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Las leyes antitabaco evitarán hasta 7,4 millones de muertes prematuras en 2050

Las legislaciones para el control del consumo del tabaco adoptadas en 41 países entre los años 2007 y 2010 podrían evitar hasta 7,4 millones de muertes prematuras en todo el mundo en 2050. Así lo muestra el estudio ‘Fallecimientos derivados del tabaco evitados gracias al progreso de las medidas de control a lo largo de tres años’, elaborado por investigadores del Centro Oncológico Integral Lombardi de la Universidad de Georgetown en Washington (Estados Unidos) y publicado en el número de julio del Boletín de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El estudio es el primero en demostrar los beneficios asociados con el control del consumo del tabaco establecido en 2005 en el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT). Y como apunta el doctor David Levy, director de la investigación, “se trata de un hallazgo espectacular, y es que con la puesta en marcha de políticas sencillas para el control del tabaco los gobiernos pueden salvar muchas vidas”.

Medidas de control

En el año 2008, la OMS identificó las seis medidas de control del tabaco más eficaces para reducir su consumo en todo el mundo. Unas medidas que, conocidas como ‘MPOWER’ e incluidas en el CMCT, contemplan el seguimiento de las políticas de consumo y prevención del tabaco; la protección frente a la exposición al humo del tabaco; la provisión de ayuda para el abandono del hábito tabáquico; las advertencias a la población sobre los peligros asociados con el hábito, entre las que se incluyen las prohibiciones sobre la publicidad, promoción y patrocinio del tabaco; y el aumento de los impuestos sobre el tabaco.

Partiendo de las mismas, el grupo de investigación dirigido por el doctor Levy llevó a cabo un ejercicio de modelización y proyecciones sobre el número de muertes prematuras que evitaría la implantación de una o más de estas medidas. El estudio se centró en los 41 países –39 de los cuales son miembros del CMCT– que habían implantado cuando menos una medida MPOWER –tan solo una en 33 países, y más de una en los ocho restantes–. En total, las 41 naciones estudiadas presentaban en 2008 una población total de casi mil millones de personas –esto es, la séptima parte de la población mundial–, con cerca de 290 millones de fumadores en 2007.

Los resultados, como destaca el doctor Levy, mostraron que, “además de salvar unos 7,4 millones de vidas, las políticas de control del tabaco que examinamos pueden conducir a otros beneficios como son, entre otros, un menor número de complicaciones asociadas al parto en las gestantes fumadoras, caso del bajo peso al nacer; una reducción de los costes de la atención sanitaria; y una menor pérdida de la productividad relacionada con las enfermedades causadas por el tabaquismo”.

Es más, la implantación de todas las medidas MPOWER conllevaría la evitación de un número mucho mayor de fallecimientos prematuros relacionadas con el tabaquismo. Y es que como recuerda el doctor Douglas Bettcher, director del Departamento de Enfermedades No Transmisibles de la OMS, “el consumo de tabaco es la principal causa evitable de muerte en el mundo, con seis millones de muertes anuales atribuibles en la actualidad; además, y de mantenerse la tendencia actual, la cifra de muertes crecerá hasta los ocho millones para 2030, aunque adoptando las medidas adecuadas la epidemia del tabaquismo puede ser totalmente erradicada”.

– ¿Quieres consultar (en inglés) el estudio ‘Fallecimientos derivados del tabaco evitados gracias al progreso de las medidas de control a lo largo de tres años’?

Vía: somospacientes 

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Los nuevos modelos de atención a la EPOC y el uso de tecnologías de la información, claves para tratar la enfermedad

Las alternativas a la hospitalización en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la hospitalización a domicilio y determinados programas de prevención de las exacerbaciones son coste efectivos, siempre que se realice una adecuada valoración del paciente, tratamiento y plan terapéutico personalizado teniendo en cuenta la comorbilidad, según explica la especialista en Enfermería Respiratoria y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), Carme Hernández.

“Tal intervención asistencial debe ser coordinada entre los diferentes niveles asistenciales, con un papel clave de los médicos y enfermeros, y se ve significativamente beneficiada con el apoyo de las tecnologías de la información”, añade la experta. “Los recursos tecnológicos de los que disponemos hoy en día se han convertido en una herramienta muy útil en el refuerzo de la atención domiciliaria, creando nuevos modelos asistenciales que son potencialmente beneficiosos para su calidad de vida y para la optimización de los recursos económicos destinados a dicha enfermedad”, señala.

