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EPOC: la enfermedad que roba el aire

Detrás de estas cuatro letras se esconde la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, una epidemia cada vez más femenina asociada al consumo de tabaco. La detección precoz es la asignatura pendiente.

En nuestro país, dos millones de personas tienen dificultad para respirar. Al principio la falta de aire es casi imperceptible y solo se presenta ante grandes esfuerzos, como caminar a paso rápido, correr para coger el autobús o subir una escalera. No suelen darle importancia, achacando el ahogo a la falta de forma física y al tabaco. Sin embargo, puede ser el primer indicio de una enfermedad pulmonar incurable y progresiva que, sin tratamiento, puede seguir su avance hasta limitar la realización de actividades como vestirse por falta de aire. Se trata de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, conocida por sus siglas: EPOC.

Más del 10% de la población adulta está afectada por la EPOC, aunque la inmensa mayoría están sin diagnosticar. Y uno de cada cuatro adultos mayores de 35 desarrollarán la EPOC a lo largo de su vida. En el 90 por ciento de los casos, el tabaco es el responsable de que los bronquios se estrechen, limitando la entrada de aire a los pulmones. Sin el oxígeno, todo el organismo, incluido el cerebro, se resiente. A la dificultad progresiva para respirar pueden unirse tos crónica, expectoración (flemas), ruidos, pitidos y dolor en el pecho.

ABC Salud, en colaboración con GSK, reunió a ocho expertos para hablar sobre esta patología. El principal caballo de batalla, coincidieron todos, es el diagnóstico. O mejor dicho, la falta de él. Y eso que la prueba que delata esta patología es simple: una espirometría, que consiste en sentarse y soplar de forma enérgica después de una inhalación profunda. El aparato determina la velocidad a la que se mueve el aire por los bronquios, que en los pacientes con EPOC es menor. Permite también establecer la gravedad, según el grado de oclusión de los bronquios.

Mejorar el diagnóstico

Sin embargo, en la fortaleza y precisión de la espirometría «está también su debilidad», apunta Antonio Trigueros, responsable del Grupo de Patología Respiratoria de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Y es que esta prueba requiere personal entrenado para llevarla a cabo de forma correcta. De otra forma puede proporcionar resultados poco fiables. «Ahora las hace el primero que está disponible, a regañadientes y mal», denuncia Trigueros. Pese a todo, es fundamental para establecer el diagnóstico cuanto antes y poner un tratamiento que permita frenar el cierre progresivo de los bronquios. Si no se ataja a tiempo, sigue avanzando y la dificultad para respirar será cada vez mayor, incluso ante actividades tan simples como levantarse, vestirse, calzarse o salir de casa.

Pero el diagnóstico se retrasa en la mayoría de los casos. «El paciente asume que la tos es una consecuencia del tabaco. Nadie le ha explicado que detrás de esa tos hay una enfermedad. Acude a consulta en Atención Primaria por otros problemas y este pasa desapercibido. Y pasan años desde los primeros síntomas hasta los más avanzados, que sirven para detectarlo de forma tardía», señala Eduardo Calvo, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria.

Para Francisco Vargas Marcos, consejero técnico de la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación, es indispensable establecer un cribaje que permita detectar la EPOC: «Es una enfermedad de alto coste económico y social y la tercera causa de mortalidad, está asociada al tabaco y se puede prevenir. Es necesario mejorar el diagnóstico mediante cribado en fumadores mayores de 40 años con síntomas respiratorios».

Pese a que el tabaco es la primera causa de muerte, en España todavía fuma a diario el 23% de la población mayor de 16 años (27,6% de los hombres y el 18,6% de las mujeres). Y la edad media para el inicio del consumo diario de tabaco se sitúa en 14,2 años, y en 13,1 para el consumo ocasional.

Poca adherencia al tratamiento

«Hemos mejorado poco en diagnóstico», apunta Julio Ancochea, coordinador de la Estrategia EPOC del Sistema Nacional de Salud y jefe de servicio de Neumología del Hospital Universitario La Princesa, de Madrid. Sin embargo, añade, una vez detectada, «estamos en condiciones de mejorar la calidad de vida del paciente con EPOC». Pero aquí hay un nuevo escollo, que se une a la falta de diagnóstico: la adherencia al tratamiento, pese a que los fármacos disponibles en la actualidad mejoran mucho los síntomas y frenan la progresión de la enfermedad. La primera medida es dejar de fumar, algo que cuesta mucho a los pacientes, ya que la mayoría han fumado una cajetilla diaria durante diez años. En las mujeres basta la mitad de esa dosis para desencadenar la EPOC.

