ello acompañado por un estado de ánimo más deprimido y con una autoestima más baja”, ha comentado Riesco.

En este sentido, prosigue, resulta útil diferenciar entre dos tipos de pacientes: aquellos con diagnóstico reciente de EPOC, que tienen mayor grado de motivación y que podrán responder mejor a tratamientos convencionales, y los pacientes con diagnóstico antiguo de EPOC, amplio historial de recaídas, muy bajos niveles de autoeficacia, gran desconfianza, frustración y desánimo, elevada presión interna y externa y que se muestran reacios a nuevos intentos.

“Este grupo necesita un nivel de intervención más intensivo y la necesaria intervención de expertos en tabaquismo, y si es preciso acudir a unidades especializadas en tabaquismo. Otro posible freno de los fumadores en general y especialmente de los pacientes con EPOC que persisten en su hábito, es la financiación de los tratamientos de deshabituación tabáquica. El apoyo a la deshabituación tabáquica sólo se realiza de forma puntual y esporádica en algunos programas sanitarios de algunas comunidades autónomas”, ha enfatizado el experto.

Finalmente, ha lamentado que el Sistema Nacional de Salud no promocione asistencia sanitaria a los fumadores para ayudarles a dejar de fumar ni financie los tratamientos, a pesar de que se ha demostrado que la financiación de estas terapias, aunque solo fuera en pacientes con EPOC, supondría un “importante ahorro” en el presupuesto sanitario.

Vía: lainformacion

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El tabaco causa 60.000 muertes anuales, de las que entre 1.500 y 3.000 son de fumadores pasivos

El tabaco es el responsable de 60.000 muertes anuales en España y, de ellos, entre 1.500 y 3.000 son fumadores pasivos, según ha advertido este lunes la sociedad científica Socidrogalcohol que ha señalado que el tabaquismo es la principal casa de muerte evitable en el mundo. La Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las otras Toxicomanías, Socidrogalcohol, ha recordado que el 23,9% de la población española fuma y que, a pesar de que el número de adictos ha caído 4 puntos en 2 años, España aún ocupa el noveno lugar en Europa.

Es, además, el país de la UE donde antes se empieza a fumar y, para Enrique Ochoa, de la Junta Directiva de esta sociedad, “si se generalizase el empaquetado neutro, se incrementase su precio y se siguiera reduciendo el espacio público en el que todavía es posible fumar”, se reduciría la tasa de fumadores.

Reclaman nuevas medidas para reducir su consumo

“Se ha avanzado mucho con la Ley de espacios libres del humo del tabaco de 2011, pero es evidente que se puede y debe avanzar mucho más”, como “trasmitir a los jóvenes que se inician con el consumo de tabaco que la mayoría de la población ya no fuma y ayudar a incrementar en la población general la percepción del riesgo que conlleva el consumo de tabaco”.

En este sentido coincide la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), que ha afirmado que la prohibición de publicidad, promoción y patrocinio del tabaco permitiría reducir su consumo en un 7% de media. La Semergen apuesta también por el empaquetado neutro, que disminuye el atractivo de las cajetillas y aumenta la eficacia de las advertencias sanitarias.

El tabaquismo es la principal causa de muerte evitable en el mundo y es responsable de una pérdida media aproximada de 10 años de vida. Se relaciona con más de 25 enfermedades y tiene una relación causal con el 30% de todos los cánceres, con enfermedades respiratorias (75% de bronquitis crónica, enfisema y asma) y con enfermedades cardiovasculares (25% de cardiopatía isquémica).

El tabaco y el cáncer

La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ha subrayado que el hábito de fumar es el determinante más fuerte de la mortalidad por cáncer en la UE y se estima que el efecto carcinógeno del tabaco se asocia al 16-40% de los casos de cáncer en general.

El tabaco participa como agente causal en el cáncer de pulmón, cavidad oral, faringe, laringe, esófago, estómago, cuello de útero, vejiga, intestino, riñón, páncreas y próstata, además de la leucemia mieloide aguda y algunos datos indican que también puede aumentar el riesgo de cáncer de mama.

Desde la Asociación Española contra el Cáncer (Aecc) han recordado, además, que el 10,3% de los niños menores de 14 años están expuestos diariamente al humo del tabaco en su hogar.

En este sentido, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) ha alertado de que esta exhibición puede tener consecuencias en su vida adulta y está asociado con un “aumento del 40% de la probabilidad de desarrollar fibrilación auricular” en el futuro.

La exhibición de los menores al humo del cigarro es también la causa de múltiples enfermedades infantiles, como el asma y la neumonía, y de patologías cardiacas graves, además de la muerte súbita del lactante.

La Separ ha pedido que se regule el consumo en espacios cerrados, como el hogar o el coche para proteger a los menores de dicha exposición involuntaria al humo del cigarro.