 Por otro lado, destaca que el envejecimiento de la población y los cambios en el estilo de vida son “factores determinantes del aumento continuado de la prevalencia de las enfermedades crónicas”. Los modelos clásicos de salud actuales “no se adaptan a las necesidades de los pacientes crónicos, ya que continúan estando en muchas ocasiones fragmentados, son reactivos, con una relación episódica con el paciente, con intervenciones en procesos agudos para curar y pocas para cuidar”.

PAPEL ACTIVO DEL PACIENTE EN EL CONTROL DE SU ENFERMEDAD

“Es necesario incorporar los términos ‘prevención’, ‘cuidar’, ‘continuidad en la atención’, ‘sistema sostenible’ y ‘evaluación constante de las diferentes intervenciones realizadas’. Debe favorecerse el papel activo del paciente en el control de su propia enfermedad. Es en este sentido que se precisan cambios estructurales de los sistemas de salud”, asevera Carme Hernández.

Las necesidades actuales del paciente con EPOC no son las mismas que hace 15 años, “estamos ante una población altamente compleja” y dada la situación económica actual, reformular la atención sanitaria se convierte en un reto que tiene como objetivo “buscar programas innovadores que mejoren aún más la atención en la EPOC con un coste controlado”.

La logística del tratamiento de la EPOC se ve claramente facilitada con la incorporación de dichas tecnologías, aplicadas de múltiples formas, como el seguimiento telefónico y/o el control remoto de los síntomas a los pacientes realizadas por profesionales de la salud capacitados para dar respuesta a la demanda urgente.

Los principales beneficios de este modelo asistencial son la “prevención de las hospitalizaciones en los pacientes frágiles con alto riesgo de agudizaciones, la mejora de la hospitalización domiciliaria y el alta precoz en pacientes con exacerbaciones graves”.

Asimismo, “fomenta un estilo de vida saludable entre los pacientes estables, enseña a identificar agudizaciones y la gran ayuda que supone el apoyo remoto de un especialista”. “De todas formas, debe entenderse que las tecnologías de la información son una herramienta tanto para el paciente como para el profesional, en ningún caso deben ser la única intervención”, advierte la especialista.

Según datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad de España, durante el 2012, el coste anual de la EPOC ascendió a 3.000 millones de euros. En este sentido, cabe destacar que las exacerbaciones representaron el 45 por ciento de dicho coste sanitario.

Vía: infosalus

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Las enfermedades “ocultas” del tabaco.

Según el Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos fumar es la causa principal de cáncer y de muerte por cáncer, existen además «29 enfermedades relacionadas con el cigarrillo, aparte de que el tabaquismo es una enfermedad en sí misma porque el tabaco es adictivo, crónico y produce abstinencia», señala Mónica Patricia Hein, neumóloga y representante de la Asociación Española contra el Tabaquismo y Cáncer.

«Que un fumador desarrolle una u otra enfermedad depende de cada persona, de los hábitos que tenga, hasta de la alimentación…son varias cosas las que influyen», explica Hein. Sin embargo, el tabaquismo está ligado sobre todo al EPOC, es decir, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. «El humo contiene alquitrán y en esta sustancia hay centenares de sustancias tóxicas y peligrosas para la salud. Una de las más peligrosas son los hidrocarburos aromáticos policíclicos, como el benzopireno. Dichas sustancias quedan retenidas en los alvéolos pulmonares y cuesta mucho eliminarlos porque son rápidamente ingeridos por los macrófagos (células). Los macrófagos fagocitan el alquitrán y ya no se lo expulsa con facilidad. El daño del tabaco puede ser permamente porque cuando dejas de fumar el daño permanece, de ahí que los pulmones de un fumador se vean negros mientras que el de un no fumador son rosas. La respuesta del cuerpo es inflamatoria, de producción de moco y eso a la larga produce obstrucción de la vía aérea y dificulta la ventilación y favorece las infecciones: es ese el origen del EPOC», explica el médico Juan Martínez

«Dentro del EPOC, se incluye el efisema pulmonar y la bronquitis crónica. Y va en aumento en las mujeres porque se están equiparando en el hábito tabáquico con los hombres», advierte la neumóloga Hein.

