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Financiar el tratamiento del tabaquismo en pacientes con EPOC ahorraría más de 4 millones de euros en cinco años

Se sabe que el 85% de los casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) están causados por el consumo del tabaco y que el tratamiento para dejar de fumar es la única medida terapéutica que se ha mostrado eficaz para frenar el desarrollo de este enfermedad. Ahora, un estudio demuestra que la financiación de dichas terapias en este subgrupo de la población supondría un importante ahorro en el presupuesto sanitario español.

“Si todos los fumadores con EPOC fueran tratados en unidades especializadas de tabaquismo, el ahorro para el Sistema Nacional de Salud ascendería a 4.258.000 al cabo de cinco años”, asegura Carlos A. Jiménez Ruiz, neumólogo y director del Programa Integrado de Investigación en Tabaquismo (PII) de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía torácica (SEPAR).

Así lo concluye el estudio en el que Jiménez Ruiz consta como primer firmante y que se ha publicado recientemente en la revista International Journal of Chronic Obstructive Pulmonary Disease. Los investigadores del estudio han desarrollado un modelo híbrido en el que se demuestra que un total de 17.756 fumadores con EPOC dejarían de fumar si los tratamientos del tabaquismo en estos pacientes estuvieran financiados por el Sistema Nacional de Salud. “En el escenario actual, es decir sin financiación, sólo dejan de fumar alrededor de 1.303 pacientes. Esto conlleva que los gastos sanitarios para atender a los pacientes con EPOC se disparen, ya que muchos de ellos son fumadores y el gasto sanitario medio del paciente con EPOC fumador es sensiblemente más alto que el del paciente con EPOC no fumador”, explica el especialista español. “Así pues, resulta más eficiente y rentable destinar más recursos económicos al principio para que dejen de fumar que no simplemente para tratar la EPOC”.

En este punto, cabe subrayar la estimación de los costes de la EPOC en España, revisados en el documento Estrategia en EPOC del SNS del Ministerio de Sanidad y Consumo. Se sitúan en 750-1000 millones de euros/año, incluidos los costes directos, indirectos e intangibles. El coste medio directo por paciente con EPOC se estima entre 1.712 y 3.238 euros/año. Estos costes directos se distribuyen en gastos hospitalarios (40-45%), fármacos (35-40%) y visitas y pruebas diagnósticas (15-25%); a estos costes se deben añadir los costes indirectos.

Los pacientes que incurren en un mayor coste son los más graves y/o con agudizaciones frecuentes. Estos enfermos, de estadio 3-4 en EPOC muy avanzada, necesitan medicinas inhaladas más de tres veces al día, otro inhalador de ‘rescate’ para pequeñas crisis de ahogo, fisioterapia respiratoria, oxígeno medicinal casi permanente y ayuda de sus familiares.

Dado el coste de esta enfermedad y atendiendo a los resultados del estudio, los beneficios y el ahorro para el Sistema Nacional de Salud y los servicios de salud públicos en las diferentes Comunidades Autónomas españolas sería evidente desde el cuarto año de financiación.

Además, toda la comunidad científico-médica nacional e internacional reconoce que el tratamiento del tabaquismo es una actividad prioritaria dentro del tratamiento integral de la EPOC. “Nosotros como sociedad científica, y como especialistas en salud respiratoria, tenemos el deber de mostrar estos datos a las autoridades sanitarias para que los conozcan y puedan tomar las medidas oportunas que permitan un importante ahorro a nuestro sistema. Los resultados aportados refuerzan indiscutiblemente la importancia de incluir los tratamientos del tabaquismo como prestación sanitaria del Sistema Nacional de Salud, al igual que se financian los tratamientos de cualquier enfermedad crónica“, concluye la Inmaculada Alfageme, presidenta de SEPAR.

En el trabajo se incluyeron solamente los tratamientos aprobados por el sistema, como la vareniclina, buropropion y las terapias de remplazo de nicotina. Asimismo, los investigadores entienden por financiación del tratamiento para dejar de fumar tanto el pago de los fármacos como toda la asistencia sanitaria requerida. El análisis se ha realizado extrayendo datos de diferentes estudios que cuantifican el número de pacientes de EPOC a España. Por un lado, el número de pacientes de EPOC que fuma y por el otro el coste del tratamiento de la EPOC en un fumador y en un no fumador, así como el coste de los tratamientos para dejar de fumar.

La EPOC en números

En España, la EPOC es causa del fallecimiento de 18.000 personas cada año. A pesar de ello, es una enfermedad infradiagnosticada, con una elevada morbimortalidad y que supone un problema de salud pública de gran magnitud ya que su abordaje representa un elevado coste sanitario, hasta un 0,2 del PIB. Se sitúa como la cuarta causa de muerte en los países de nuestro entorno y se prevé que su prevalencia siga aumentando.

Actualmente, y según datos extraídos del estudio EPI-SCAN elaborado por especialistas de SEPAR, se estima que 2.185.764 españoles presentan EPOC de entre los 21,4 millones con edad entre 40 y 80 años. Y ya que el 73% aún no está diagnosticado, puede decirse que más de 1.595.000 españoles aún no saben que padecen esta enfermedad y, por tanto, no reciben ningún tratamiento para su enfermedad. Al comienzo, es posible que la EPOC no cause síntomas o que estos sean leves. A medida que la enfermedad empeora, los síntomas se agravan. Estos se suelen confundir con los del envejecimiento natural, sin embargo una simple espirometría realizada por el médico de familia es suficiente para detectar esta enfermedad ante síntomas como la tos, silbidos al respirar, la expectoración y la dificultad para respirar, especialmente durante el ejercicio físico.