Vía: rtve

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EPOC: la enfermedad que roba el aire

Detrás de estas cuatro letras se esconde la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, una epidemia cada vez más femenina asociada al consumo de tabaco. La detección precoz es la asignatura pendiente.

En nuestro país, dos millones de personas tienen dificultad para respirar. Al principio la falta de aire es casi imperceptible y solo se presenta ante grandes esfuerzos, como caminar a paso rápido, correr para coger el autobús o subir una escalera. No suelen darle importancia, achacando el ahogo a la falta de forma física y al tabaco. Sin embargo, puede ser el primer indicio de una enfermedad pulmonar incurable y progresiva que, sin tratamiento, puede seguir su avance hasta limitar la realización de actividades como vestirse por falta de aire. Se trata de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, conocida por sus siglas: EPOC.

Más del 10% de la población adulta está afectada por la EPOC, aunque la inmensa mayoría están sin diagnosticar. Y uno de cada cuatro adultos mayores de 35 desarrollarán la EPOC a lo largo de su vida. En el 90 por ciento de los casos, el tabaco es el responsable de que los bronquios se estrechen, limitando la entrada de aire a los pulmones. Sin el oxígeno, todo el organismo, incluido el cerebro, se resiente. A la dificultad progresiva para respirar pueden unirse tos crónica, expectoración (flemas), ruidos, pitidos y dolor en el pecho.

ABC Salud, en colaboración con GSK, reunió a ocho expertos para hablar sobre esta patología. El principal caballo de batalla, coincidieron todos, es el diagnóstico. O mejor dicho, la falta de él. Y eso que la prueba que delata esta patología es simple: una espirometría, que consiste en sentarse y soplar de forma enérgica después de una inhalación profunda. El aparato determina la velocidad a la que se mueve el aire por los bronquios, que en los pacientes con EPOC es menor. Permite también establecer la gravedad, según el grado de oclusión de los bronquios.

Mejorar el diagnóstico

Sin embargo, en la fortaleza y precisión de la espirometría «está también su debilidad», apunta Antonio Trigueros, responsable del Grupo de Patología Respiratoria de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Y es que esta prueba requiere personal entrenado para llevarla a cabo de forma correcta. De otra forma puede proporcionar resultados poco fiables. «Ahora las hace el primero que está disponible, a regañadientes y mal», denuncia Trigueros. Pese a todo, es fundamental para establecer el diagnóstico cuanto antes y poner un tratamiento que permita frenar el cierre progresivo de los bronquios. Si no se ataja a tiempo, sigue avanzando y la dificultad para respirar será cada vez mayor, incluso ante actividades tan simples como levantarse, vestirse, calzarse o salir de casa.

Pero el diagnóstico se retrasa en la mayoría de los casos. «El paciente asume que la tos es una consecuencia del tabaco. Nadie le ha explicado que detrás de esa tos hay una enfermedad. Acude a consulta en Atención Primaria por otros problemas y este pasa desapercibido. Y pasan años desde los primeros síntomas hasta los más avanzados, que sirven para detectarlo de forma tardía», señala Eduardo Calvo, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria.

Para Francisco Vargas Marcos, consejero técnico de la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación, es indispensable establecer un cribaje que permita detectar la EPOC: «Es una enfermedad de alto coste económico y social y la tercera causa de mortalidad, está asociada al tabaco y se puede prevenir. Es necesario mejorar el diagnóstico mediante cribado en fumadores mayores de 40 años con síntomas respiratorios».

Pese a que el tabaco es la primera causa de muerte, en España todavía fuma a diario el 23% de la población mayor de 16 años (27,6% de los hombres y el 18,6% de las mujeres). Y la edad media para el inicio del consumo diario de tabaco se sitúa en 14,2 años, y en 13,1 para el consumo ocasional.

Poca adherencia al tratamiento

«Hemos mejorado poco en diagnóstico», apunta Julio Ancochea, coordinador de la Estrategia EPOC del Sistema Nacional de Salud y jefe de servicio de Neumología del Hospital Universitario La Princesa, de Madrid. Sin embargo, añade, una vez detectada, «estamos en condiciones de mejorar la calidad de vida del paciente con EPOC». Pero aquí hay un nuevo escollo, que se une a la falta de diagnóstico: la adherencia al tratamiento, pese a que los fármacos disponibles en la actualidad mejoran mucho los síntomas y frenan la progresión de la enfermedad. La primera medida es dejar de fumar, algo que cuesta mucho a los pacientes, ya que la mayoría han fumado una cajetilla diaria durante diez años. En las mujeres basta la mitad de esa dosis para desencadenar la EPOC.

Los broncodilatadores son la primera línea de tratamiento, y pueden combinarse con corticoides. En ambos casos, se administran mediante inhaladores o esprais para facilitar que el medicamento llegue a los pulmones. Pero utilizar un inhalador es más complejo que tomarse una pastilla, por lo que requiere un aprendizaje semejante al que facilita el personal de enfermería a las personas con diabetes cuando empiezan a utilizar insulina.