Enfermedades cardiovasculares

Y, también ligadas al tabaquismo se encuentran las enfermedades cardiovasculares (la primera causa de muerte en el mundo), que incluyen el infarto agudo de miocardio, el ACV (accidente cerebrovascular) y las arritmias, así como todo lo que tenga que ver con problemas cardiacos.

«Otra de las enfermedades relacionadas con el tabaco son la gastritis, la úlcera gástrica o duodenal. También se altera la circulación digestiva y puede producirse colon irritable. Puede haber también trastornos intestinales», explica la neumóloga.

También pueden producirse infecciones. Por ejemplo, en las vías respiratorias altas (sinusitis, otitis, rinitis) o falta de oxígeno en la sangre, que se conoce como hipoxia. «La falta de oxígeno crónica condiciona otros problemas: cardiacos, sensación subjetiva de fatiga, pérdida de fuerza, limita la capacidad de los pacientes», añade Martínez.

Efectos insospechados

«También se incluye la neumonía o la tuberculosis. O, incluso, enfermedades en la piel: puede aumentar la psoriasis», explica Hein. Esto por no mencionar el caso de las embarazadas, donde puede llevar a que los niños nazcan con bajo peso, o también se produzcan partos prematuros o abortos. También se relaciona con enfermedades de la boca por el contacto con los tóxicos.

Pero hay efectos más insospechados: «accidentes de tráfico por despiste, base de gran parte de los incendios domésticos, de los incendios forestales no intencionales», explica Martínez. Por otro lado, «dificulta el control de los diabéticos, favorece la osteoporosis, el asma infantil por tabaquismo pasivo», añade el experto.

Existe también lo que se llama «humo de tercera generación»: el residuo del humo que se pega a los alimentos o textiles. «Este se combina con los compuestos nitrosos de moquetas y alimentos y se puede ingerir alquitrán a travás de los alimentos», advierte Martínez.

Vía: abc

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La dieta sana, ¿clave contra la EPOC?

Cada año mueren 18.000 españoles por causa de la EPOC, hecho que la convierte en la primera causa de muerte evitable en España y en la única patología relacionada con el tabaco cuya mortalidad sigue aumentando. Actualmente, está clasificada como la tercera causa de muerte en el mundo, por eso investigadores llevan tiempo investigando cómo la alimentación saludable podría promover la salud pulmonar.

Comer una dieta rica en grasas poliinsaturadas y nueces, así como baja en carne roja y procesada y bebidas azucaradas se asocia con un menor riesgo de enfermedad pulmonar crónica (enfermedad pulmonar obstructiva crónica o EPOC), según revela un estudio publicado esta semana en ‘British Medical Journal’.

El factor de riesgo predominante para la EPOC en el mundo desarrollado es el consumo de tabaco, pero hasta un tercio de los pacientes con EPOC nunca han fumado, lo que sugiere que otros factores están involucrados. Constantemente, se ha vinculado una dieta saludable con un menor riesgo de enfermedad cardiaca y cáncer, pero se desconoce el papel de la dieta en el riesgo de EPOC.

Un equipo de investigadores con sede en Francia y Estados Unidos se propuso estudiar la asociación entre el Índice Alternativo de Alimentación Saludable 2010 (AHEI-2010), una medida de la calidad de la dieta basada en el conocimiento científico actual, y el riesgo de la EPOC. Se analizaron los datos de más de 120.000 hombres y mujeres estadounidenses que participan en el Estudio de Salud de Enfermeras 1984-2000 y el Estudio de Profesionales de la Salud 1986-1998.

AMPLIA INVESTIGACIÓN  

Los participantes completaron cuestionarios periódicos sobre la ingesta alimentaria y a los que tenían un diagnóstico de enfisema o bronquitis crónica entre 1984 y 2000 también se les evaluó la EPOC. La puntuación de la dieta de AHEI-2010 se basa en 11 componentes, con más puntos reflejando un alto consumo de verduras, granos enteros, grasas poliinsaturadas, nueces y grasas omega-3 de cadena larga, consumo moderado de alcohol y baja ingesta de carnes rojas y procesadas, granos refinados y bebidas azucaradas.

Durante el periodo de estudio, se produjeron 723 casos de EPOC diagnóstico reciente en mujeres y 167 en hombres. Tras ajustar por 12 factores como la edad, la actividad física, el índice de masa corporal, el tabaquismo y el origen étnico, el riesgo de la EPOC de nuevo diagnóstico fue un tercio menor en los participantes que tomaron la dieta más saludable según AHEI-2010 en comparación con los que llevaban una alimentación menos saludable.