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Vía: elmundo

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Decálogo para luchar contra la EPOC

La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), que tanto nos inquieta, o tan poco, ya que solo el 17% de la población es capaz de reconocerla, se puede prevenir casi por completo dejando de fumar; pero como la realidad es muy tozuda, el neumólogo jefe del madrileño Hospital de La Princesa, Julio Ancochea Bermúdez, nos aporta un decálogo de compromisos para saldar las deudas de la epoc.

La última actualización de la Organización Mundial de la Salud sobre estimaciones mundiales de afectados por la epoc (COPD en inglés) ha situado el número de casos por encima de los 328 millones de personas (168 millones de varones y 160 millones de mujeres), casi 119 millones más que a principios de los años noventa.

El acrónimo EPOC se corresponde con las palabras enfermedad, pulmonar, obstructiva y crónica; patología que se caracteriza esencialmente por la inutilidad progresiva de los pulmones (bronquios, bronquiolos y alveolos), y que se manifiesta clínicamente por ahogamiento, disnea o dificultad al respirar, acompañada, a menudo, de tos con o sin expectoración.

Los enfermos con epoc muy avanzada, estadios 3-4, necesitan medicinas inhaladas más de tres veces al día, otro inhalador de rescate para pequeñas crisis de ahogo, fisioterapia respiratoria, oxígeno medicinal, temporal o constantemente, y ayuda de sus familiares o cuidadores durante las 24 horas del día.

En su grado más severo, los pacientes apenas pueden salir de casa. Van de la cama al sofá, del sofá a la mesa, de la mesa al sofá, del sofá a la cama y vuelta a empezar al día siguiente cuando consiguen levantarse. Cualquier mínimo esfuerzo les produce opresión y ahogo, síntomas que no pocas veces preceden a una exacerbación que les conduce directos a las Urgencias de un hospital.

Decálogo de compromisos para saldar las deudas de la epoc.

  • El tabaquismo es el hábito causante de la epoc en el 90% de los fumadores o exfumadores.

Por lo tanto, sus daños se conocen de antemano. El retrato robot de un paciente sería el de un hombre mayor de 65 años, aunque en los últimos años destaca su mayor incidencia en la mujer.

  • La epoc es una enfermedad extraordinariamente prevalente.

Valga un ejemplo: afecta al 10,2% de los españoles entre 40 y 80 años de edad según marca el estudio EPI-SCAN (15,1% en varones y 5,7% en mujeres). Se calcula que puede haber 2.156.000 pacientes con epoc. Provoca 50 muertes diarias, alrededor 18.000 al año. Se sitúa en el cuarto puesto de causa de muerte en los países desarrollados.

  • La epoc está infradiagnosticada, más si cabe en mujeres, y se trata de forma tardía.

Al ser una patología tan silenciosa como el humo, el diagnóstico llega a poco más del 20% de los afectados, es decir, cerca del 75% de los enfermos desconocen que padecen epoc, que están enfermos, y muchos de ellos continúan fumando sin saber lo que les está pasando a sus vías respiratorias.

  • La epoc se ha convertido en el paradigma de las enfermedades crónicas.

Al ser progresiva e invalidante, con diversas comorbilidades asociadas -trastornos secundarios- se une al envejecimiento, donde abunda la polimedicación. La epoc es más prevalente a medida que avanza la edad. Aún así, el 25% de los enfermos de epoc no deja el tabaco.

  • La epoc supone un tremendo coste sanitario para los Sistemas Nacionales de Salud.

Se calcula que el gasto derivado de la epoc en España se sitúa en una horquilla que va de los mil a los tres mil millones de euros anuales (alrededor de 3.260 millones de dólares), lo que supone un 2% de este capítulo presupuestario y un 0,2 del PIB.

Los costes directos son los recursos consumidos por la hospitalización y las exacerbaciones -agudizaciones- de los pacientes (40%-45%), los fármacos y la dependencia del oxígeno (35%-40%), las consultas programadas y las pruebas diagnósticas (15%-25%). El coste medio anual por paciente se estima entre 1.712 y 3.238 euros.“Hay otros costes indirectos -señala Julio Ancochea-, como son los costes intangibles… ¿Cuánto dinero vale una unidad de calidad de vida?… ¿Cuánto dinero vale el no poder ir al parque infantil a jugar al balón con tus nietos?”.

  • La epoc se diagnostica con una simple y asequible espirometría.

Cualquier ciudadano mayor de cuarenta años de edad, fumador de 120 cajetillas de cigarrillos al año, alrededor de 2.400 pitillos, debería examinar el estado de sus pulmones con prueba broncodilatadora. Nos ahorraríamos miles de millones de euros.

“Tenemos un sistema sanitario magnífico, pero no exento de paradojas -dice-. España dispone de un programa de trasplante pulmonar absolutamente modélico para todo el mundo y, en cambio, la epoc avanzada en el adulto joven es la primera causa de indicación de trasplante pulmonar, que requiere cuantiosos recursos económicos y humanos y una coordinación extraordinaria”.

