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Alrededor de 49 millones de personas dejarían de fumar si se incrementara un 50% el precio

El presidente del Comité de Control del Tabaquismo de la Sociedad Europea de Neumología, Carlos Jiménez-Ruiz ha señalado que subir los precios del tabaco ayudaría a que muchas personas dejaran de padecer tabaquismo. Además, defiende que se deben tomar medidas políticas más estrictas contra la industria tabacalera.

El tabaquismo no es solamente una enfermedad crónica, es además un importante problema social, cultural y económico y, precisamente por ello, es importante tomar una serie de medidas para reducir su consumo, como la subida de los precios de los productos de tabaco, ya que un incremento de estos en un 50 % supondría que 49 millones de personas dejaran de fumar, según ha destacado el presidente del Comité de Control del Tabaquismo de la Sociedad Europea de Neumología (ERS, por sus siglas en inglés), Carlos Jiménez-Ruiz.

Además, este incremento de precios debería ir acompañado de una “reinversión de aquellos ingresos que los gobiernos obtengan de la subida de precios en campañas de prevención y de tratamiento del tabaquismo, un aspecto en el que queda mucho por hacer en los países de la comunidad ibero-latino-americana”, ha explicado Jiménez Ruiz.

Junto con este dato, extraído de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el profesor Jiménez-Ruiz ha expuesto una serie de recomendaciones específicas para mejorar las estrategias de control del tabaquismo, durante la Cumbre latinoamericana de médicos, científicos y autoridades sobre estrategias de prevención del tabaquismo, celebrada este lunes en Madrid.

En esta línea, la OMS cuenta con un Convenio Marco para el Control del Tabaquismo y el profesor ha considerado ‘fundamental’ incluir el cumplimiento de este convenio dentro de las prioridades nacionales de desarrollo, “pero, además, también es importante que se cree en cada uno de los países latinoamericanos un mecanismo nacional de coordinación, integrado por representantes de todos los sectores con influencias en el campo del tabaquismo y liderado por representantes de los Ministerios de Sanidad”.

Asimismo, las interferencias que se producen en las políticas contra el tabaquismo por parte de la industria tabacalera es un aspecto en el que los países tienen que ser estrictos, junto con las respectivas regulaciones en el consumo de tabaco en los lugares públicos, una situación calificada por el profesor como ‘heterogénea’, pues unos países tienen una legislación “muy buena” y otros no tanto, en donde, en su opinión, se debe mejorar.

Igual de importante es la promulgación de políticas en favor de la asistencia a fumadores a través de líneas telefónicas, una medida que ya se está llevando a cabo en la Comunidad de Madrid y Andalucía, aunque para Jiménez-Ruiz es necesario que esta asistencia se haga a nivel nacional; así como la creación de redes asistenciales de consultas y/o unidades de tabaquismo, donde aquellas personas que fumen puedan recibir ayuda, como la que existe en México, considerada por el profesor como “una buena red”.

La financiación de tratamientos para dejar de fumar y la prohibición “total” del patrocinio también deben ser dos medidas a adoptar por parte de los gobiernos, pues estas son “imprescindibles” para que se reduzca el consumo de tabaco.

De modo paralelo a estas estrategias, los países ibero-latino-americanos deberían aplicar el etiquetado genérico, es decir, paquetes de tabaco en los que desaparezca la imagen de marca y los colores y logos que lo puedan identificar, así como adoptar medidas para evitar el uso de cigarrillos electrónicos y pipas de agua, según el profesor.

Durante la jornada ha podido intervenir la subdirectora general de promoción de la salud y epidemiología del Ministerio de Sanidad y Asuntos Sociales, Araceli Arce Arnáez, momento que ha aprovechado para indicar que, a pesar de que la reinversión de la subida de precios en campañas de prevención es una medida considerada imprescindible por el profesor, esto no está en la hoja de ruta del Ministerio, aunque “no es porque desde salud no nos gustaría”, ha añadido.

Además, Arce ha querido hacer un llamamiento a las sociedades científicas, ya que de esta manera “podemos avanzar, pero con el apoyo de las sociedades porque el mensaje que va de Salud al Gobierno es uno de los muchos mensajes que le llegan y, al no ser el único, es necesario priorizar para que las medidas se hagan efectivas”.

Vía: antena3

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El consumo de tabaco no baja porque “los fumadores difíciles” siguen fumando

La ley antitabaco ayudó a la reducción del consumo de cigarrillos, pero se ha estancado “porque están quedando los fumadores difíciles”, es decir, “aquellos con un alto grado de adicción, a los que les es más difícil dejar de fumar y que necesitan más ayuda para abandonar el hábito”.

Así lo ha manifestado a Efe el doctor Carlos Jiménez-Ruiz, presidente del comité de control del tabaquismo de la Sociedad Europea de Neumología (ERS), que ha presentado hoy el informe “Control del tabaquismo en íbero-latino-américa”, un análisis de la situación de en 12 países latinoamericanos, incluidos España y Portugal.