Los resultados fueron similares en los exfumadores y los fumadores actuales, así como en mujeres y hombres. Por el contrario, la puntuación de la dieta según AHEI-2010 no tenía relación con el asma incidente, como vieron los autores de esta investigación.

“Es un nuevo hallazgo que apoya la importancia de la dieta en la patogenia de la EPOC -subrayan los científicos–. A pesar de que los esfuerzos por prevenir la EPOC deben seguir centrándose en dejar de fumar, estos resultados prospectivos apoyan la importancia de una dieta saludable en programas multi-intervención para prevenir la EPOC”.

Vía: Infosalus

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La actividad física controlada es beneficiosa en pacientes con EPOC

La falta de actividad física en los pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es un elemento más del círculo vicioso que origina sus limitaciones en la vida diaria. Es por ello que el sedentarismo debe considerarse como un objetivo terapéutico que debe abordarse desde las fases iniciales de la enfermedad.

De hecho, un estudio afirma que la actividad física habitual en pacientes con EPOC reduciría hasta un 40% el riesgo de hospitalización y mortalidad. Y no sólo eso, sino que también jugaría un papel importante en la prevención de la enfermedad. “El mecanismo por el que el ejercicio es beneficioso y mejora la calidad de vida de estos  pacientes es el mismo que en la población general: mejoría de la función cardiaca y muscular, aumento del consumo de oxígeno y disminución de la inflamación de los pulmones, además de la potenciación del sistema inmunológico y la mejora de la autoestima y el humor”, explica la Dra. Patricia García Sidro, neumóloga del Hospital La Plana (Villareal).

Tendencia al sedentarismo

Sin embargo, estas personas muestran una clara tendencia al sedentarismo, lo que les predispone a una mayor obstrucción bronquial y dificultad para respirar. Un tercio de ellos son inactivos y sólo un 30% de ellos desarrolla un gasto energético suficiente para obtener los beneficios del ejercicio sobre la salud y disminuir el riesgo de empeoramiento de la enfermedad.

La actividad física habitual en pacientes con EPOC reduciría hasta un 40% el riesgo de hospitalización y mortalidad Las causas no son claras, en palabras de la Dra. García Sidro: “Saber realmente a qué se debe su escasa actividad física es complejo ya que probablemente implique la interacción de varios factores tanto de la propia enfermedad, como es el grado de obstrucción y el atrapamiento aéreo, que contribuyen a la aparición de la disnea o sensación de falta de aire; como psicosociales, culturales o de otras enfermedades asociadas”.

La neumóloga también apunta a la falta de información de los pacientes con EPOC acerca de los beneficios de la actividad física sobre su función pulmonar y subraya que la tendencia general es limitar sus actividades, muchas veces por miedo a empeorar o a incrementar los síntomas relacionados con el esfuerzo. “Debería ser obligación de todo personal sanitario promover un buen estado de salud, y eso incluye indudablemente potenciar el ejercicio físico diario”, apostilla la Dra. García Sidro.

Ejercicios más recomendados

Actualmente, se desconoce la duración, la intensidad y la frecuencia de actividad física más adecuada. Las guías recomiendan la realización de al menos 30 minutos de actividad física de intensidad moderada el mayor número de días posible para conseguir beneficios sobre el estado de salud.

La Dra. Patricia García Sidro recomienda caminar o bien realizar ejercicio con bicicleta estática (o pedalear) durante al menos 30 minutos, descansando todas las veces que sea necesario y/o utilizando medicación de rescate. Todo ello, combinado con ejercicios de brazos con pesas o cintas elásticas. Otra opción es apuntarse a un gimnasio bajo la supervisión de personal cualificado o practicar natación. Hinchar globos también es una práctica beneficiosa para mejorar la función pulmonar, en opinión de la neumóloga.