Para el neumólogo, frente a las virtudes resaltan aún más las deficiencias: “A nivel de atención primaria no hemos conseguido todavía que se practiquen espirometrías en muchas comunidades autónomas. Qué paradoja, lo más sofisticado frente a lo más elemental”.

  • El Estado se ahorra en epoc numerosos costes económicos con la sustitución de los cuidados profesionales por la voluntariedad de los cuidadores privados.

Dato que se ha publicado recientemente en “El libro blanco sobre la carga socio-económica de la epoc” en España.

“El paciente de epoc es una persona mayor que está cuidada por su cónyuge, a menudo mujer, quien le dedica prácticamente el 100% de su tiempo. Está pendiente de él todas las horas del día, prácticamente los siete días de la semana. El ahorro atribuible a cada cuidador informal sería aproximadamente de 40.000 euros por paciente“, observa Ancochea.

El tratamiento de la epoc se tiene que basar en un pacto respetuoso entre enfermos, cuidadores y personal sanitario. La clave está en la adherencia a los tratamientos.

“Debe ser una relación democrática, nunca jerárquica en la que el médico receta o el médico indica. Es, como lo definió mi amigo Albert Jovell, una “alianza terapéutica”. El paciente tiene que conocer las bases de la enfermedad. En esto se fundamenta la educación para la salud, y debe fomentar sus hábitos de autocuidado. Tiene que ser un sujeto activo, protagonista en el control de su enfermedad”.

  • La epoc necesita políticas científico-técnicas de calidad.

“Hay que hacer las cosas bien -subraya Ancochea-. No puede existir la variabilidad que hay hoy en día en la práctica clínica. Tenemos que tener guías, normativas que nos orienten en la toma de decisiones, fundamentadas en la mejor evidencia científica disponible”.

En España se dispone de GesEPOC, una guía en la que han participado todas las sociedades científicas implicadas en el manejo de la epoc.

“Pongámosla en práctica… y esta vez establezcamos estándares de calidad asistencial e indicadores que nos permitan saber cómo lo estamos haciendo, es decir, comprobar los resultados en la salud real de cada paciente”.

  • La epoc necesita más investigación.

“La neumología española juega un papel relevante en el contexto mundial en cuanto a publicaciones, pero se echan de menos proyectos de investigación que nazcan de la propia atención primaria”, asegura.

“La investigación debe plantearse en todas las dimensiones de la epoc: epidemiológica, clínica, básica o traslacional. Y debe estar centrada en la innovación de los tratamientos, en la cronicidad de la patología”, añade.

  • La epoc es una patología oculta en nuestra sociedad.

Prácticamente ausente en el debate público y privado, a pesar de su prevalencia y de su impacto económico, personal y social.

“¡Una nueva paradoja -sostiene-. La epoc afecta a más de dos millones ciento cincuenta mil personas solo en España y, a veces, se conocen más y mejor ciertas enfermedades raras o ultra raras que la propia epoc”.

Hay que hacer un ejercicio especial de divulgación dirigido hacia la población y hacia los medios de comunicación; a la sociedad en general.

“Pero también hacia los que toman las decisiones en materia político-sanitaria. Aunque la epoc ya está en primera línea, políticos, ciudadanos y especialistas tenemos que caminar juntos en el cumplimiento de estas diez líneas estratégicas“, afirma el doctor Julio Ancochea.

Autor: GREGORIO DEL ROSARIO

Vía: efesalud

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La EPOC en primera persona

EFEsalud ha accedido a una consulta médica para conocer de primera mano los efectos del tabaco. Toribio, Juan, Julia, Albano, María Dolores y Eduardo fumaban y ahora viven pendientes de las medicinas inhaladas o de una botella de oxígeno dieciséis horas al día.

Todos ellos forman parte de los 2.100.000 españoles afectados de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) en sus diferentes grados, aunque el 73% no lo saben. Un millón y medio de personas no están diagnosticadas a pesar de que la EPOC será la tercera causa de muerte en el año 2030.

Los pacientes de la doctora Rosa Mar Gómez-Punter, neumóloga del Hospital de La Princesa de Madrid, son fumadores o exfumadores. Tienen sus vías respiratorias muy afectadas y superan con mucho los cuarenta años de edad, cuando la EPOC empieza a dar su verdadera cara (tos, expectoración y fatiga).

Estos enfermos, de estadío 3/4 en EPOC muy avanzada, necesitan medicinas inhaladas más de tres veces al día, otro inhalador de ‘rescate’ para pequeñas crisis de ahogo, fisioterapia respiratoria, oxígeno medicinal casi permanente y ayuda de sus familiares.

Generación de fumadores

Toribio es un señor de los de antes. Con 88 años, viste traje y corbata. Escucha con atención a la doctora y contesta a las preguntas del periodista sin disimulo: “Fumaba como un carretero. Todo el mundo lo hacía y yo también”. “Ahora soy como un coche viejo que tiene que ir al taller”.

Mientras la doctora le aplica el estetoscopio en la espalda y en el pecho, Toribio presume de “motor”, aunque le cuesta reconocer que el tabaco le ha dejado sin gasolina y que su bólido llegará a la meta con la carburación echando humo en la recta final de la vida.

“No se debería fumar… no te beneficia en nada”, reflexiona antes de despedirse con suma cordialidad.

Juan entra a continuación en la consulta siguiendo los pasos de su respiración. Fuma desde que era un chaval. Se aplasta en la silla. Las palabras salen cansadas de su boca: “Doctora, me fatigo muchísimo… apenas puedo levantarme de la cama y cuando lo consigo… me tengo que sentar de nuevo a descansar”. Juan, que era ebanista de profesión, duerme con una botella de oxígeno.