Los broncodilatadores son la primera línea de tratamiento, y pueden combinarse con corticoides. En ambos casos, se administran mediante inhaladores o esprais para facilitar que el medicamento llegue a los pulmones. Pero utilizar un inhalador es más complejo que tomarse una pastilla, por lo que requiere un aprendizaje semejante al que facilita el personal de enfermería a las personas con diabetes cuando empiezan a utilizar insulina.

Entretanto, la receta electrónica permite evaluar la adherencia al tratamiento. Óscar López Moreno, vocal del Colegio de Farmacéuticos de Madrid, indica que «en los broncodilatadores hay un incumplimiento total. No los piden, pese a que los tienen pautados. Se debe informar mejor de la importancia de cumplir el tratamiento».

Sin embargo, su uso es fundamental. Cuando se padece EPOC, los bronquios y bronquiolos se vuelven menos elásticos. Esto mismo ocurre en los alveolos pulmonares, unos diminutos sacos donde tiene lugar el intercambio del dióxido de carbono por el oxígeno. En la EPOC, las paredes de los alveolos se rompen y se forman cavidades más grandes y menos elásticas, que hacen más difícil captar el oxígeno y eliminar el CO2. Los aerosoles facilitan esta tarea en los pulmones dañados, abriendo las vías respiratorias.

Dependientes del oxígeno

También les cuesta a los pacientes depender de un dispensador de oxígeno para respirar, como apunta el doctor Calvo, y recurren a él menos de lo necesario. Sixto Arenas, vicepresidente de la Asociación de Pacientes con EPOC, se enteró hace dos décadas de que padecía esta enfermedad, entonces más desconocida que ahora. Participa en la mesa del foro conectado al oxígeno que le ayuda a respirar durante buena parte del día.

Arenas explica que le costó dejar de fumar cuando recibió el diagnóstico. Por eso ve con disgusto como su hija está enganchada al tabaco. Y se lamenta de la facilidad de los jóvenes para acceder al tabaco, en variedades cada vez más dañinas. Para evitar que se enganchen, hay que ser estrictos, matiza enérgicamente. «Quien tiene la voz y puede hacerlo son las Administraciones, pero prima lo económico sobre la salud. Si no se ponen medios para atajarla, la EPOC pasará a ser la primera causa de muerte, en lugar de la tercera», advierte.

Pese a que el tabaco es la primera causa de muerte, en España todavía fuma a diario el 23% de la población mayor de 16 años (27,6% de los hombres y el 18,6% de las mujeres). La edad media para el inicio del consumo diario se sitúa en 14,2 años, y en 13,1 para el ocasional. Las mujeres se incorporaron tarde a este pernicioso hábito, pero sus consecuencias son peores en muchas de las patologías que provoca. Varios estudios han demostrado que las mujeres con EPOC tienen más dificultad para respirar, peor calidad de vida y menor capacidad de ejercicio en condiciones estables.

«El desarrollo pulmonar en la mujer acaba antes, a los 17 años frente a los 22 de hombre. El enfisema también es diferente, igual que la inflamación bronquial. El tema de EPOC y género es muy importante y debemos profundizar en él, porque cada vez hay más datos que indican que se manifiesta antes y es más agresiva en las mujeres, aunque la respuesta al tratamiento es semejante», señala Ancochea.

Las mujeres, más vulnerables

«Fumando mucho menos, media cajetilla diaria durante diez años, tiene el mismo efecto que en los hombres fumar el doble. El perfil actual es el de mujeres por debajo de los 40 con EPOC bastante avanzada ya. Llegan a la consulta diciendo que se ahogan en tareas que antes hacía sin problemas, como el cuidado de los padres o algún familiar enfermo. Hay que tener en cuenta el papel de la mujer en la sociedad como cuidadora, por lo que el impacto de la enfermedad es mucho mayor, ya que sobrepasa el plano personal. En las mujeres los diagnósticos son más precoces, porque la sensación de ahogo, que es el síntoma principal, es más difícil de pasar por alto», resalta Salvador Díaz Lobato, del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid.