La prevalencia del consumo de tabaco en España se sitúa en el 24 % de la población general de 15 o más años de edad, “que es más baja que hace un tiempo”, pero en los últimos tres o cuatro años “no ha habido un descenso claro”, precisamente por los fumadores que tienen más adicción a la nicotina.

Por ello, una de las recomendaciones que los expertos de la ERS hacen a España es que se promueva la asistencia sanitaria para estas personas.

Así, consideran “imprescindible” que se pongan en marcha políticas de ayuda a los fumadores, tales como líneas telefónicas nacionales, la creación de redes asistenciales de consultas de tabaquismo y una financiación pública de los tratamientos del tabaquismo.

En cuanto al consumo en jóvenes y adolescentes, ha disminuido pero “no estamos alcanzando una reducción importante”, ha señalado este neumólogo, quien ha precisado que “un dato importante” es que la edad de inicio “apenas se ha modificado en los cinco últimos años” y sigue establecida en los 13,5 años. Aunque se están llevando campañas en las escuelas “de manera adecuada”, lo que falla es que “no se está haciendo un correcto control de la publicidad, patrocinio y promoción indirecta de los productos del tabaco”, por lo que los expertos piden una regulación “más estricta”.

En términos generales, en España existe una “buena legislación” en cuanto a regulación de consumo en lugares públicos pero “no se está cumpliendo de manera adecuada porque no hay vigilancia”, ha señalado el doctor Jiménez-Ruiz.

Así, los expertos recomiendan a las autoridades españolas que vigilen el cumplimiento de la ley y que la regulación del cigarrillo electrónico sea igual que la del tabaco, es decir, que se prohíba su uso en los mismos lugares en los que no se permite fumar.

Vía: lavanguardia

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Una séptima parte de la población mundial es consumidora de tabaco

El daño provocado por el hábito de fumar es uno de los principales temas del congreso de la Sociedad para el Estudio de la Nicotina y el Tabaco (SRNT, por sus siglas en inglés), que se ha celebrado en la ciudad italiana de Florencia. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el tabaco provoca cada año la muerte de seis millones de personas. De esta cantidad, más de cinco millones son fumadores directos, mientras que 600.000 son pasivos.

En la actualidad, prácticamente una séptima parte de la población mundial fuma. La OMS calcula que existen 1.000 millones de consumidores de tabaco en el mundo, de los que el 80 por ciento viven en países de ingresos medios o bajos.

La OMS ha advertido en más de una ocasión que la prohibición de anuncios de tabaco ha conseguido reducir el consumo. En algunos países donde la prohibición es total, el consumo ha decaído en un siete por ciento, aunque podría llegar al 16 por ciento. No obstante, solo 29 países, que representan el 12 por ciento de la población mundial, han vetado completamente todas las formas de publicidad, promoción y patrocinio del tabaco.

Ante esta situación, la OMS advierte de que los fumadores necesitan ayuda para dejar el tabaco. Sólo 24 países, que representan el 15 por ciento de la población mundial, disponen de servicios nacionales integrales para ayudar a los consumidores a dejar de fumar.

En un principio, se había asociado el uso de vareniclina a un aumento de riesgo cardiovascular y neuropsiquiátrico, pero posteriores estudios han puesto de manifiesto la seguridad de estos productos.

Durante el congreso se presentaron los datos del estudio CATS, que evalúa el riesgo cardiaco asociado a diferentes terapias de cesación tabáquica, como vareniclina, bupropión y sustitutivos de la nicotina. El ensayo clínico se ha llevado a cabo en 6.293 pacientes con o sin trastornos psquiátricos que completaron el estudio y el consumno de ninguno de los fármacos se asocia a un aumento del riesgo cardiovascular.

El estudio Eagle, un año antes, ya había demostrado quevareniclina no tenía efectos neuropsiquiátricos en pacientes sin antecedentes en este tipo de patologías.

Vía: gacetamedica

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Consejos para convivir con la enfermedad pulmonar obstructiva crónica

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) altera la respiración normal y puede llegar a ser muy grave. Se caracteriza porque el aire encuentra dificultad para pasar por los bronquios, debido a que estos están inflamados y, por lo tanto, el espacio para que circule el aire en su interior se hace más estrecho.

Durante las primeras etapas de la enfermedad, suele aparecer “una tos que generalmente produce una gran cantidad de esputo en los pulmones; dificultad para respirar, falta de aliento y respiración sibilante; sensación de cansancio, incluso al realizar actividades diarias sencillas y dificultad para dormir porque uno se despierta sin aliento o tosiendo”, señalan los especialistas del Instituto del Corazón de Texas.

En etapas más avanzadas, los síntomas de EPOC son: “Una coloración azulada de la piel de los labios, los dedos de las manos y de los pies; acumulación de líquido en las piernas y en los pies; dolor de cabeza al despertarse por la mañana; adelgazamiento y una extrema falta de aliento que hace muy difícil realizar todo tipo de actividades”, añaden.