Rosa Mar le observa; le pregunta; rellena datos en su ficha… sabe que hay algo escondido. Juan la mira, pero su respiración lo delata. La Doctora le coloca un pulsioxímetro en el dedo índice… Juan está algo peor y termina reconociendo que sigue ‘en la brecha’… cuatro o cinco cigarrillos al día.

Stop a la EPOC

Juan admite, también, que le da vergüenza pasear por la calle con la botella de oxígeno a cuestas y que no hace los ejercicios de fisioterapia respiratoria obligatorios para poder expectorar las flemas blanquecinas que se acumulan en la tráquea.

“Así no conseguimos nada” le dice la doctora. Para que la EPOC no avance y el pulmón no deje de funcionar hay que acabar con la adicción al tabaco. No hay atajos, ni escapatoria, ni escondites, ni excusas.

Juan promete cambiar, una vez más, y la doctora le ofrece una sonrisa llena de ternura. Entonces Juan piensa en su nieto, que ya fuma y rehuye las verdades del abuelo: “El tabaco es una salvajada y deberían prohibirlo; incluso dejar de fabricarlo. Es una auténtica porquería”.

Según datos de 2011, el 18% de los españoles fuma y alrededor de 55.000 fallecen a causa del tabaco cada año, una mortalidad superior a la suma de las ocasionadas por el sida, el alcohol, las drogas ilegales y los accidentes de tráfico.

Las dos caras de la moneda

La doctora Rosa Mar abre la puerta a Julia, de 70 años. Va en silla de ruedas porque está escayolada. Se ha roto un hueso de la pierna izquierda. Se desplomó en casa, de repente. Su hermana Carmen, un año mayor, tira de ella. Carmen, que nunca ha fumado, está ágil, lúcida y su aspecto es muy saludable.

Julia fumaba mucho hasta que el corazón dijo basta. Se recuperó y dejó de fumar. Pero la EPOC no te da una segunda oportunidad. “No me gusta la situación a la que he llegado -nos dice-. Estoy casi inválida por un motivo o por otro“.

En esta familia, los García, de ocho miembros, fumaban seis. El padre padeció un enfisema pulmonar. Carmen salió a su madre y además es una hermana ejemplar: “la traigo, la llevo, la muevo. En cambio ella no me puede ayudar”. Julia la escucha y dice con tristeza: “Ya no tiene solución”.

A mí no me va a pasar

La doctora llama a María Dolores, que viene acompañada de su marido. Un hombre alto y de ojos azules. Ella se acomoda en el borde de la silla, con los brazos, tostados por el sol, sobre la mesa. Está inquieta. Quiere saber el resultado de la última espirometría.

“No son buenas noticias -le dice la neumóloga-. Tu capacidad pulmonar ha disminuido“.
“¡Pero si ha pasado un verano maravilloso! -opina el marido-. Hemos paseado, se ha bañando en la playa. Se encontraba estupenda”. La doctora se pone algo seria y repasa los datos… quizá el análisis está equivocado… o quizá… “tuve un catarro la semana pasada” -apunta María Dolores-… quizá sea el catarro.

A María Dolores le brillan un poco sus ojos castaños. Es una señora muy elegante que pasa de los cincuenta. La EPOC no distingue entre clases sociales. “Llevo ocho años sin fumar -se lamenta- y nunca pensé que el tabaco me pasaría factura“.

El tabaco es el causante del 95% de los casos de EPOC y del 90% del cáncer de pulmón. 50 personas fallecen al día en España, el 74% hombres, aunque en los últimos años ha aumentado de forma significativa el número de mujeres.

Amante fiel y absorbente

Albano entra en la consulta con su hija Ana y de la mano de ‘Catalina’. Albano empezó a fumar de jovencito. Sus amigos le decían “ponte un pitillo en la boca y ligarás más con las chicas”. Y así lo hizo.

Hace un cuarto de siglo dejó el tabaco y quince años después se echó una novia inesperada. Se la presentaron en un hospital.

Desde entonces son inseparables: duerme con ella; se ducha con ella; hace los ejercicios con ella; desayuna, come y cena con ella; pasea con ella; y sobre todo, respira por ella.

“Mis nietos siempre me han visto con Catalina. Les gusta jugar con sus botones y sus gomas, y me hacen bromas cuando hacemos juntos los ejercicios. Cuando me preguntan por qué salgo con Catalina, yo les respondo que cometí un error de juventud”.
Albano le comenta a la doctora que está agotado, que se fatiga mucho a pesar de Catalina: “Cada cuarenta pasos, tengo que descansar”.

Catalina, su botella de oxígeno, pesa demasiado.

Autor: GREGORIO DEL ROSARIO

Vía: efe

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El desarrollo pulmonar en los primeros años de vida, clave para prevenir la EPOC

Las causas de desarrollo pulmonar anormal son múltiples y pueden incluir el tabaquismo (pasivo y activo), la exposición a otros contaminantes ambientales, las infecciones de repetición, mala nutrición y/o factores genéticos individuales

El desarrollo pulmonar anormal antes de los 40 años predispone a desarrollar, 20 años más tarde, una Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). Tradicionalmente se consideraba que la EPOC era una enfermedad autoinflingida por el tabaquismo, pero ahora, un estudio publicado en «The New England Journal of Medicine» (NEJM) demuestra que esto es cierto en, aproximadamente, la mitad de los casos pero que, en la otra mitad, el desarrollo anormal del pulmón en los primeros años de vida (y seguramente durante el embarazo) es un factor de riesgo muy importante.