EPOC : 5 razones para llevar una vida activa

  1. La actividad física favorece que los pulmones y los músculos continúen funcionandotan bien como antes, conservando una mejor salud durante más tiempo
  2. Ayuda a reducir la dificultad para respirar al hacer ejercicio, lo que motiva a seguir manteniéndose activo
  3. Disminuye el cansancio en las piernas, eleva los niveles de energía y mejora la fuerza muscular, lo que tiene un efecto positivo en las actividades del día a día como caminar, ir de compraso realizar actividades de ocio.
  4. Potencia el sistema inmunológico y mejora la autoestima y el humor, evitando caer en un estado de depresión
  5. Tener buena forma física favorece la independencia de los pacientes, facilitando la realización de las tareas cotidianas sin necesidad de ayuda

Referencias

Esteban, Cristóbal. Impacto de la actividad física en la EPOC. Arch Bronconeumol. 2009; 45(Supl 5): 7-13
Margarita Marín Royo, Concha Pellicer Císcar, Cruz González Villaescusa, María José Bueso Fabra, Carmen Aguar Benito, Ada Luz Andreu Rodríguez, Alberto Herrejón Silvestre, Juan José Soler Cataluña. Actividad física y su relación con el estado de salud en pacientes EPOC estables. Arch Bronconeumol. 2011;47:335-42. – Vol. 47 Núm.07
European Lung Foundation. Hojas informativas osbre los pulmones. Cómo llevar una vida activa con EPOC. Disponible en http://www.europeanlung.org/assets/files/es/publications/vivir-plenamente-con-epoc.pdf

Vía: europeanlung

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Estudios genéticos para deshabituación tabaco triplicarán éxito tratamiento

Los estudios genéticos para la deshabituación tabáquica triplicarán el éxito en los tratamientos, según han avanzado los expertos que participan en el XV Simpósium de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) de Barcelona. Organizado por la Fundación Catalana de Neumología (FUCAP) y con la colaboración de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y la Sociedad Catalana de Neumología (SOCAP), el encuentro reúne desde ayer y hasta hoy a unos 300 neumólogos de todo el mundo expertos en EPOC.

Los expertos en esta enfermedad, que cada año causa 18.000 muertes en España, han resaltado la importancia que están adquiriendo los estudios genéticos a la hora de prescribir los tratamientos para dejar de fumar.

El doctor Joan Sabater-Tobella, presidente de Eugenomic, especializada en medicina personalizada genómica y farmacogenética, ha presentado hoy un estudio realizado durante dos años sobre “la genética y la deshabituación tabáquica”. El estudio concluye que si “a la hora de prescribir un tratamiento se hiciera un estudio personalizado sobre los diferentes genes que intervienen en la eficacia de la deshabituación tabáquica del paciente, los médicos tendrían mayor información a la hora de prescribir uno u otro tratamiento, ya sea basado en nicotina, químico y psicológico”.

“Cada año se sabe que, de cada 100 fumadores, 70 quieren dejar de fumar, pero sólo 30 lo intenta. De éstos, apenas 2 ó 3 lo logran (4,2 % de los que lo intentan), por lo que el número de éxito es muy pequeño. Sin embargo, las personas que lograrían dejar de fumar si a la hora de tratarlos se tuviera en cuenta su genética se triplicaría, llegando a las 9 o 10 personas (14 % de los que lo intentan)”, ha afirmado Sabater-Tobella. “Hemos estudiado los diferentes genes que intervienen en el tabaquismo y sabemos en función de la genética de cada persona qué tipo de tratamiento responde con más eficacia”, ha afirmado Sabater-Tobella.

El médico ha puesto como ejemplo los tratamientos con nicotina: “Hemos buscado variantes genéticas que determinen el nivel de eliminación de esta sustancia, en este caso con la enzima del hígado CYP2A6; o la enzima CYP2B6, que transforma el pro-fármaco Bupropión en su forma activa OH-Bupropión, por lo que en las personas que genéticamente tengan una mutación que anule su actividad el Bupropión no tendrá ningún efecto sobre la deshabituación tabáquica y habrá fracaso terapéutico. Y así podríamos comentar respecto a cuatro genes más”.

“Desde que se descodificó el genoma humano en 2003, la medicina ha ido cambiando hacia la medicina personalizada, y gracias a los estudios genéticos podemos hacer ya una medicina preventiva, antes de que aparezca la enfermedad, en vez de un diagnóstico precoz, que es a lo que aspiraba hasta hoy”, ha concluido el presidente de Eugenomic.

La EPOC es un trastorno que causa una gran morbilidad y mortalidad a escala global. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), todos los años provoca la muerte de al menos 2,9 millones de personas.

Las estimaciones globales de mortalidad realizadas en 1990 se han actualizado recientemente, y reiteran que la EPOC, que era la quinta causa de muerte en 1990 y la cuarta desde 2000, pasará a ser la tercera en 2020.