Entretanto, la receta electrónica permite evaluar la adherencia al tratamiento. Óscar López Moreno, vocal del Colegio de Farmacéuticos de Madrid, indica que «en los broncodilatadores hay un incumplimiento total. No los piden, pese a que los tienen pautados. Se debe informar mejor de la importancia de cumplir el tratamiento».

Sin embargo, su uso es fundamental. Cuando se padece EPOC, los bronquios y bronquiolos se vuelven menos elásticos. Esto mismo ocurre en los alveolos pulmonares, unos diminutos sacos donde tiene lugar el intercambio del dióxido de carbono por el oxígeno. En la EPOC, las paredes de los alveolos se rompen y se forman cavidades más grandes y menos elásticas, que hacen más difícil captar el oxígeno y eliminar el CO2. Los aerosoles facilitan esta tarea en los pulmones dañados, abriendo las vías respiratorias.

Dependientes del oxígeno

También les cuesta a los pacientes depender de un dispensador de oxígeno para respirar, como apunta el doctor Calvo, y recurren a él menos de lo necesario. Sixto Arenas, vicepresidente de la Asociación de Pacientes con EPOC, se enteró hace dos décadas de que padecía esta enfermedad, entonces más desconocida que ahora. Participa en la mesa del foro conectado al oxígeno que le ayuda a respirar durante buena parte del día.

Arenas explica que le costó dejar de fumar cuando recibió el diagnóstico. Por eso ve con disgusto como su hija está enganchada al tabaco. Y se lamenta de la facilidad de los jóvenes para acceder al tabaco, en variedades cada vez más dañinas. Para evitar que se enganchen, hay que ser estrictos, matiza enérgicamente. «Quien tiene la voz y puede hacerlo son las Administraciones, pero prima lo económico sobre la salud. Si no se ponen medios para atajarla, la EPOC pasará a ser la primera causa de muerte, en lugar de la tercera», advierte.

Pese a que el tabaco es la primera causa de muerte, en España todavía fuma a diario el 23% de la población mayor de 16 años (27,6% de los hombres y el 18,6% de las mujeres). La edad media para el inicio del consumo diario se sitúa en 14,2 años, y en 13,1 para el ocasional. Las mujeres se incorporaron tarde a este pernicioso hábito, pero sus consecuencias son peores en muchas de las patologías que provoca. Varios estudios han demostrado que las mujeres con EPOC tienen más dificultad para respirar, peor calidad de vida y menor capacidad de ejercicio en condiciones estables.

«El desarrollo pulmonar en la mujer acaba antes, a los 17 años frente a los 22 de hombre. El enfisema también es diferente, igual que la inflamación bronquial. El tema de EPOC y género es muy importante y debemos profundizar en él, porque cada vez hay más datos que indican que se manifiesta antes y es más agresiva en las mujeres, aunque la respuesta al tratamiento es semejante», señala Ancochea.

Las mujeres, más vulnerables

«Fumando mucho menos, media cajetilla diaria durante diez años, tiene el mismo efecto que en los hombres fumar el doble. El perfil actual es el de mujeres por debajo de los 40 con EPOC bastante avanzada ya. Llegan a la consulta diciendo que se ahogan en tareas que antes hacía sin problemas, como el cuidado de los padres o algún familiar enfermo. Hay que tener en cuenta el papel de la mujer en la sociedad como cuidadora, por lo que el impacto de la enfermedad es mucho mayor, ya que sobrepasa el plano personal. En las mujeres los diagnósticos son más precoces, porque la sensación de ahogo, que es el síntoma principal, es más difícil de pasar por alto», resalta Salvador Díaz Lobato, del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid.

Estos días se celebra en San Francisco (California) la reunión de la Academia Torácica Americana, y uno de los temas que atraen el interés de los especialistas es precisamente la EPOC. Entre las novedades, se destaca que incluso en fumadores cuyos pulmones parecen funcionar con normalidad, esta patología respiratoria ya está activa aunque pasa desapercibida incluso con la espirometría, como recoge el último número de «New England Journal of Medicine». O que un tipo de células del sistema inmune, los neutrófilos, podrían ser los responsables de que algunos pacientes respondan peor a la medicación.

La medicina sigue avanzando para atajar esta patología. «Estamos en condiciones de mejorar la calidad de vida de los pacientes», resalta Ancochea. Pero es necesario saber que se tiene, dejar de fumar y seguir la medicación que el especialista determina a cada paciente. Sin eso, la EPOC seguirá avanzando silenciosamente.

Autora: Pilar Quijada

Vía: abc

 

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Retrato del paciente de EPOC hombres de 46 años que fuman a la media hora de levantarse

Así lo ha mostrado el estudio ‘Diagnóstico precoz de la EPOC en unidades de tabaquismo: estudio multicéntrico’, promovido por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), con motivo de la celebración del ‘Año SEPAR de la EPOC y el Tabaco’, y avalada por la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (NEUMOMADRID).