La EPOC es una enfermedad que afecta a un 10% de la población general y se encuentra la tercera causa de muerte en el mundo. Se caracteriza por una limitación del flujo de aire espiratorio y está asociada con una respuesta inflamatoria anormal en las vías aéreas. Hasta ahora, se consideraba que la principal causa para desarrollar la enfermedad es el tabaco. A partir de ahora, se deberán considerar también factores de desarrollo pulmonar en los primeros años de vida.

Capacidad pulmonar

La investigación que publica el «NEJM» se ha llevado a cabo con los datos de tres estudios independientes en los que se siguieron a unas 25.000 personas y se evaluaron sus condiciones respiratorias a lo largo de más de 30 años con medidas repetidas de la función pulmonar. Los investigadores ahora han clasificado a los participantes en estos estudios en base a su capacidad pulmonar en el momento de inicio del seguimiento (antes de los 40 años), medida como el volumen espirado máximo en el primer segundo -o la cantidad de aire que una persona puede exhalar rápidamente- (FEV1, de sus siglas en inglés), y la presencia o ausencia de EPOC en la última visita del estudio. Entonces se ha determinar la tasa de disminución en el FEV1 a lo largo del tiempo.

De entre las personas que al inicio del estudio tenían una buena función pulmonar, con un FEV1 igual o superior al 80% del valor esperado, sólo el 7% tenía EPOC pasados 22 años desde el inicio del seguimiento. En cambio, un 26% de los participantes con una función pulmonar deteriorada antes de los 40 años -FEV1 por debajo del 80% del valor esperado- tenía EPOC al finalizar el seguimiento. Así, estos resultados demuestran que una baja capacidad pulmonar antes de los 40 años es una condición que predispone a la aparición posterior de la EPOC y que el nivel máximo de la función pulmonar alcanzado antes de la edad adulta es un factor determinante del riesgo futuro EPOC.

También el tabaco

Durante décadas se ha pensado que esta enfermedad estaba causada por una bajada rápida e inexplicable de la función pulmonar. Este estudio contradice esta afirmación en demostrar que una tasa de disminución rápida en el valor de FEV1 a lo largo del tiempo no es indicativa, obligatoriamente, de la aparición de la enfermedad: de entre las personas con EPOC al final del seguimiento, sólo 50% tenían una disminución acelerada de FEV1.

«Este estudio demuestra que la mejor herramienta para la prevención de la aparición de la EPOC en la edad adulta es lograr un desarrollo pulmonar normal durante la adolescencia y no fumar nunca», señala Àlvar Agustí, uno de los co-directores del estudio y miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Respiratorias (CIBERES). «No fumar y evitar la exposición pasiva a partículas inhaladas como las del tabaco o la polución son buenas estrategias para alcanzar una capacidad pulmonar máxima», añade Agustí, jefe del Instituto Clínico del Tórax del Hospital Clínic y del equipo Inflamación y reparación en las enfermedades respiratorias del IDIBAPS .

Este trabajo ayudará a comprender mejor la EPOC y su tratamiento y, sobre todo, puede tener un papel clave en la prevención de la aparición de nuevos casos a partir de la identificación de personas jóvenes de alto riesgo.

Vía: abc

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La actividad física controlada es beneficiosa en pacientes con EPOC

La falta de actividad física en los pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es un elemento más del círculo vicioso que origina sus limitaciones en la vida diaria. Es por ello que el sedentarismo debe considerarse como un objetivo terapéutico que debe abordarse desde las fases iniciales de la enfermedad.

De hecho, un estudio afirma que la actividad física habitual en pacientes con EPOC reduciría hasta un 40% el riesgo de hospitalización y mortalidad. Y no sólo eso, sino que también jugaría un papel importante en la prevención de la enfermedad. “El mecanismo por el que el ejercicio es beneficioso y mejora la calidad de vida de estos  pacientes es el mismo que en la población general: mejoría de la función cardiaca y muscular, aumento del consumo de oxígeno y disminución de la inflamación de los pulmones, además de la potenciación del sistema inmunológico y la mejora de la autoestima y el humor”, explica la Dra. Patricia García Sidro, neumóloga del Hospital La Plana (Villareal).

Tendencia al sedentarismo

Sin embargo, estas personas muestran una clara tendencia al sedentarismo, lo que les predispone a una mayor obstrucción bronquial y dificultad para respirar. Un tercio de ellos son inactivos y sólo un 30% de ellos desarrolla un gasto energético suficiente para obtener los beneficios del ejercicio sobre la salud y disminuir el riesgo de empeoramiento de la enfermedad.

La actividad física habitual en pacientes con EPOC reduciría hasta un 40% el riesgo de hospitalización y mortalidad Las causas no son claras, en palabras de la Dra. García Sidro: “Saber realmente a qué se debe su escasa actividad física es complejo ya que probablemente implique la interacción de varios factores tanto de la propia enfermedad, como es el grado de obstrucción y el atrapamiento aéreo, que contribuyen a la aparición de la disnea o sensación de falta de aire; como psicosociales, culturales o de otras enfermedades asociadas”.