La EPOC está causada, principalmente, por el humo del tabaco y produce como síntoma principal una disminución de la capacidad respiratoria, que avanza lentamente con el paso de los años y ocasiona un deterioro considerable en la calidad de vida de las personas afectadas y muerte prematura.

Vía: LaVanguardia

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El 36% de los pacientes con EPOC padece ansiedad o depresión.

Así lo muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Asociación de Neumología y Cirugía Torácica del Sur (NEUMOSUR) y publicado en Revista Española de Patología Torácica, trabajo en el que se observa cómo solo un 8% de los pacientes con diagnosticados del trastorno mental.

Como explican los autores, “nuestro estudio confirma que la presencia de comorbilidades psiquiátricas en los pacientes con EPOC es muy frecuente y que están infradiagnosticadas en un alto grado. En nuestra muestra, un 36% de los pacientes padecían ansiedad o depresión, si bien tan solo un 8% habían sido diagnosticados”.

Mayor riesgo clínico

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores evaluaron entre junio de 2010 y noviembre de 2011 la presencia de ansiedad o depresión en 204 pacientes ambulatorios –edad promedio de 66 años, siendo hasta un 90,2% varones– con EPOC estable.

Los resultados mostraron que, si bien solo un 8% de los participantes había sido diagnosticado de ansiedad o depresión al principio del estudio, la prevalencia de comorbilidad psiquiátrica se elevó hasta un 36%, resultando especialmente significativa en los pacientes más jóvenes.

Como indican los autores, “la depresión se ha encontrado en un 17% de los pacientes, cifra muy cercana a la de los pacientes oncológicos avanzados en cuidados paliativos, entre los que la prevalencia de depresión, en base a estudios con diagnóstico mediante entrevista psiquiátrica, se sitúa en torno al 20-30%”.

Un aspecto a tener en cuenta dado que los pacientes con ansiedad o depresión confirmadas habían presentado un mayor número de agudizaciones en el año previo, referían un mayor grado de disnea basal, recorrían una menor distancia en el test de marcha de 6 minutos (T6MM) y presentaban una mayor puntuación del índice BODE –escala que evalúa los riesgos clínicos en personas con EPOC.

Y en este contexto, y dada la elevada efectividad mostrada por el cuestionario de ‘Escala Hospitalaria de Ansiedad y Depresión’ (HADS) a la hora de identificar a los pacientes con comorbilidad psiquiátrica, “el uso del cuestionario autoadministrado HADS en la práctica clínica habitual puede corregir el alto infradiagnóstico de la ansiedad y la depresión en los pacientes EPOC”, concluyen los autores.

ESTUDIO PUBLICADO POR NEUMOSUR

Vía: somospacientes

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¿Por qué son tan difíciles de usar los inhaladores?

Los inhaladores son esenciales para el tratamiento de enfermedades respiratorias; sin embargo, todo el que los haya tenido entre sus manos por primera vez sabe que su uso no es precisamente sencillo. Un estudio acaba de constatar lo que algunos sanitarios saben desde hace tiempo: la educación del paciente es clave para que aprenda a coordinadar su respiración con el click que hará llegar la medicación hasta sus pulmones.

Los inhaladores suministran el medicamento en forma de polvo o líquido directamente hasta los pulmones y bronquios, sin necesidad de atravesar el sistema digestivo; lo que los convierte en aliados ideales en en dos grandes enfermedades: el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Sin embargo, como reconocía recientemente un estudio en la revista Annals of the American Thoracic Society, se calcula que hasta el 86% de los pacientes tiene problemas para usarlos.

En un estudio con 120 pacientes de dos hospitales de Chicago, investigadores dirigidos por Valerie Press, constataron que un abordaje proactivo para formarles adecuadamente en la técnica adecuada podía reducir significativamente este porcentaje.

Laura Diego, coordinadora del Centro de Información de Medicamentos de Cataluña (Cedimcat), reconoce que es difícil encontrar estimaciones precisas en la literatura médica, pero “se calcula que menos del 50% de los pacientes los usa bien”. Ese mal uso significa que una parte del fármaco en polvo que debería llegar hasta el sistema respiratorio se queda en la boca y el paciente no experimentará la mejoría prevista, o su médico tendrá que revisar su dosis, cambiarle de tratamiento… “Y aunque hay algunas alternativas, los inhaladores son la base del tratamiento y es lo que mejor funciona”, apunta Diego.