Las personas fumadoras que padecen la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) suelen ser hombres de unos 46 años, que llevan 20 años con este hábito y que el primer cigarro que encienden es a los 30 minutos, máximo, de levantarse, fumando al día una media de unos 23 cigarrillos.

Así lo ha mostrado el estudio ‘Diagnóstico precoz de la EPOC en unidades de tabaquismo: estudio multicéntrico’, promovido por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), con motivo de la celebración del ‘Año SEPAR de la EPOC y el Tabaco’, y avalada por la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (NEUMOMADRID).

Los objetivos del trabajo, según ha explicado el director de la Unidad Especializada en Tabaquismo de la Comunidad de Madrid y del Programa de Investigación de SEPAR, Carlos A. Jiménez Ruiz, han sido realizar un diagnostico precoz de la EPOC entre los fumadores que acuden a una unidad de tabaquismo para dejar de fumar, así como conocer las características sociodemográficas de estos pacientes.

Para ello, se han analizado a 2.143 personas, de las cuales 785 eran mayores de 40 años y no habían sido diagnosticadas de EPOC. A todos estos se les realizó una espirometría, comprobando que 644 no padecían la enfermedad, pero 141 sí y no lo sabían. De ellos, el 78 por ciento tenían EPOC leve o moderada y el 22 por ciento de forma severa.

LA EPOC YA NO ES UNA ENFERMEDAD EXCLUSIVA DE HOMBRES

“Estos datos demuestran el infradiagnóstico que existe de la enfermedad en España y que ha sido ya demostrado en diversos estudios”, ha argumentado el doctor. De hecho, según ha avisado el coordinador del Área de Tabaquismo de SEPAR y neumólogo del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, José Ignacio de Granda, hay unos dos millones de españoles con EPOC sin diagnosticar.

En este sentido, los expertos han alertado del aumento de mujeres aquejadas por esta enfermedad, ya que, según el actual trabajo, el 40 por ciento de los pacientes fumadores con EPOC son mujeres, lo que muestra que esta patología “ha dejado de ser exclusivamente de hombres”.

Con el fin de aumentar el diagnóstico, ambos especialistas, junto al neumólogo del Centro de Especialidades Periféricas Hermanos Sangro y del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, Segismundo Solano Reina, han recordado que los principales síntomas que deben alertar a un fumador a acudir a una consulta médica para que le realicen una espirometría (la prueba que detecta la EPOC) son la tos, expectoración, opresión torácica y sensación de falta de aire.

“Uno de los síntomas más invalidantes es la disnea y, además, es uno de los signos de más gravedad de la enfermedad. Por ello es necesario que cuando se sientan estos síntomas se acuda al médico y, lo más importante, que se deje de fumar ya que eso hará que se frene el curso de la enfermedad y que el tratamiento para la EPOC sea más eficaz”, ha zanjado Solano Reina.

Vía: lavanguardia

 

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Las leyes antitabaco evitarán hasta 7,4 millones de muertes prematuras en 2050

Las legislaciones para el control del consumo del tabaco adoptadas en 41 países entre los años 2007 y 2010 podrían evitar hasta 7,4 millones de muertes prematuras en todo el mundo en 2050. Así lo muestra el estudio ‘Fallecimientos derivados del tabaco evitados gracias al progreso de las medidas de control a lo largo de tres años’, elaborado por investigadores del Centro Oncológico Integral Lombardi de la Universidad de Georgetown en Washington (Estados Unidos) y publicado en el número de julio del Boletín de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El estudio es el primero en demostrar los beneficios asociados con el control del consumo del tabaco establecido en 2005 en el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT). Y como apunta el doctor David Levy, director de la investigación, “se trata de un hallazgo espectacular, y es que con la puesta en marcha de políticas sencillas para el control del tabaco los gobiernos pueden salvar muchas vidas”.

Medidas de control

En el año 2008, la OMS identificó las seis medidas de control del tabaco más eficaces para reducir su consumo en todo el mundo. Unas medidas que, conocidas como ‘MPOWER’ e incluidas en el CMCT, contemplan el seguimiento de las políticas de consumo y prevención del tabaco; la protección frente a la exposición al humo del tabaco; la provisión de ayuda para el abandono del hábito tabáquico; las advertencias a la población sobre los peligros asociados con el hábito, entre las que se incluyen las prohibiciones sobre la publicidad, promoción y patrocinio del tabaco; y el aumento de los impuestos sobre el tabaco.