Estos días se celebra en San Francisco (California) la reunión de la Academia Torácica Americana, y uno de los temas que atraen el interés de los especialistas es precisamente la EPOC. Entre las novedades, se destaca que incluso en fumadores cuyos pulmones parecen funcionar con normalidad, esta patología respiratoria ya está activa aunque pasa desapercibida incluso con la espirometría, como recoge el último número de «New England Journal of Medicine». O que un tipo de células del sistema inmune, los neutrófilos, podrían ser los responsables de que algunos pacientes respondan peor a la medicación.

La medicina sigue avanzando para atajar esta patología. «Estamos en condiciones de mejorar la calidad de vida de los pacientes», resalta Ancochea. Pero es necesario saber que se tiene, dejar de fumar y seguir la medicación que el especialista determina a cada paciente. Sin eso, la EPOC seguirá avanzando silenciosamente.

Autora: Pilar Quijada

Vía: abc

 

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El EPOC va dejando de ser una enfermedad de hombres

El 40 % de quienes padecen enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) ya son mujeres, con lo que dejaría de ser eminentemente masculina, según un estudio realizado en España. Acaban de presentarse los resultados de la investigación Diagnóstico precoz de la EPOC en unidades de tabaquismo, un estudio multicéntrico, avalado por la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (Neumomadrid) y enmarcada en el Año Separ de la EPOC y el Tabaco, promovido por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

Las conclusiones del estudio permitieron a los especialistas en tabaquismo dibujar el ‘retrato robot’ del fumador que tiene enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC): “En el 60 % de los casos de trata de un hombre con una media de edad de 46 años que fuma desde hace más de 20 años, consume una media de 23 cigarrillos al día y tiene un alto grado de dependencia física por la nicotina, ya que enciende el primer cigarro durante la primera media hora del día”, detalló Carlos A. Jiménez Ruiz, director de la Unidad Especializada en Tabaquismo (UET) de la Comunidad de Madrid y del Programa de Investigación en Tabaquismo de Separ.

La investigación se desarrolló durante los dos últimos años en cuatro unidades de tabaquismo madrileñas (las de los hospitales 12 de Octubre, Gregorio Marañón e Infanta Cristina, y la UET de la Comunidad de Madrid). Del total de 785 fumadores mayores de 40 años analizados, un 18 % (141 personas) padecía EPOC sin saberlo. De ellos, el 22 % (31 personas) ya presentaba la enfermedad en grado severo. “Aunque la EPOC está íntimamente relacionada con el consumo de tabaco, muchos fumadores padecen la enfermedad y no lo saben. Las unidades de tabaquismo son el lugar idóneo para hacer una detección precoz de la EPOC”, ha afirmado Jiménez Ruiz.

Según el estudio EPI-SCAN, realizado en 2007, el infradiagnóstico de la EPOC alcanza el 73 % (86 % en mujeres y 67 % en hombres), tal y como ha recordado José Ignacio de Granda Orive, coordinador del Área de Tabaquismo de Separ y neumólogo del Hospital Universitario 12 de Octubre. Este mismo estudio cifraba la prevalencia de la EPOC en un 15,1 % en hombres y un 5,6 % en mujeres.

“El 90 % de los pacientes con EPOC son fumadores y el 20 % de los fumadores desarrollará la enfermedad. Aunque la única medida terapéutica que frena el deterioro asociado a la enfermedad es el abandono del tabaquismo, entre el 30 y el 70 % de los pacientes sigue fumando e, incluso, el 20 % de los afectados por EPOC ingresados en un hospital continúan siendo fumadores activos”, detalló Segismundo Solano Reina, neumólogo del Hospital General Universitario Gregorio Marañón y del Centro de Especialidades Periféricas Hermanos Sangro, quien recomienda “soporte psicológico y terapia farmacológica en todos los casos” y que el manejo del tabaquismo sea llevado a cabo por “personal cualificado”.