Multitud de sistemas
En los últimos años han proliferado en el mercado los sistemas de inhalación, lo que ha supuesto una mejora para los pacientes, que antes ni siquiera podían saber las dosis que quedaban. “Es cierto que ha habido avances, pero no se puede decir que haya un inhalador que sea el mejor, sino que hay que buscar el que mejor se adapte a las necesidades y capacidades de cada paciente”. La clave, resalta Diego, es usar bien el que sea (“si funciona, a ser posible, no cambiar el inhalador”); y que médicos y enfermeros dediquen el tiempo suficiente en la consulta para que el paciente aprenda a usarlo antes de irse a casa y reevalúen su uso periódicamente.

Los dos grandes grupos de inhaladores son los presurizados (tipo ventolín), que disparan el medicamento al apretar; y los llamados de polvo seco, que el paciente activa con su propia inhalación.

En general, especifica la especialista del Cedimcat (un centro que dispone de información para pacientes en su página web), los dos errores más comunes al usar este tipo de medicación es que no se coordine la respiración con la aspiración del fármaco (en el caso de los presurizados) y que no se contenga la respiración unos 5-10 segundos una vez inhalado el fármaco, en una especie de apnea post-inhalación.

Aunque eso sí, añade, todas estas dificultades no suponen que no se puedan llegar a usar bien, “la clave está en la formación y encontrar el inhalador más apropiado para cada persona”. Eso sí, como coincide con sus colegas del trabajo estadounidense, en el caso de ancianos y niños los especialistas deben poner quizás una dosis extra de paciencia y formación para que puedan alcanzar un uso óptimo y, sobre todo, valorar el uso de cámaras (un sistema a modo de mascarilla que facilita su uso en estas poblaciones).

En niños
En el caso de los niños, explica el doctor Javier Pellegrini, vicepresidente de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP), estos dispositivos son esenciales si se tiene en cuenta que el asma es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia.

“Ya puedes diagnosticar bien la enfermedad, establecer el tratamiento y la dosis, que si el niño no sabe inhalar no estás haciendo nada”, explica a EL MUNDO el responsable del grupo de trabajo de Asma y Alergias de la AEPAP. Por eso, insiste en que los profesionales deben saber usar correctamente estos dispositivos y enseñar su uso a los pacientes: “ningún niño debe salir de la consulta sin saber usarlo, y si el propio médico no lo sabe usar difícilmente lo va a poder enseñar”.

En el caso de los niños es importante usar dispositivos adecuados a cada edad, para asegurarse de que la dosis del fármaco llega correctamente a su sistema respiratorio. Así, por ejemplo, en el caso de los más pequeños, el tratamiento se realiza con unas cámaras con mascarilla (en la que el medicamento queda flotando en suspensión), de manera que el niño sólo tiene que respirar normalmente.

A partir de los tres o cuatro años (“un poco antes las niñas que los niños”, explica el pediatra), ya se puede sustituir la mascarilla por una boquilla, que el propio niño puede ajustar fácilmente a sus labios. “Yo siempre recomiendo que se use primero con los hermanos mayores o incluso con los padres, para que ellos quieran después hacerlo y no le cojan miedo”.

A partir de los seis años, los niños ya están preparados para usar los sistemas de polvo seco; una especie de cilindros con boquilla (denominados turbohaler) que el niño debe atraer hacia sus pulmones con fuerza. “Estos son muy útiles, salvo en caso de una crisis asmática, porque entonces el pequeño no tiene la fuerza suficiente para inspirar”.

Sólo a partir de los 9-11 años, los niños con asma ya están preparados para usar los inhaladores del tipo ventolín, que disparan el medicamento a los bronquios (“a una velocidad de 100 km/h”). El problema, como subraya el doctor Pellegrini, es que estos dispositivos requieren una gran coordinación entre el disparo y la respiración para que el paciente inhale correctamente la medicación.

“Si tenemos en cuenta que el 10% de los niños padecen asma, la inhalación es muy importante”, explica el pediatra de Atención Primaria. Aunque, como él mismo indica, al final, todos los niños consiguen aprender, y sólo en casos muy puntuales (“en pequeños con ciertas alteraciones o con parálisis cerebreb”) hay que recurrir a nebulizadores portátiles con mascarilla como alternativa a los inhaladores.