Partiendo de las mismas, el grupo de investigación dirigido por el doctor Levy llevó a cabo un ejercicio de modelización y proyecciones sobre el número de muertes prematuras que evitaría la implantación de una o más de estas medidas. El estudio se centró en los 41 países –39 de los cuales son miembros del CMCT– que habían implantado cuando menos una medida MPOWER –tan solo una en 33 países, y más de una en los ocho restantes–. En total, las 41 naciones estudiadas presentaban en 2008 una población total de casi mil millones de personas –esto es, la séptima parte de la población mundial–, con cerca de 290 millones de fumadores en 2007.

Los resultados, como destaca el doctor Levy, mostraron que, “además de salvar unos 7,4 millones de vidas, las políticas de control del tabaco que examinamos pueden conducir a otros beneficios como son, entre otros, un menor número de complicaciones asociadas al parto en las gestantes fumadoras, caso del bajo peso al nacer; una reducción de los costes de la atención sanitaria; y una menor pérdida de la productividad relacionada con las enfermedades causadas por el tabaquismo”.

Es más, la implantación de todas las medidas MPOWER conllevaría la evitación de un número mucho mayor de fallecimientos prematuros relacionadas con el tabaquismo. Y es que como recuerda el doctor Douglas Bettcher, director del Departamento de Enfermedades No Transmisibles de la OMS, “el consumo de tabaco es la principal causa evitable de muerte en el mundo, con seis millones de muertes anuales atribuibles en la actualidad; además, y de mantenerse la tendencia actual, la cifra de muertes crecerá hasta los ocho millones para 2030, aunque adoptando las medidas adecuadas la epidemia del tabaquismo puede ser totalmente erradicada”.

– ¿Quieres consultar (en inglés) el estudio ‘Fallecimientos derivados del tabaco evitados gracias al progreso de las medidas de control a lo largo de tres años’?

Vía: somospacientes 

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Las enfermedades “ocultas” del tabaco.

Según el Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos fumar es la causa principal de cáncer y de muerte por cáncer, existen además «29 enfermedades relacionadas con el cigarrillo, aparte de que el tabaquismo es una enfermedad en sí misma porque el tabaco es adictivo, crónico y produce abstinencia», señala Mónica Patricia Hein, neumóloga y representante de la Asociación Española contra el Tabaquismo y Cáncer.

«Que un fumador desarrolle una u otra enfermedad depende de cada persona, de los hábitos que tenga, hasta de la alimentación…son varias cosas las que influyen», explica Hein. Sin embargo, el tabaquismo está ligado sobre todo al EPOC, es decir, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. «El humo contiene alquitrán y en esta sustancia hay centenares de sustancias tóxicas y peligrosas para la salud. Una de las más peligrosas son los hidrocarburos aromáticos policíclicos, como el benzopireno. Dichas sustancias quedan retenidas en los alvéolos pulmonares y cuesta mucho eliminarlos porque son rápidamente ingeridos por los macrófagos (células). Los macrófagos fagocitan el alquitrán y ya no se lo expulsa con facilidad. El daño del tabaco puede ser permamente porque cuando dejas de fumar el daño permanece, de ahí que los pulmones de un fumador se vean negros mientras que el de un no fumador son rosas. La respuesta del cuerpo es inflamatoria, de producción de moco y eso a la larga produce obstrucción de la vía aérea y dificulta la ventilación y favorece las infecciones: es ese el origen del EPOC», explica el médico Juan Martínez

«Dentro del EPOC, se incluye el efisema pulmonar y la bronquitis crónica. Y va en aumento en las mujeres porque se están equiparando en el hábito tabáquico con los hombres», advierte la neumóloga Hein.

Enfermedades cardiovasculares

Y, también ligadas al tabaquismo se encuentran las enfermedades cardiovasculares (la primera causa de muerte en el mundo), que incluyen el infarto agudo de miocardio, el ACV (accidente cerebrovascular) y las arritmias, así como todo lo que tenga que ver con problemas cardiacos.

«Otra de las enfermedades relacionadas con el tabaco son la gastritis, la úlcera gástrica o duodenal. También se altera la circulación digestiva y puede producirse colon irritable. Puede haber también trastornos intestinales», explica la neumóloga.

También pueden producirse infecciones. Por ejemplo, en las vías respiratorias altas (sinusitis, otitis, rinitis) o falta de oxígeno en la sangre, que se conoce como hipoxia. «La falta de oxígeno crónica condiciona otros problemas: cardiacos, sensación subjetiva de fatiga, pérdida de fuerza, limita la capacidad de los pacientes», añade Martínez.

Efectos insospechados

«También se incluye la neumonía o la tuberculosis. O, incluso, enfermedades en la piel: puede aumentar la psoriasis», explica Hein. Esto por no mencionar el caso de las embarazadas, donde puede llevar a que los niños nazcan con bajo peso, o también se produzcan partos prematuros o abortos. También se relaciona con enfermedades de la boca por el contacto con los tóxicos.

Pero hay efectos más insospechados: «accidentes de tráfico por despiste, base de gran parte de los incendios domésticos, de los incendios forestales no intencionales», explica Martínez. Por otro lado, «dificulta el control de los diabéticos, favorece la osteoporosis, el asma infantil por tabaquismo pasivo», añade el experto.