La neumóloga también apunta a la falta de información de los pacientes con EPOC acerca de los beneficios de la actividad física sobre su función pulmonar y subraya que la tendencia general es limitar sus actividades, muchas veces por miedo a empeorar o a incrementar los síntomas relacionados con el esfuerzo. “Debería ser obligación de todo personal sanitario promover un buen estado de salud, y eso incluye indudablemente potenciar el ejercicio físico diario”, apostilla la Dra. García Sidro.

Ejercicios más recomendados
Actualmente, se desconoce la duración, la intensidad y la frecuencia de actividad física más adecuada. Las guías recomiendan la realización de al menos 30 minutos de actividad física de intensidad moderada el mayor número de días posible para conseguir beneficios sobre el estado de salud.

La Dra. Patricia García Sidro recomienda caminar o bien realizar ejercicio con bicicleta estática (o pedalear) durante al menos 30 minutos, descansando todas las veces que sea necesario y/o utilizando medicación de rescate. Todo ello, combinado con ejercicios de brazos con pesas o cintas elásticas. Otra opción es apuntarse a un gimnasio bajo la supervisión de personal cualificado o practicar natación. Hinchar globos también es una práctica beneficiosa para mejorar la función pulmonar, en opinión de la neumóloga.

EPOC : 5 razones para llevar una vida activa

  1. La actividad física favorece que los pulmones y los músculos continúen funcionandotan bien como antes, conservando una mejor salud durante más tiempo
  2. Ayuda a reducir la dificultad para respirar al hacer ejercicio, lo que motiva a seguir manteniéndose activo
  3. Disminuye el cansancio en las piernas, eleva los niveles de energía y mejora la fuerza muscular, lo que tiene un efecto positivo en las actividades del día a día como caminar, ir de compraso realizar actividades de ocio.
  4. Potencia el sistema inmunológico y mejora la autoestima y el humor, evitando caer en un estado de depresión
  5. Tener buena forma física favorece la independencia de los pacientes, facilitando la realización de las tareas cotidianas sin necesidad de ayuda

Referencias

Esteban, Cristóbal. Impacto de la actividad física en la EPOC. Arch Bronconeumol. 2009; 45(Supl 5): 7-13
Margarita Marín Royo, Concha Pellicer Císcar, Cruz González Villaescusa, María José Bueso Fabra, Carmen Aguar Benito, Ada Luz Andreu Rodríguez, Alberto Herrejón Silvestre, Juan José Soler Cataluña. Actividad física y su relación con el estado de salud en pacientes EPOC estables. Arch Bronconeumol. 2011;47:335-42. – Vol. 47 Núm.07
European Lung Foundation. Hojas informativas osbre los pulmones. Cómo llevar una vida activa con EPOC. Disponible en http://www.europeanlung.org/assets/files/es/publications/vivir-plenamente-con-epoc.pdf

Vía: europeanlung

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El programa ‘Respirar es Vida’ alerta de los problemas respiratorios en los meses de verano entre los asmáticos y EPOC

Las personas con problemas respiratorios no deben bajar la guardia durante los meses de verano, porque el aumento de las temperaturas y la concentración de ozono pueden elevar el riesgo de mortalidad por agudización de enfermedades de pulmón según el Programa de Información sobre asma y EPOC, Respirar es Vida.

Las altas concentraciones de ozono resultantes por el mayor número de horas de sol y el aumento de las temperaturas, hace que el cuerpo tenga que trabajar más para mantener una temperatura corporal normal, necesitando más oxígeno. Los afectados por EPOC o asma tendrán más dificultades respiratorias como consecuencia de esto.

Los expertos han recordado de cara al verano que los pacientes que están medicándose, no interrumpan el tratamiento. Es frecuente que debido a una mejoría de los síntomas, bajen la guardia, pero esto “puede aumentar el riesgo de complicaciones de la enfermedad y hospitalización en otoño” asegura el enfermero del servicio de Neumología del Hospital de la Sta. Creu i Sant Pau d Barcelona, Jordi Giner.

Cada enfermo debe llevar la medicación siempre encima, en un lugar visible y tenerla integrada en la rutina. El doctor del servicio de Neumología del mismo hospital, Alfons Torrego, recomienda la terapia MART. Se basa en la combinación del tratamiento de mantenimiento y el de rescate con un único inhalador. “Esta opción de tratamiento resulta eficaz, segura y permite un claro beneficio extra en la reducción de las crisis de asma frente al uso de broncodilatadores aislados como alivio”, asegura el doctor.

Los expertos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) recomiendan antes de viajar en verano, tener en cuenta el clima del lugar de destino. De esta forma, el paciente podrá prevenir y tratar la aparición de crisis respiratorias y evitar situaciones de peligro. Además, aconsejan mantenerse hidratados, evitar la proximidad a lugares con contaminación que impidan una correcta respiración y evitar salir en horas de calor excesivo.

Vía: lainformacion

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La broncodilatación es el primer paso en el tratamiento farmacológico de la EPOC

La doble broncodilatación ha demostrado mejorar una variedad de resultados clínicos importantes en la EPOC en algunos pacientes.