Cambio de estilo de vida
La principal causa de la EPOC es el tabaco. De hecho, según datos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), entre el 85 por ciento y el 90 por ciento de los pacientes con esta enfermedad han sido fumadores.

“Está científicamente probado que el tabaco es el principal factor de riesgo de EPOC, hasta el punto de que un 20 por ciento de los fumadores acaba desarrollando EPOC. Es por tanto fácil deducir que no fumar es la mejor medida preventiva contra la enfermedad pulmonar obstructiva crónica”, señala Juan Antonio Riesco, coordinador del Año SEPAR 2015-2016 de la EPOC y el tabaco. Sin embargo, un número elevado de pacientes con EPOC sigue fumando. SEPAR estima que esta cifra se encuentra entre el 30 por ciento y el 70 por ciento de los afectados por la enfermedad.

“Cuando los pacientes con EPOC siguen fumando, el deterioro de la función pulmonar se acelera, sufren más exacerbaciones y hospitalizaciones y, a la vez, disminuye la eficacia de los tratamientos en un 60 por ciento. En definitiva, merma su calidad de vida y su capacidad de llevar una vida más o menos normalizada mengua considerablemente”, manifiesta el doctor Riesco. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que la EPOC “no se cura y es esencial dejar de fumar para prevenir la progresión de la enfermedad”.

En lo relativo al estilo de vida, esta entidad recomienda dejar de fumar, seguir una alimentación equilibrada y mantener un peso normal, evitar las zonas donde haya contaminación atmosférica, aprender métodos de respiración para hacerlo con más facilidad, permanecer lo más activo posible y vacunarse contra la gripe todos los años para evitar las infecciones respiratorias que puedan agravar la EPOC.

Debido a la fatiga y a la sensación de ahogo, muchos pacientes con EPOC tienden a reducir su actividad física. Sin embargo, los neumólogos señalan que el ejercicio es beneficioso para las personas con esta enfermedad. Así, la guía “Convivir con la EPOC”, publicada por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) indica que el ejercicio ayuda a mejorar los músculos, las articulaciones, el corazón y la presión arterial.

Además, ayuda a disminuir los síntomas de EPOC, sobre todo la disnea, contribuye a que la enfermedad avance más despacio, hace que se reduzcan el estrés, la ansiedad y la depresión y, en definitiva, mejora la calidad de vida de las personas con EPOC. Los autores de esta guía apuntan que hay programas de rehabilitación respiratoria en los que se puede conocer la enfermedad con más profundidad y comenzar a hacer ejercicio físico bajo la supervisión de profesionales. Pero destacan que, más allá de estos programas, el objetivo para los pacientes con EPOC debe ser mantenerse lo más activos posible y procurar no pasar demasiado tiempo sentados o tumbados.

Otro aspecto a tener en cuenta es la alimentación, pues las alteraciones del peso son frecuentes entre los enfermos de EPOC, tanto por exceso como por defecto. Por ello, la Fundación Europea del Pulmón aconseja el consumo de frutas y verduras. “Es importante que comer sano forme parte de su rutina diaria”, expone esta entidad.

Además, para mantener la EPOC bajo control, es imprescindible cumplir meticulosamente con el tratamiento prescrito por el neumólogo y someterse a revisiones con regularidad. Se deben seguir estrictamente las indicaciones del facultativo pues “el uso de cualquier medicación sin control médico puede ser perjudicial para la salud”, advierten los especialistas de SEPAR.

Del mismo modo, manifiestan que el tratamiento de la EPOC es para toda la vida y hacen hincapié en la necesidad de cumplirlo de forma correcta sin olvidar ninguna toma y de acudir a cada una de las visitas programadas con el equipo médico que se ocupa de la enfermedad.

Autora: Purificación León

Vía: elnuevoherald

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Fumar menos de un cigarro al día también mata

El típico cigarrito de vez en cuando mata más de lo que se podría esperar. Así lo demuestra un estudio que ha analizado la salud de casi 300.000 personas. El trabajo sostiene que las personas que fuman menos de un pitillo al día tienen un 64% más riesgo de muerte prematura que los no fumadores. Aquellos que consumen de uno a 10 cigarros al día aumentan ese riesgo hasta el 87%, según el trabajo. Los fumadores esporádicos multiplican por nueve su riesgo de morir de cáncer, según un estudio

El tabaco mata hasta a uno de cada dos fumadores y sigue siendo una de las principales causas de defunción evitables, según la Organización Mundial de la Salud. Esta droga legal mata a cinco millones de personas cada año, más que los accidentes de tráfico, el VIH y el suicidio juntos. En España, más de 160 personas mueren cada día por enfermedades provocadas por el tabaquismo.