Vía: europapress

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Retrato del paciente de EPOC hombres de 46 años que fuman a la media hora de levantarse

Así lo ha mostrado el estudio ‘Diagnóstico precoz de la EPOC en unidades de tabaquismo: estudio multicéntrico’, promovido por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), con motivo de la celebración del ‘Año SEPAR de la EPOC y el Tabaco’, y avalada por la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (NEUMOMADRID).

Las personas fumadoras que padecen la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) suelen ser hombres de unos 46 años, que llevan 20 años con este hábito y que el primer cigarro que encienden es a los 30 minutos, máximo, de levantarse, fumando al día una media de unos 23 cigarrillos.

Así lo ha mostrado el estudio ‘Diagnóstico precoz de la EPOC en unidades de tabaquismo: estudio multicéntrico’, promovido por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), con motivo de la celebración del ‘Año SEPAR de la EPOC y el Tabaco’, y avalada por la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (NEUMOMADRID).

Los objetivos del trabajo, según ha explicado el director de la Unidad Especializada en Tabaquismo de la Comunidad de Madrid y del Programa de Investigación de SEPAR, Carlos A. Jiménez Ruiz, han sido realizar un diagnostico precoz de la EPOC entre los fumadores que acuden a una unidad de tabaquismo para dejar de fumar, así como conocer las características sociodemográficas de estos pacientes.

Para ello, se han analizado a 2.143 personas, de las cuales 785 eran mayores de 40 años y no habían sido diagnosticadas de EPOC. A todos estos se les realizó una espirometría, comprobando que 644 no padecían la enfermedad, pero 141 sí y no lo sabían. De ellos, el 78 por ciento tenían EPOC leve o moderada y el 22 por ciento de forma severa.

LA EPOC YA NO ES UNA ENFERMEDAD EXCLUSIVA DE HOMBRES

“Estos datos demuestran el infradiagnóstico que existe de la enfermedad en España y que ha sido ya demostrado en diversos estudios”, ha argumentado el doctor. De hecho, según ha avisado el coordinador del Área de Tabaquismo de SEPAR y neumólogo del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, José Ignacio de Granda, hay unos dos millones de españoles con EPOC sin diagnosticar.

En este sentido, los expertos han alertado del aumento de mujeres aquejadas por esta enfermedad, ya que, según el actual trabajo, el 40 por ciento de los pacientes fumadores con EPOC son mujeres, lo que muestra que esta patología “ha dejado de ser exclusivamente de hombres”.

Con el fin de aumentar el diagnóstico, ambos especialistas, junto al neumólogo del Centro de Especialidades Periféricas Hermanos Sangro y del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, Segismundo Solano Reina, han recordado que los principales síntomas que deben alertar a un fumador a acudir a una consulta médica para que le realicen una espirometría (la prueba que detecta la EPOC) son la tos, expectoración, opresión torácica y sensación de falta de aire.

“Uno de los síntomas más invalidantes es la disnea y, además, es uno de los signos de más gravedad de la enfermedad. Por ello es necesario que cuando se sientan estos síntomas se acuda al médico y, lo más importante, que se deje de fumar ya que eso hará que se frene el curso de la enfermedad y que el tratamiento para la EPOC sea más eficaz”, ha zanjado Solano Reina.

Vía: lavanguardia

 

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Hacia una nueva legislación española contra el tabaco

“Los estudios avalan ya la eficacia del empaquetado genérico y la necesidad de financiar los tratamientos de cesación tabáquica”

“Resulta crucial aprovechar este momento legislativo para que España vuelva a liderar la lucha contra el tabaquismo, un problema de salud pública de magnitud más que relevante”, insiste la doctora Alfageme, “los estudios científicos avalan ya la eficacia del empaquetado genérico, la necesidad de financiar los tratamientos de cesación tabáquica, en especial para los pacientes que sufren enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y la regulación del cigarrillo electrónico como medicamento de forma que se controle su consumo, se vigile el cumplimiento de la calidad en su producción y distribución y se facilite la investigación científica y médica sobre este dispositivo”.