Especialistas en enfermedades respiratorias de toda España se han dado cita en la celebración del 48º Congreso de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). En el marco del congreso ha tenido lugar el simposio ‘El papel de la broncodilatación dual en el control de la EPOC’, moderado por el Dr. Bernardino Alcázar, del Hospital de Alta Resolución de Loja (Granada) y que ha contado con las ponencias de especialistas como el Dr. Marc Miravitlles, del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona; el Dr. Antonio Anzueto, de la Universidad de Texas en EEUU y el Dr. Juan José Soler Cataluña, del Hospital Arnau de Vilanova de Valencia. Asimismo, también se ha celebrado el encuentro ‘Broncoversias’, un foro científico que ha contado con ponencias de destacados especialistas como el Dr. Bernardino Alcázar, el Dr. Adolfo Baloira, del Hospital Montecelo de Pontevedra y el Dr. Carlos Cabrera, del Hospital Universitario de Canarias, entre otros expertos.

En palabras del Dr. Alcázar, durante ambos encuentros se ha abordado “una visión general del control de la EPOC, se ha tratado la importancia de la estabilidad de la patología, el impacto de las exacerbaciones en el desarrollo futuro de la enfermedad y se ha analizado el papel de QVA149 en la disminución de  los síntomas”. Y es que, tal y como explica el Dr. Juan José Soler, “la presencia de síntomas hace que los pacientes adapten su vida a los mismos, limitando sus actividades. La disnea es uno de los síntomas más incapacitantes de la EPOC, y si somos capaces de aliviarla, la calidad de vida mejora. Por eso el control de esta patología se ha convertido en un objetivo de primer orden para esta enfermedad”, ha destacado el mismo doctor.

Por su parte, el Dr. Miravitlles ha querido señalar el impacto de las agudizaciones sobre los pacientes y así, durante el encuentro se ha destacado el papel de la broncodilatación en el tratamiento de la EPOC, ya que, según las guías médicas como la Guía Española de la EPOC (GesEPOC), es el primer paso en el tratamiento farmacológico de la patología. En palabras del Dr. Cabrera, “el abordaje terapéutico de la EPOC está actualmente en un momento de mucho cambio. En los últimos años han salido varios tratamientos al mercado que han dado mucho aire a esta enfermedad y sobre todo, los broncodilatadores han dado un paso hacia delante, con más potencia y con menor número de administraciones”.

En este sentido, el Dr. Baloira ha querido destacar la última novedad en el abordaje terapéutico de la EPOC, la doble broncodilatación, que ha demostrado mejorar una variedad de resultados clínicos importantes en la EPOC incluyendo función pulmonar, disnea, calidad de vida relacionada con la salud, uso de medicación de rescate y aparición de agudizaciones. En la doble broncodilatación se utilizan dos broncodilatadores dirigidos a dos tipos de receptores completamente distintos que actúan juntos para lograr cada uno un efecto en un lugar diferente de los músculos responsables de la obstrucción de las vías respiratorias, lo que aumenta el efecto broncodilatador. Según el Dr. Miravitlles, “la doble broncodilatación reduce los síntomas básicos de la EPOC pero también previene las agudizaciones, por lo que tenemos a un paciente más protegido”.

Vía: immedicohospitalario

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Los españoles, los europeos que más jóvenes empiezan a fumar de manera regular

Los fumadores españoles son los europeos que admiten haber iniciado el consumo de tabaco de manera habitual a una edad más temprana (16,7 años), ya que lo hacen de media un año antes que el resto de los europeos (17,6) y mucho antes que los más veteranos -griegos (19,3) y letones y eslovacos (19,1)-, según un Eurobarómetro.

En total, un 29% de los encuestados en España se confiesan fumadores (4 puntos porcentuales por debajo de los resultados de 2012) y otro 19% dice que fumó en el pasado pero que ya no lo hace. Mientras, un 26% de los europeos son fumadores y un 20% exfumadores.

El Eurobarómetro sobre los hábitos de consumo de los fumadores europeos presta especial atención a la llegada del cigarrillo electrónico al mercado, como alternativa para dejar de fumar. Sin embargo, la Comisión Europea advierte de que, a la vista de los resultados de la encuesta, este dispositivo “no es un instrumento muy eficaz para este fin”. Aunque su uso habitual es minoritario un 1 % de españoles y un 2 % de europeos, un 9% de españoles y un 12 % de europeos lo ha probado o utilizado con regularidad en algún momento de su vida.

El cigarrillo electrónico es visto por un 48% de los encuestados en España y de un 38% en la Unión Europea como una ayuda “importante” para dejar de fumar. De hecho, el 76% de los fumadores españoles y el 67% de los europeos dicen haber recurrido a este producto para abandonar el tabaco. Cuestionados por el resultado, apenas un 13% de los españoles y un 14% de los europeos lograron dejar de fumar y otro 19% de españoles y 20% de europeos consiguió reducir su consumo de tabaco.

Por el contrario, un 4% de los fumadores encuestados tanto en España como en el resto de la Unión Europea aseguran que pasaron a fumar más tras usar el cigarrillo electrónico. El 80% de los españoles que intentan dejar de fumar y el 65% de los europeos con el mismo propósito aseguran que lo han hecho sin ningún tipo de ayuda.

Vía: elconfidencial

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La mejora del diagnóstico reduce hasta el 7% la incidencia de EPOC

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) afecta al 10,2% de la población española entre 40 y 80 años y causa cerca de 18.000 muertes anuales. Pese a la elevada prevalencia se calcula que el infradiagnóstico ronda el 70%. Es decir, seis de cada diez enfermos no saben que sufren esta patología.