“No hay un nivel seguro de exposición al humo del tabaco”, resume Maki Inoue-Choi, investigador del Instituto Nacional del Cáncer de EE UU y primer autor del trabajo. “Fumar unos pocos cigarrillos al día tiene importantes efectos en la salud y aporta más pruebas de que” dejarlo “beneficia a todos los fumadores, sin importar cuánto tabaco consuman”, ha resaltado en una nota de prensa difundida por su institución. A pesar de las muchas pruebas, hay aún una falsa “percepción, en especial entre los jóvenes, de que este nivel de consumo es seguro”, denuncia el estudio.

El trabajo, publicado en la revista médica JAMA Internal Medicine, ha analizado a 290.000 estadounidenses de entre 59 y 82 años a lo largo de su vida. Los datos muestran que aquellos que fuman menos de un cigarro al día tienen nueve veces más riesgo de morir de cáncer de pulmón. Las personas que fuman entre uno y 10 pitillos al día multiplican ese riesgo por 12. Este segundo grupo también tiene seis veces más riesgo de morir por enfermedades respiratorias y 1,5 veces más de dolencias cardiovasculares. Los resultados eran similares en hombres y en mujeres. La mayor parte de las personas que decían fumar menos de un cigarrillo al día fumaban más antes.

El impacto en la salud pública podría ser incluso mayor del calculado. La mayoría de los participantes en el estudio eran blancos, lo que deja fuera a los negros y otros grupos entre los que este tipo de consumo de tabaco ha sido más elevado durante décadas. Los responsables del análisis reconocen algunas limitaciones, por ejemplo que se basan en encuestas y que, en general, el número de “fumadores de baja intensidad” es relativamente pequeño, por lo que ha sido difícil afinar el impacto en la salud de los hábitos de diferentes fumadores esporádicos.

“Los resultados son totalmente generalizables”, resalta Esteve Fernández, investigador del Instituto Catalán de Oncología. Este experto en tabaquismo resalta la importancia de este estudio al cuantificar los efectos de los fumadores ocasionales, un perfil bien conocido en España pero menos estudiado. “Nosotros lo denominamos el fumador contento, que se cree que controla los riesgos para su salud aunque le digamos que cualquier dosis de tabaco es mala”, resalta. Entre estos consumidores se da la falsa percepción de que fumar tabaco de liar o consumir menos cigarrillos de este tipo “es más sano, pero nosotros hemos demostrado que sus niveles de nicotina en saliva son los mismos”, añade.

Autor: Nuño Domínguez

Vía: elpais

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Los neumólogos denuncian que han crecido un 38,7% las muertes por EPOC en España

Cada año mueren en España unas 18.000 personas por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), una cifra que, según ha denunciado este lunes la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), ha crecido un 38,7% durante el último año. La EPOC es una enfermedad pulmonar que causa inflamación, daña el tejido pulmonar y obstruye las vías respiratorias que está causada principalmente por el consumo de tabaco.

En España, la EPOC afecta al 10,2% de la población adulta, y representa el 40% de las consultas en neumología, cifras que, según ha destacado la Separ, conllevan un importante gasto público en fármacos y terapias respiratorias domiciliarias. Según ha destacado del presidenta de la Separ, Pilar de Lucas, en Europa, la EPOC suma más de 300.000 muertes anuales, “cifra que equivale al triple de fallecidos por la bomba nuclear trágicamente lanzada en Hiroshima”.

“Estas alarmantes cifras de mortalidad, más la carga laboral, sanitaria y social que conlleva, la convierten en un problema de salud pública de primer orden, y sólo se puede solucionar aunando fuerzas entre instituciones, sociedades científicas, profesionales sanitarios y, obviamente, con el total apoyo e implicación de los distintos gobiernos europeos”, ha subrayado De Lucas.

“Es fundamental implementar acciones que generen más concienciación de los gobiernos, la industria y el público en general sobre la pesada carga económica que supone la EPOC para Europa”, ha abundado. Según De Lucas, el panorama de la EPOC en España “tampoco es nada alentador, ya que anualmente mueren 18.000 españoles por esta enfermedad, y la tasa de mortalidad española por EPOC ha aumentado un 38,7% respecto a las cifras del año anterior, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística”.

“La EPOC consume el 2% del presupuesto de la sanidad pública española, ya que los gastos atribuibles a su tratamiento alcanzan los 3.000 millones de euros anuales, de los cuales un 84% corresponden a ingresos hospitalarios”, ha explicado el doctor José Miguel Rodríguez González-Moro, director de Relaciones Institucionales de Separ.

Según el neumólogo, “la EPOC es la primera causa de muerte evitable en España y es la única patología relacionada con el tabaco cuya mortalidad sigue aumentando”.

Según datos del estudio Episcan, más de un millón y medio de españoles (10,2%) sufren esta enfermedad, aunque el 73% de los afectados no está diagnosticado.

Los síntomas de la EPOC suelen ser confundidos con los del envejecimiento natural, por lo que es una enfermedad infradiagnosticada, ya que los síntomas más identificables aparecen en estadios más avanzados.