Existe también lo que se llama «humo de tercera generación»: el residuo del humo que se pega a los alimentos o textiles. «Este se combina con los compuestos nitrosos de moquetas y alimentos y se puede ingerir alquitrán a travás de los alimentos», advierte Martínez.

Vía: abc

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Estudios genéticos para deshabituación tabaco triplicarán éxito tratamiento

Los estudios genéticos para la deshabituación tabáquica triplicarán el éxito en los tratamientos, según han avanzado los expertos que participan en el XV Simpósium de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) de Barcelona. Organizado por la Fundación Catalana de Neumología (FUCAP) y con la colaboración de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y la Sociedad Catalana de Neumología (SOCAP), el encuentro reúne desde ayer y hasta hoy a unos 300 neumólogos de todo el mundo expertos en EPOC.

Los expertos en esta enfermedad, que cada año causa 18.000 muertes en España, han resaltado la importancia que están adquiriendo los estudios genéticos a la hora de prescribir los tratamientos para dejar de fumar.

El doctor Joan Sabater-Tobella, presidente de Eugenomic, especializada en medicina personalizada genómica y farmacogenética, ha presentado hoy un estudio realizado durante dos años sobre “la genética y la deshabituación tabáquica”. El estudio concluye que si “a la hora de prescribir un tratamiento se hiciera un estudio personalizado sobre los diferentes genes que intervienen en la eficacia de la deshabituación tabáquica del paciente, los médicos tendrían mayor información a la hora de prescribir uno u otro tratamiento, ya sea basado en nicotina, químico y psicológico”.

“Cada año se sabe que, de cada 100 fumadores, 70 quieren dejar de fumar, pero sólo 30 lo intenta. De éstos, apenas 2 ó 3 lo logran (4,2 % de los que lo intentan), por lo que el número de éxito es muy pequeño. Sin embargo, las personas que lograrían dejar de fumar si a la hora de tratarlos se tuviera en cuenta su genética se triplicaría, llegando a las 9 o 10 personas (14 % de los que lo intentan)”, ha afirmado Sabater-Tobella. “Hemos estudiado los diferentes genes que intervienen en el tabaquismo y sabemos en función de la genética de cada persona qué tipo de tratamiento responde con más eficacia”, ha afirmado Sabater-Tobella.

El médico ha puesto como ejemplo los tratamientos con nicotina: “Hemos buscado variantes genéticas que determinen el nivel de eliminación de esta sustancia, en este caso con la enzima del hígado CYP2A6; o la enzima CYP2B6, que transforma el pro-fármaco Bupropión en su forma activa OH-Bupropión, por lo que en las personas que genéticamente tengan una mutación que anule su actividad el Bupropión no tendrá ningún efecto sobre la deshabituación tabáquica y habrá fracaso terapéutico. Y así podríamos comentar respecto a cuatro genes más”.

“Desde que se descodificó el genoma humano en 2003, la medicina ha ido cambiando hacia la medicina personalizada, y gracias a los estudios genéticos podemos hacer ya una medicina preventiva, antes de que aparezca la enfermedad, en vez de un diagnóstico precoz, que es a lo que aspiraba hasta hoy”, ha concluido el presidente de Eugenomic.

La EPOC es un trastorno que causa una gran morbilidad y mortalidad a escala global. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), todos los años provoca la muerte de al menos 2,9 millones de personas.

Las estimaciones globales de mortalidad realizadas en 1990 se han actualizado recientemente, y reiteran que la EPOC, que era la quinta causa de muerte en 1990 y la cuarta desde 2000, pasará a ser la tercera en 2020.

La EPOC está causada, principalmente, por el humo del tabaco y produce como síntoma principal una disminución de la capacidad respiratoria, que avanza lentamente con el paso de los años y ocasiona un deterioro considerable en la calidad de vida de las personas afectadas y muerte prematura.

Vía: LaVanguardia

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El 36% de los pacientes con EPOC padece ansiedad o depresión.

Así lo muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Asociación de Neumología y Cirugía Torácica del Sur (NEUMOSUR) y publicado en Revista Española de Patología Torácica, trabajo en el que se observa cómo solo un 8% de los pacientes con diagnosticados del trastorno mental.

Como explican los autores, “nuestro estudio confirma que la presencia de comorbilidades psiquiátricas en los pacientes con EPOC es muy frecuente y que están infradiagnosticadas en un alto grado. En nuestra muestra, un 36% de los pacientes padecían ansiedad o depresión, si bien tan solo un 8% habían sido diagnosticados”.

Mayor riesgo clínico

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores evaluaron entre junio de 2010 y noviembre de 2011 la presencia de ansiedad o depresión en 204 pacientes ambulatorios –edad promedio de 66 años, siendo hasta un 90,2% varones– con EPOC estable.