Autora: María Valerio Sainz

Vía: elmundo

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El coste sanitario de pacientes de EPOC supera los 2.150 millones euros/año

El coste sanitario de los pacientes que actualmente en España están diagnosticados de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) supera los 2.150 millones de euros al año, con una media por paciente de 1.752 euros anuales.

En rueda de prensa en Huelva, con motivo de la presentación del 42 Congreso de la Asociación de Neumología y Cirugía Torácica del Sur de España (Neumosur), su vicepresidente, Aurelio Arnedillo, ha indicado, a la luz de estas cifras, que la EPOC es “uno de los trastornos respiratorios que presenta mayor prevalencia y mayor impacto social y económico” en el país.

Del coste total estimado, más del 80 por ciento se deben a gastos hospitalarios y medicamentos; además el coste asociado a la EPOC supone un 2,5 % de los presupuestos de Sanidad y un 0,2 % del PIB español.

Arnedillo, ha precisado que en la actualidad la EPOC constituye la cuarta causa más frecuente de muerte tras el cáncer, la cardiopatía isquémica y las enfermedades cerebrovasculares, aunque puede considerarse la primera causa de muerte evitable ya que está asociada al tabaco.

Pese a ello, “existe un amplio desconocimiento” de esta enfermedad obstructiva respiratoria ya que, según estudios, “sólo un 17% la conoce, lo que posibilita que haya un gran infradiagnóstico tanto entre mujeres (un 86%) como entre hombres (67%)”. “La EPOC, a pesar de ser crónica y mortal es muy desconocida. En este sentido, resulta fundamental trabajar en el desarrollo de iniciativas de divulgación básica entre la población resaltando la importancia de la EPOC en el grupo de pacientes con enfermedades crónicas”, ha indicado Arnedillo.

Por ello, ha solicitado a la Consejería de Salud que “sea sensible a esta realidad y contemple la participación de forma activa de los especialistas en Neumología en el Plan Andaluz de Atención Integrada a Pacientes con Enfermedades Crónicas”.

Y es que, según ha explicado, aparte de su enorme prevalencia y el alto grado de infradiagnóstico y desconocimiento, la EPOC es una enfermedad altamente consumidora de recursos. Está detrás del 10-15 % de las consultas en Atención Primaria, del 35-40% de las consultas de Neumología, y del 8 % de los ingresos hospitalarios.

Por último, ha señalado que la deshabituación tabáquica se ha evidenciado como “una medida eficaz de prevención de la enfermedad y con una simple espirometría realizada en un centro sanitario de Atención Primaria puede ser detectada”. EFE

Vía: lavanguardia

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El 70% de los castellanomanchegos afectados por EPOC no están diagnosticados

Alrededor de 70.000 de los 100.000 afectados en Castilla-La Mancha por la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), entre los 40 y los 80 años no están diagnosticados, según ha indicado la presidenta de la Sociedad Castellano-Manchega de Patologías Respiratorias (SOCAMPAR), Encarnación López.

López ha ofrecido estos datos durante la presentación del VIII Congreso de la Sociedad Castellano-Manchega de Patologías Respiratorias. La presidenta de SOCAMPAR ha informado de que alrededor el 10% de la población de Castilla-La Mancha entre 40 y 80 años sufre esta enfermedad incurable y en el 90% de los casos “es producida por el consumo de tabaco”.

López ha reivindicado “la financiación del tratamiento del tabaquismo para los pacientes diagnosticados de EPOC igual que se financian otros tratamientos para otros enfermos crónicos” y ha apuntado que “supondría un ahorro de cuatro millones de euros en cinco años”. Asimismo, y como medida para luchar contra el consumo de tabaco, especialmente entre la población más joven, la presidenta de SOCAMPAR ha abogado por “aumentar mucho” el precio del paquete de tabaco y ha recordado que en otros países de Europa dicho precio alcanza los 12 euros.

López ha señalado que actualmente el 24,5% de la población castellano-manchega fuma, siendo el porcentaje más alto en el caso de los hombres, 27,7%, que en el de las mujeres, 21,4%. No obstante, la presidenta de SOCAMPAR ha advertido del repunte en el consumo que se produce entre las mujeres más jóvenes.

Por su parte, el director médico del Área Integrada de Salud de Guadalajara, Juan José Palacios, ha defendido la necesidad de dar ejemplo: “No podemos ver a profesionales sanitarios fumando en los alrededores de los centros. Debemos ser más restrictivos en ese aspecto”.

Vía: El día digital