Aproximadamente el 40-50% de las personas que fuman durante toda su vida desarrollarán EPOC, frente al 10% de los no fumadores.

“Se recomienda a los fumadores o exfumadores mayores de 40 años que presenten algún síntoma respiratorio que se realicen una espirometría para detectar a tiempo si se trata de EPOC. Nuestra experiencia indica que cualquier medida de prevención puede ser crucial en la lucha contra la EPOC”, ha concluido Rodríguez.

Vía: heraldo

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El tabaco causa 60.000 muertes anuales, de las que entre 1.500 y 3.000 son de fumadores pasivos

El tabaco es el responsable de 60.000 muertes anuales en España y, de ellos, entre 1.500 y 3.000 son fumadores pasivos, según ha advertido este lunes la sociedad científica Socidrogalcohol que ha señalado que el tabaquismo es la principal casa de muerte evitable en el mundo. La Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las otras Toxicomanías, Socidrogalcohol, ha recordado que el 23,9% de la población española fuma y que, a pesar de que el número de adictos ha caído 4 puntos en 2 años, España aún ocupa el noveno lugar en Europa.

Es, además, el país de la UE donde antes se empieza a fumar y, para Enrique Ochoa, de la Junta Directiva de esta sociedad, “si se generalizase el empaquetado neutro, se incrementase su precio y se siguiera reduciendo el espacio público en el que todavía es posible fumar”, se reduciría la tasa de fumadores.

Reclaman nuevas medidas para reducir su consumo

“Se ha avanzado mucho con la Ley de espacios libres del humo del tabaco de 2011, pero es evidente que se puede y debe avanzar mucho más”, como “trasmitir a los jóvenes que se inician con el consumo de tabaco que la mayoría de la población ya no fuma y ayudar a incrementar en la población general la percepción del riesgo que conlleva el consumo de tabaco”.

En este sentido coincide la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), que ha afirmado que la prohibición de publicidad, promoción y patrocinio del tabaco permitiría reducir su consumo en un 7% de media. La Semergen apuesta también por el empaquetado neutro, que disminuye el atractivo de las cajetillas y aumenta la eficacia de las advertencias sanitarias.

El tabaquismo es la principal causa de muerte evitable en el mundo y es responsable de una pérdida media aproximada de 10 años de vida. Se relaciona con más de 25 enfermedades y tiene una relación causal con el 30% de todos los cánceres, con enfermedades respiratorias (75% de bronquitis crónica, enfisema y asma) y con enfermedades cardiovasculares (25% de cardiopatía isquémica).

El tabaco y el cáncer

La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ha subrayado que el hábito de fumar es el determinante más fuerte de la mortalidad por cáncer en la UE y se estima que el efecto carcinógeno del tabaco se asocia al 16-40% de los casos de cáncer en general.

El tabaco participa como agente causal en el cáncer de pulmón, cavidad oral, faringe, laringe, esófago, estómago, cuello de útero, vejiga, intestino, riñón, páncreas y próstata, además de la leucemia mieloide aguda y algunos datos indican que también puede aumentar el riesgo de cáncer de mama.

Desde la Asociación Española contra el Cáncer (Aecc) han recordado, además, que el 10,3% de los niños menores de 14 años están expuestos diariamente al humo del tabaco en su hogar.

En este sentido, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) ha alertado de que esta exhibición puede tener consecuencias en su vida adulta y está asociado con un “aumento del 40% de la probabilidad de desarrollar fibrilación auricular” en el futuro.

La exhibición de los menores al humo del cigarro es también la causa de múltiples enfermedades infantiles, como el asma y la neumonía, y de patologías cardiacas graves, además de la muerte súbita del lactante.

La Separ ha pedido que se regule el consumo en espacios cerrados, como el hogar o el coche para proteger a los menores de dicha exposición involuntaria al humo del cigarro.

Vía: rtve

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EPOC: la enfermedad que roba el aire

Detrás de estas cuatro letras se esconde la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, una epidemia cada vez más femenina asociada al consumo de tabaco. La detección precoz es la asignatura pendiente.

En nuestro país, dos millones de personas tienen dificultad para respirar. Al principio la falta de aire es casi imperceptible y solo se presenta ante grandes esfuerzos, como caminar a paso rápido, correr para coger el autobús o subir una escalera. No suelen darle importancia, achacando el ahogo a la falta de forma física y al tabaco. Sin embargo, puede ser el primer indicio de una enfermedad pulmonar incurable y progresiva que, sin tratamiento, puede seguir su avance hasta limitar la realización de actividades como vestirse por falta de aire. Se trata de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, conocida por sus siglas: EPOC.