Los resultados mostraron que, si bien solo un 8% de los participantes había sido diagnosticado de ansiedad o depresión al principio del estudio, la prevalencia de comorbilidad psiquiátrica se elevó hasta un 36%, resultando especialmente significativa en los pacientes más jóvenes.

Como indican los autores, “la depresión se ha encontrado en un 17% de los pacientes, cifra muy cercana a la de los pacientes oncológicos avanzados en cuidados paliativos, entre los que la prevalencia de depresión, en base a estudios con diagnóstico mediante entrevista psiquiátrica, se sitúa en torno al 20-30%”.

Un aspecto a tener en cuenta dado que los pacientes con ansiedad o depresión confirmadas habían presentado un mayor número de agudizaciones en el año previo, referían un mayor grado de disnea basal, recorrían una menor distancia en el test de marcha de 6 minutos (T6MM) y presentaban una mayor puntuación del índice BODE –escala que evalúa los riesgos clínicos en personas con EPOC.

Y en este contexto, y dada la elevada efectividad mostrada por el cuestionario de ‘Escala Hospitalaria de Ansiedad y Depresión’ (HADS) a la hora de identificar a los pacientes con comorbilidad psiquiátrica, “el uso del cuestionario autoadministrado HADS en la práctica clínica habitual puede corregir el alto infradiagnóstico de la ansiedad y la depresión en los pacientes EPOC”, concluyen los autores.

ESTUDIO PUBLICADO POR NEUMOSUR

Vía: somospacientes

EPOC

El coste sanitario de pacientes de EPOC supera los 2.150 millones euros/año

El coste sanitario de los pacientes que actualmente en España están diagnosticados de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) supera los 2.150 millones de euros al año, con una media por paciente de 1.752 euros anuales.

En rueda de prensa en Huelva, con motivo de la presentación del 42 Congreso de la Asociación de Neumología y Cirugía Torácica del Sur de España (Neumosur), su vicepresidente, Aurelio Arnedillo, ha indicado, a la luz de estas cifras, que la EPOC es “uno de los trastornos respiratorios que presenta mayor prevalencia y mayor impacto social y económico” en el país.

Del coste total estimado, más del 80 por ciento se deben a gastos hospitalarios y medicamentos; además el coste asociado a la EPOC supone un 2,5 % de los presupuestos de Sanidad y un 0,2 % del PIB español.

Arnedillo, ha precisado que en la actualidad la EPOC constituye la cuarta causa más frecuente de muerte tras el cáncer, la cardiopatía isquémica y las enfermedades cerebrovasculares, aunque puede considerarse la primera causa de muerte evitable ya que está asociada al tabaco.

Pese a ello, “existe un amplio desconocimiento” de esta enfermedad obstructiva respiratoria ya que, según estudios, “sólo un 17% la conoce, lo que posibilita que haya un gran infradiagnóstico tanto entre mujeres (un 86%) como entre hombres (67%)”. “La EPOC, a pesar de ser crónica y mortal es muy desconocida. En este sentido, resulta fundamental trabajar en el desarrollo de iniciativas de divulgación básica entre la población resaltando la importancia de la EPOC en el grupo de pacientes con enfermedades crónicas”, ha indicado Arnedillo.

Por ello, ha solicitado a la Consejería de Salud que “sea sensible a esta realidad y contemple la participación de forma activa de los especialistas en Neumología en el Plan Andaluz de Atención Integrada a Pacientes con Enfermedades Crónicas”.

Y es que, según ha explicado, aparte de su enorme prevalencia y el alto grado de infradiagnóstico y desconocimiento, la EPOC es una enfermedad altamente consumidora de recursos. Está detrás del 10-15 % de las consultas en Atención Primaria, del 35-40% de las consultas de Neumología, y del 8 % de los ingresos hospitalarios.

Por último, ha señalado que la deshabituación tabáquica se ha evidenciado como “una medida eficaz de prevención de la enfermedad y con una simple espirometría realizada en un centro sanitario de Atención Primaria puede ser detectada”. EFE

Vía: lavanguardia

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Financiar el tratamiento del tabaquismo en pacientes con EPOC ahorraría más de 4 millones de euros en cinco años

Se sabe que el 85% de los casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) están causados por el consumo del tabaco y que el tratamiento para dejar de fumar es la única medida terapéutica que se ha mostrado eficaz para frenar el desarrollo de este enfermedad. Ahora, un estudio demuestra que la financiación de dichas terapias en este subgrupo de la población supondría un importante ahorro en el presupuesto sanitario español.

“Si todos los fumadores con EPOC fueran tratados en unidades especializadas de tabaquismo, el ahorro para el Sistema Nacional de Salud ascendería a 4.258.000 al cabo de cinco años”, asegura Carlos A. Jiménez Ruiz, neumólogo y director del Programa Integrado de Investigación en Tabaquismo (PII) de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía torácica (SEPAR).