En la actualización de los requisitos sobre el etiquetado y el envasado de los productos del tabaco es fundamental incluir la implantación del empaquetado genérico, es decir, que los paquetes de tabaco sean menos atractivos mediante la eliminación de publicidad, logotipos, referencias de marcas y colores de las cajetillas. “No hay que olvidar que en el año 2016 esta medida será una realidad en Francia, Reino Unido, Hungría e Irlanda. España debería aprovechar el momento y convertirse en uno de los primeros países en llevar adelante una medida sanitaria tan relevante para la salud pública como es el empaquetado genérico”, explica el neumólogo y director del Programa de Investigación en Tabaquismo de Separ, el doctor Carlos Jiménez.

Financiar el tratamiento del tabaquismo para los pacientes con EPOC supondría un ahorro de 4.258.000 millones

Respecto a la incorporación a la regulación de los productos relacionados con el tabaquismo, como son los cigarrillos electrónicos, los neumólogos aseguran que es esencial que los cigarrillos electrónicos se regulen como medicamentos, con el objetivo de controlar su consumo. Además, la regulación de este dispositivo como una medicación contribuiría a que su producción y distribución se ajustasen a los estándares de calidad y seguridad requeridos para productos de uso farmacéutico. Por otro lado, este tipo de regulación facilitaría la investigación científica y médica de estos dispositivos. Por el momento no existen ensayos clínicos realizados con el suficiente rigor científico que demuestren que el cigarrillo electrónico es eficaz para ayudar a dejar de fumar. Por el contrario, algunos estudios apuntan a que el uso de cigarrillos electrónicos se asocia con una menor tasa de deshabituación tabáquica y que la probabilidad de abandonar el tabaco es un 28% inferior en los consumidores de e-cigarrillos que en los fumadores de cigarros convencionales.

En la Unión Europea, existen 12 países que apoyan que los cigarrillos electrónicos sean regulados como medicamentos. También, numerosas instituciones científicas se han posicionado a favor de esta categorización. “En caso de que finalmente estos no sean regulados como medicamento, debería prohibirse su venta en farmacias y que su uso se equiparara a la actual legislación que regula el consumo de tabaco en nuestro país”, afirma el doctor José Ignacio de Granda, coordinador del Área de Tabaquismo de Separ.

Finalmente, otro de los aspectos que debería promover la nueva legislación es la financiación de los tratamientos del tabaquismo a través del Sistema Nacional de Salud (SNS) para los fumadores, tal y como se financian los tratamientos de cualquier enfermedad crónica. Esta debería ser prioritaria para los pacientes fumadores que sufren EPOC y en pacientes hospitalizados. Estudios recientes demuestran que financiar el tratamiento del tabaquismo para los pacientes con EPOC supondría un ahorro de 4.258.000 millones de euros a los cinco años para el SNS. Con ello dejarían de fumar hasta 17.756 pacientes, a diferencia del modelo actual sin financiación en el que sólo abandonan el hábito 1.303 pacientes.

Vía: consalud

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Las leyes antitabaco evitarán hasta 7,4 millones de muertes prematuras en 2050

Las legislaciones para el control del consumo del tabaco adoptadas en 41 países entre los años 2007 y 2010 podrían evitar hasta 7,4 millones de muertes prematuras en todo el mundo en 2050. Así lo muestra el estudio ‘Fallecimientos derivados del tabaco evitados gracias al progreso de las medidas de control a lo largo de tres años’, elaborado por investigadores del Centro Oncológico Integral Lombardi de la Universidad de Georgetown en Washington (Estados Unidos) y publicado en el número de julio del Boletín de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El estudio es el primero en demostrar los beneficios asociados con el control del consumo del tabaco establecido en 2005 en el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT). Y como apunta el doctor David Levy, director de la investigación, “se trata de un hallazgo espectacular, y es que con la puesta en marcha de políticas sencillas para el control del tabaco los gobiernos pueden salvar muchas vidas”.

Medidas de control

En el año 2008, la OMS identificó las seis medidas de control del tabaco más eficaces para reducir su consumo en todo el mundo. Unas medidas que, conocidas como ‘MPOWER’ e incluidas en el CMCT, contemplan el seguimiento de las políticas de consumo y prevención del tabaco; la protección frente a la exposición al humo del tabaco; la provisión de ayuda para el abandono del hábito tabáquico; las advertencias a la población sobre los peligros asociados con el hábito, entre las que se incluyen las prohibiciones sobre la publicidad, promoción y patrocinio del tabaco; y el aumento de los impuestos sobre el tabaco.