Más del 10% de la población adulta está afectada por la EPOC, aunque la inmensa mayoría están sin diagnosticar. Y uno de cada cuatro adultos mayores de 35 desarrollarán la EPOC a lo largo de su vida. En el 90 por ciento de los casos, el tabaco es el responsable de que los bronquios se estrechen, limitando la entrada de aire a los pulmones. Sin el oxígeno, todo el organismo, incluido el cerebro, se resiente. A la dificultad progresiva para respirar pueden unirse tos crónica, expectoración (flemas), ruidos, pitidos y dolor en el pecho.

ABC Salud, en colaboración con GSK, reunió a ocho expertos para hablar sobre esta patología. El principal caballo de batalla, coincidieron todos, es el diagnóstico. O mejor dicho, la falta de él. Y eso que la prueba que delata esta patología es simple: una espirometría, que consiste en sentarse y soplar de forma enérgica después de una inhalación profunda. El aparato determina la velocidad a la que se mueve el aire por los bronquios, que en los pacientes con EPOC es menor. Permite también establecer la gravedad, según el grado de oclusión de los bronquios.

Mejorar el diagnóstico

Sin embargo, en la fortaleza y precisión de la espirometría «está también su debilidad», apunta Antonio Trigueros, responsable del Grupo de Patología Respiratoria de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Y es que esta prueba requiere personal entrenado para llevarla a cabo de forma correcta. De otra forma puede proporcionar resultados poco fiables. «Ahora las hace el primero que está disponible, a regañadientes y mal», denuncia Trigueros. Pese a todo, es fundamental para establecer el diagnóstico cuanto antes y poner un tratamiento que permita frenar el cierre progresivo de los bronquios. Si no se ataja a tiempo, sigue avanzando y la dificultad para respirar será cada vez mayor, incluso ante actividades tan simples como levantarse, vestirse, calzarse o salir de casa.

Pero el diagnóstico se retrasa en la mayoría de los casos. «El paciente asume que la tos es una consecuencia del tabaco. Nadie le ha explicado que detrás de esa tos hay una enfermedad. Acude a consulta en Atención Primaria por otros problemas y este pasa desapercibido. Y pasan años desde los primeros síntomas hasta los más avanzados, que sirven para detectarlo de forma tardía», señala Eduardo Calvo, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria.

Para Francisco Vargas Marcos, consejero técnico de la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación, es indispensable establecer un cribaje que permita detectar la EPOC: «Es una enfermedad de alto coste económico y social y la tercera causa de mortalidad, está asociada al tabaco y se puede prevenir. Es necesario mejorar el diagnóstico mediante cribado en fumadores mayores de 40 años con síntomas respiratorios».

Pese a que el tabaco es la primera causa de muerte, en España todavía fuma a diario el 23% de la población mayor de 16 años (27,6% de los hombres y el 18,6% de las mujeres). Y la edad media para el inicio del consumo diario de tabaco se sitúa en 14,2 años, y en 13,1 para el consumo ocasional.

Poca adherencia al tratamiento

«Hemos mejorado poco en diagnóstico», apunta Julio Ancochea, coordinador de la Estrategia EPOC del Sistema Nacional de Salud y jefe de servicio de Neumología del Hospital Universitario La Princesa, de Madrid. Sin embargo, añade, una vez detectada, «estamos en condiciones de mejorar la calidad de vida del paciente con EPOC». Pero aquí hay un nuevo escollo, que se une a la falta de diagnóstico: la adherencia al tratamiento, pese a que los fármacos disponibles en la actualidad mejoran mucho los síntomas y frenan la progresión de la enfermedad. La primera medida es dejar de fumar, algo que cuesta mucho a los pacientes, ya que la mayoría han fumado una cajetilla diaria durante diez años. En las mujeres basta la mitad de esa dosis para desencadenar la EPOC.

Los broncodilatadores son la primera línea de tratamiento, y pueden combinarse con corticoides. En ambos casos, se administran mediante inhaladores o esprais para facilitar que el medicamento llegue a los pulmones. Pero utilizar un inhalador es más complejo que tomarse una pastilla, por lo que requiere un aprendizaje semejante al que facilita el personal de enfermería a las personas con diabetes cuando empiezan a utilizar insulina.

Entretanto, la receta electrónica permite evaluar la adherencia al tratamiento. Óscar López Moreno, vocal del Colegio de Farmacéuticos de Madrid, indica que «en los broncodilatadores hay un incumplimiento total. No los piden, pese a que los tienen pautados. Se debe informar mejor de la importancia de cumplir el tratamiento».

Sin embargo, su uso es fundamental. Cuando se padece EPOC, los bronquios y bronquiolos se vuelven menos elásticos. Esto mismo ocurre en los alveolos pulmonares, unos diminutos sacos donde tiene lugar el intercambio del dióxido de carbono por el oxígeno. En la EPOC, las paredes de los alveolos se rompen y se forman cavidades más grandes y menos elásticas, que hacen más difícil captar el oxígeno y eliminar el CO2. Los aerosoles facilitan esta tarea en los pulmones dañados, abriendo las vías respiratorias.