Así lo concluye el estudio en el que Jiménez Ruiz consta como primer firmante y que se ha publicado recientemente en la revista International Journal of Chronic Obstructive Pulmonary Disease. Los investigadores del estudio han desarrollado un modelo híbrido en el que se demuestra que un total de 17.756 fumadores con EPOC dejarían de fumar si los tratamientos del tabaquismo en estos pacientes estuvieran financiados por el Sistema Nacional de Salud. “En el escenario actual, es decir sin financiación, sólo dejan de fumar alrededor de 1.303 pacientes. Esto conlleva que los gastos sanitarios para atender a los pacientes con EPOC se disparen, ya que muchos de ellos son fumadores y el gasto sanitario medio del paciente con EPOC fumador es sensiblemente más alto que el del paciente con EPOC no fumador”, explica el especialista español. “Así pues, resulta más eficiente y rentable destinar más recursos económicos al principio para que dejen de fumar que no simplemente para tratar la EPOC”.

En este punto, cabe subrayar la estimación de los costes de la EPOC en España, revisados en el documento Estrategia en EPOC del SNS del Ministerio de Sanidad y Consumo. Se sitúan en 750-1000 millones de euros/año, incluidos los costes directos, indirectos e intangibles. El coste medio directo por paciente con EPOC se estima entre 1.712 y 3.238 euros/año. Estos costes directos se distribuyen en gastos hospitalarios (40-45%), fármacos (35-40%) y visitas y pruebas diagnósticas (15-25%); a estos costes se deben añadir los costes indirectos.

Los pacientes que incurren en un mayor coste son los más graves y/o con agudizaciones frecuentes. Estos enfermos, de estadio 3-4 en EPOC muy avanzada, necesitan medicinas inhaladas más de tres veces al día, otro inhalador de ‘rescate’ para pequeñas crisis de ahogo, fisioterapia respiratoria, oxígeno medicinal casi permanente y ayuda de sus familiares.

Dado el coste de esta enfermedad y atendiendo a los resultados del estudio, los beneficios y el ahorro para el Sistema Nacional de Salud y los servicios de salud públicos en las diferentes Comunidades Autónomas españolas sería evidente desde el cuarto año de financiación.

Además, toda la comunidad científico-médica nacional e internacional reconoce que el tratamiento del tabaquismo es una actividad prioritaria dentro del tratamiento integral de la EPOC. “Nosotros como sociedad científica, y como especialistas en salud respiratoria, tenemos el deber de mostrar estos datos a las autoridades sanitarias para que los conozcan y puedan tomar las medidas oportunas que permitan un importante ahorro a nuestro sistema. Los resultados aportados refuerzan indiscutiblemente la importancia de incluir los tratamientos del tabaquismo como prestación sanitaria del Sistema Nacional de Salud, al igual que se financian los tratamientos de cualquier enfermedad crónica“, concluye la Inmaculada Alfageme, presidenta de SEPAR.

En el trabajo se incluyeron solamente los tratamientos aprobados por el sistema, como la vareniclina, buropropion y las terapias de remplazo de nicotina. Asimismo, los investigadores entienden por financiación del tratamiento para dejar de fumar tanto el pago de los fármacos como toda la asistencia sanitaria requerida. El análisis se ha realizado extrayendo datos de diferentes estudios que cuantifican el número de pacientes de EPOC a España. Por un lado, el número de pacientes de EPOC que fuma y por el otro el coste del tratamiento de la EPOC en un fumador y en un no fumador, así como el coste de los tratamientos para dejar de fumar.

La EPOC en números

En España, la EPOC es causa del fallecimiento de 18.000 personas cada año. A pesar de ello, es una enfermedad infradiagnosticada, con una elevada morbimortalidad y que supone un problema de salud pública de gran magnitud ya que su abordaje representa un elevado coste sanitario, hasta un 0,2 del PIB. Se sitúa como la cuarta causa de muerte en los países de nuestro entorno y se prevé que su prevalencia siga aumentando.

Actualmente, y según datos extraídos del estudio EPI-SCAN elaborado por especialistas de SEPAR, se estima que 2.185.764 españoles presentan EPOC de entre los 21,4 millones con edad entre 40 y 80 años. Y ya que el 73% aún no está diagnosticado, puede decirse que más de 1.595.000 españoles aún no saben que padecen esta enfermedad y, por tanto, no reciben ningún tratamiento para su enfermedad. Al comienzo, es posible que la EPOC no cause síntomas o que estos sean leves. A medida que la enfermedad empeora, los síntomas se agravan. Estos se suelen confundir con los del envejecimiento natural, sin embargo una simple espirometría realizada por el médico de familia es suficiente para detectar esta enfermedad ante síntomas como la tos, silbidos al respirar, la expectoración y la dificultad para respirar, especialmente durante el ejercicio físico.

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Vía: elmundo