Dada su importancia, la EPOC centra buena parte de la actividad del congreso de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) que celebra desde ayer su 48 edición en Gran Canaria. La jornada inaugural servía para desmenuzar los dos estudios epidemiológicos sobre esta enfermedad realizados hasta la fecha en el país y que sitúan a Burgos como la provincia con menor incidencia, al situarse en un 7%. El neumólogo José Luis Viejo Bañuelos, presente en la cita, señaló al respecto que, «sin poder aportar pruebas científicas de las causas de este dato», cabe achacarlo a la «mejora en el diagnóstico» -aspecto que en los últimos años ha centrado los esfuerzos del servicio hospitalario liderado por el propio Viejo hasta 2013- y «también al descenso del tabaquismo».

Con todo, el especialista subrayó que la prevalencia indicada -tres puntos por debajo de la media nacional- se refiere a población general, en la que entre ambos estudios epidemiológicos publicados en 2003 y 2009 se percibe un descenso superior al 2%, mientras que «en mujeres y fumadores» la incidencia es similar a la global e «igual de preocupante». «De hecho en comparación con los resultados de estudios internacionales la cifra de Burgos no es baja. Las diferencias evidencian por lo tanto la enorme variabilidad de esta patología», aclaró. Los resultados de los estudios epidemiológicos revelan que la zona de España con mayor prevalencia es Asturias, con un 17%.

En este sentido, Viejo Bañuelos recordaba que queda aún mucho por hacer y apostaba por reforzar la primera línea de acción, es decir, la respuesta en Atención Primaria. «Es fundamental contar con herramientas que nos permitan actuar cuanto antes porque está demostrado que la atención temprana favorece la evolución del paciente», explicó desde Gran Canaria.

Cabe destacar que la población femenina, colectivo en el que la enfermedad aumenta de forma constante, tiene 13 veces más probabilidades de morir por esta causa. El tabaco tiene mucho que ver: en la actualidad en España ya son más las mujeres de entre 16 y 24 años que fuman que los hombres, un 42,7% frente al 40,8%. Lo recordaba el coordinador del área de EPOC de la SEPAR, Bernardino Alcázar, que en declaraciones a la agencia Europa Press, indicó que esta patología es la quinta causa de muerte entre los varones y la séptima entre las mujeres.

Vía: elcorreodeburgos.com

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La EPOC aumenta el riesgo de muerte cardiovascular en pacientes fibrilación auricular, pero no el de derrame cerebral

La enfermedad pulmonar no se halla asociada con un mayor riesgo de ictus o embolia sistémica, segun un estudio dado a conocer en la Conferencia Internacional de la Sociedad Torácica Americana.

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) se asocia con un mayor riesgo de muerte por insuficiencia cardíaca o infarto de miocardio, pero no con un mayor riesgo de derrame cerebral o embolia sistémica, según concluye un estudio de la Universidad de Duke y la Clínica Mayo, en Estados Unidos, basado en los datos de un gran estudio aleatorizado de pacientes con fibrilación auricular, una enfermedad que produce un latido irregular.

El trabajo, denominado ‘ASRISTOTLE’, comparó la efectividad de dos anticoagulantes -warfarina y apixaban- en la reducción del riesgo de ictus o embolia sistémica en estos pacientes. Una embolia sistémica se produce cuando un coágulo formado en el corazón viaja a otra parte del cuerpo y bloquea el flujo de la sangre; normalmente, este bloqueo se produce en el cerebro, causando un accidente cerebrovascular, pero las embolias sistémicas también afectar a otros órganos o a extremidades.

Los científicos examinaron los datos de los 18.206 pacientes, todos con fibrilación auricular, inscritos en ‘ASRISTOTLE’, para explorar la relación entre la EPOC y el accidente cerebrovascular en esta población. Los datos se han presentado en la Conferencia Internacional de 2015 de la Sociedad Torácica Americana, que se celebra en Denver, Estados Unidos.

“Otros estudios han demostrado que la EPOC es un factor de riesgo independiente para la enfermedad cardiovascular, pero lo que no se había estudiado era si la EPOC es un factor de riesgo independiente para el accidente cerebrovascular, especialmente en los pacientes con fibrilación auricular”, detalla Michael Durheim, de Duke. La fibrilación auricular es en sí misma un factor de riesgo conocido para el ictus y la embolia sistémica porque los coágulos se forman más fácilmente cuando la sangre es bombeada irregularmente por el corazón.

En su análisis, Durheim y sus colegas encontraron que la EPOC estaba presente en 1.950 (10,8%) de los 18.134 pacientes en los que la historia de la enfermedad pulmonar estaba disponible. Los pacientes con EPOC eran mayores, más a menudo hombres y con más probabilidades de ser fumadores actuales o exfumadores. También fueron más propensos a sufrir de otras enfermedades que ponen en mayor riesgo de accidente cerebrovascular, como la enfermedad de las arterias coronarias, un ataque cardíaco previo e insuficiencia cardíaca.

Después de ajustar los resultados por éstas y otras características, la EPOC no se asoció con un mayor riesgo de ictus o embolia sistémica, pero sí con un aumento de la mortalidad por cualquier causa del 54%.

El efecto de apixaban en comparación con warfarina sobre el ictus o embolia sistémica no fue diferente entre los sujetos con y sin EPOC. “La presencia de EPOC no tiene por qué afectar a la elección del anticoagulante”, concluye Durheim.

Vía: jano