Dependientes del oxígeno

También les cuesta a los pacientes depender de un dispensador de oxígeno para respirar, como apunta el doctor Calvo, y recurren a él menos de lo necesario. Sixto Arenas, vicepresidente de la Asociación de Pacientes con EPOC, se enteró hace dos décadas de que padecía esta enfermedad, entonces más desconocida que ahora. Participa en la mesa del foro conectado al oxígeno que le ayuda a respirar durante buena parte del día.

Arenas explica que le costó dejar de fumar cuando recibió el diagnóstico. Por eso ve con disgusto como su hija está enganchada al tabaco. Y se lamenta de la facilidad de los jóvenes para acceder al tabaco, en variedades cada vez más dañinas. Para evitar que se enganchen, hay que ser estrictos, matiza enérgicamente. «Quien tiene la voz y puede hacerlo son las Administraciones, pero prima lo económico sobre la salud. Si no se ponen medios para atajarla, la EPOC pasará a ser la primera causa de muerte, en lugar de la tercera», advierte.

Pese a que el tabaco es la primera causa de muerte, en España todavía fuma a diario el 23% de la población mayor de 16 años (27,6% de los hombres y el 18,6% de las mujeres). La edad media para el inicio del consumo diario se sitúa en 14,2 años, y en 13,1 para el ocasional. Las mujeres se incorporaron tarde a este pernicioso hábito, pero sus consecuencias son peores en muchas de las patologías que provoca. Varios estudios han demostrado que las mujeres con EPOC tienen más dificultad para respirar, peor calidad de vida y menor capacidad de ejercicio en condiciones estables.

«El desarrollo pulmonar en la mujer acaba antes, a los 17 años frente a los 22 de hombre. El enfisema también es diferente, igual que la inflamación bronquial. El tema de EPOC y género es muy importante y debemos profundizar en él, porque cada vez hay más datos que indican que se manifiesta antes y es más agresiva en las mujeres, aunque la respuesta al tratamiento es semejante», señala Ancochea.

Las mujeres, más vulnerables

«Fumando mucho menos, media cajetilla diaria durante diez años, tiene el mismo efecto que en los hombres fumar el doble. El perfil actual es el de mujeres por debajo de los 40 con EPOC bastante avanzada ya. Llegan a la consulta diciendo que se ahogan en tareas que antes hacía sin problemas, como el cuidado de los padres o algún familiar enfermo. Hay que tener en cuenta el papel de la mujer en la sociedad como cuidadora, por lo que el impacto de la enfermedad es mucho mayor, ya que sobrepasa el plano personal. En las mujeres los diagnósticos son más precoces, porque la sensación de ahogo, que es el síntoma principal, es más difícil de pasar por alto», resalta Salvador Díaz Lobato, del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid.

Estos días se celebra en San Francisco (California) la reunión de la Academia Torácica Americana, y uno de los temas que atraen el interés de los especialistas es precisamente la EPOC. Entre las novedades, se destaca que incluso en fumadores cuyos pulmones parecen funcionar con normalidad, esta patología respiratoria ya está activa aunque pasa desapercibida incluso con la espirometría, como recoge el último número de «New England Journal of Medicine». O que un tipo de células del sistema inmune, los neutrófilos, podrían ser los responsables de que algunos pacientes respondan peor a la medicación.

La medicina sigue avanzando para atajar esta patología. «Estamos en condiciones de mejorar la calidad de vida de los pacientes», resalta Ancochea. Pero es necesario saber que se tiene, dejar de fumar y seguir la medicación que el especialista determina a cada paciente. Sin eso, la EPOC seguirá avanzando silenciosamente.

Autora: Pilar Quijada

Vía: abc

 

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El EPOC va dejando de ser una enfermedad de hombres

El 40 % de quienes padecen enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) ya son mujeres, con lo que dejaría de ser eminentemente masculina, según un estudio realizado en España. Acaban de presentarse los resultados de la investigación Diagnóstico precoz de la EPOC en unidades de tabaquismo, un estudio multicéntrico, avalado por la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (Neumomadrid) y enmarcada en el Año Separ de la EPOC y el Tabaco, promovido por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

Las conclusiones del estudio permitieron a los especialistas en tabaquismo dibujar el ‘retrato robot’ del fumador que tiene enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC): “En el 60 % de los casos de trata de un hombre con una media de edad de 46 años que fuma desde hace más de 20 años, consume una media de 23 cigarrillos al día y tiene un alto grado de dependencia física por la nicotina, ya que enciende el primer cigarro durante la primera media hora del día”, detalló Carlos A. Jiménez Ruiz, director de la Unidad Especializada en Tabaquismo (UET) de la Comunidad de Madrid y del Programa de Investigación en Tabaquismo de Separ.

La investigación se desarrolló durante los dos últimos años en cuatro unidades de tabaquismo madrileñas (las de los hospitales 12 de Octubre, Gregorio Marañón e Infanta Cristina, y la UET de la Comunidad de Madrid). Del total de 785 fumadores mayores de 40 años analizados, un 18 % (141 personas) padecía EPOC sin saberlo. De ellos, el 22 % (31 personas) ya presentaba la enfermedad en grado severo. “Aunque la EPOC está íntimamente relacionada con el consumo de tabaco, muchos fumadores padecen la enfermedad y no lo saben. Las unidades de tabaquismo son el lugar idóneo para hacer una detección precoz de la EPOC”, ha afirmado Jiménez Ruiz.

Según el estudio EPI-SCAN, realizado en 2007, el infradiagnóstico de la EPOC alcanza el 73 % (86 % en mujeres y 67 % en hombres), tal y como ha recordado José Ignacio de Granda Orive, coordinador del Área de Tabaquismo de Separ y neumólogo del Hospital Universitario 12 de Octubre. Este mismo estudio cifraba la prevalencia de la EPOC en un 15,1 % en hombres y un 5,6 % en mujeres.

“El 90 % de los pacientes con EPOC son fumadores y el 20 % de los fumadores desarrollará la enfermedad. Aunque la única medida terapéutica que frena el deterioro asociado a la enfermedad es el abandono del tabaquismo, entre el 30 y el 70 % de los pacientes sigue fumando e, incluso, el 20 % de los afectados por EPOC ingresados en un hospital continúan siendo fumadores activos”, detalló Segismundo Solano Reina, neumólogo del Hospital General Universitario Gregorio Marañón y del Centro de Especialidades Periféricas Hermanos Sangro, quien recomienda “soporte psicológico y terapia farmacológica en todos los casos” y que el manejo del tabaquismo sea llevado a cabo por “personal cualificado”.

Vía: europapress

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Retrato del paciente de EPOC hombres de 46 años que fuman a la media hora de levantarse

Así lo ha mostrado el estudio ‘Diagnóstico precoz de la EPOC en unidades de tabaquismo: estudio multicéntrico’, promovido por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), con motivo de la celebración del ‘Año SEPAR de la EPOC y el Tabaco’, y avalada por la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (NEUMOMADRID).

Las personas fumadoras que padecen la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) suelen ser hombres de unos 46 años, que llevan 20 años con este hábito y que el primer cigarro que encienden es a los 30 minutos, máximo, de levantarse, fumando al día una media de unos 23 cigarrillos.

Así lo ha mostrado el estudio ‘Diagnóstico precoz de la EPOC en unidades de tabaquismo: estudio multicéntrico’, promovido por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), con motivo de la celebración del ‘Año SEPAR de la EPOC y el Tabaco’, y avalada por la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (NEUMOMADRID).

Los objetivos del trabajo, según ha explicado el director de la Unidad Especializada en Tabaquismo de la Comunidad de Madrid y del Programa de Investigación de SEPAR, Carlos A. Jiménez Ruiz, han sido realizar un diagnostico precoz de la EPOC entre los fumadores que acuden a una unidad de tabaquismo para dejar de fumar, así como conocer las características sociodemográficas de estos pacientes.

Para ello, se han analizado a 2.143 personas, de las cuales 785 eran mayores de 40 años y no habían sido diagnosticadas de EPOC. A todos estos se les realizó una espirometría, comprobando que 644 no padecían la enfermedad, pero 141 sí y no lo sabían. De ellos, el 78 por ciento tenían EPOC leve o moderada y el 22 por ciento de forma severa.

LA EPOC YA NO ES UNA ENFERMEDAD EXCLUSIVA DE HOMBRES

“Estos datos demuestran el infradiagnóstico que existe de la enfermedad en España y que ha sido ya demostrado en diversos estudios”, ha argumentado el doctor. De hecho, según ha avisado el coordinador del Área de Tabaquismo de SEPAR y neumólogo del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, José Ignacio de Granda, hay unos dos millones de españoles con EPOC sin diagnosticar.

En este sentido, los expertos han alertado del aumento de mujeres aquejadas por esta enfermedad, ya que, según el actual trabajo, el 40 por ciento de los pacientes fumadores con EPOC son mujeres, lo que muestra que esta patología “ha dejado de ser exclusivamente de hombres”.

Con el fin de aumentar el diagnóstico, ambos especialistas, junto al neumólogo del Centro de Especialidades Periféricas Hermanos Sangro y del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, Segismundo Solano Reina, han recordado que los principales síntomas que deben alertar a un fumador a acudir a una consulta médica para que le realicen una espirometría (la prueba que detecta la EPOC) son la tos, expectoración, opresión torácica y sensación de falta de aire.

“Uno de los síntomas más invalidantes es la disnea y, además, es uno de los signos de más gravedad de la enfermedad. Por ello es necesario que cuando se sientan estos síntomas se acuda al médico y, lo más importante, que se deje de fumar ya que eso hará que se frene el curso de la enfermedad y que el tratamiento para la EPOC sea más eficaz”, ha zanjado Solano Reina.

Vía: lavanguardia