Partiendo de las mismas, el grupo de investigación dirigido por el doctor Levy llevó a cabo un ejercicio de modelización y proyecciones sobre el número de muertes prematuras que evitaría la implantación de una o más de estas medidas. El estudio se centró en los 41 países –39 de los cuales son miembros del CMCT– que habían implantado cuando menos una medida MPOWER –tan solo una en 33 países, y más de una en los ocho restantes–. En total, las 41 naciones estudiadas presentaban en 2008 una población total de casi mil millones de personas –esto es, la séptima parte de la población mundial–, con cerca de 290 millones de fumadores en 2007.

Los resultados, como destaca el doctor Levy, mostraron que, “además de salvar unos 7,4 millones de vidas, las políticas de control del tabaco que examinamos pueden conducir a otros beneficios como son, entre otros, un menor número de complicaciones asociadas al parto en las gestantes fumadoras, caso del bajo peso al nacer; una reducción de los costes de la atención sanitaria; y una menor pérdida de la productividad relacionada con las enfermedades causadas por el tabaquismo”.

Es más, la implantación de todas las medidas MPOWER conllevaría la evitación de un número mucho mayor de fallecimientos prematuros relacionadas con el tabaquismo. Y es que como recuerda el doctor Douglas Bettcher, director del Departamento de Enfermedades No Transmisibles de la OMS, “el consumo de tabaco es la principal causa evitable de muerte en el mundo, con seis millones de muertes anuales atribuibles en la actualidad; además, y de mantenerse la tendencia actual, la cifra de muertes crecerá hasta los ocho millones para 2030, aunque adoptando las medidas adecuadas la epidemia del tabaquismo puede ser totalmente erradicada”.

– ¿Quieres consultar (en inglés) el estudio ‘Fallecimientos derivados del tabaco evitados gracias al progreso de las medidas de control a lo largo de tres años’?

Vía: somospacientes 

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Los nuevos modelos de atención a la EPOC y el uso de tecnologías de la información, claves para tratar la enfermedad

Las alternativas a la hospitalización en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la hospitalización a domicilio y determinados programas de prevención de las exacerbaciones son coste efectivos, siempre que se realice una adecuada valoración del paciente, tratamiento y plan terapéutico personalizado teniendo en cuenta la comorbilidad, según explica la especialista en Enfermería Respiratoria y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), Carme Hernández.

“Tal intervención asistencial debe ser coordinada entre los diferentes niveles asistenciales, con un papel clave de los médicos y enfermeros, y se ve significativamente beneficiada con el apoyo de las tecnologías de la información”, añade la experta. “Los recursos tecnológicos de los que disponemos hoy en día se han convertido en una herramienta muy útil en el refuerzo de la atención domiciliaria, creando nuevos modelos asistenciales que son potencialmente beneficiosos para su calidad de vida y para la optimización de los recursos económicos destinados a dicha enfermedad”, señala.

 Por otro lado, destaca que el envejecimiento de la población y los cambios en el estilo de vida son “factores determinantes del aumento continuado de la prevalencia de las enfermedades crónicas”. Los modelos clásicos de salud actuales “no se adaptan a las necesidades de los pacientes crónicos, ya que continúan estando en muchas ocasiones fragmentados, son reactivos, con una relación episódica con el paciente, con intervenciones en procesos agudos para curar y pocas para cuidar”.

PAPEL ACTIVO DEL PACIENTE EN EL CONTROL DE SU ENFERMEDAD

“Es necesario incorporar los términos ‘prevención’, ‘cuidar’, ‘continuidad en la atención’, ‘sistema sostenible’ y ‘evaluación constante de las diferentes intervenciones realizadas’. Debe favorecerse el papel activo del paciente en el control de su propia enfermedad. Es en este sentido que se precisan cambios estructurales de los sistemas de salud”, asevera Carme Hernández.

Las necesidades actuales del paciente con EPOC no son las mismas que hace 15 años, “estamos ante una población altamente compleja” y dada la situación económica actual, reformular la atención sanitaria se convierte en un reto que tiene como objetivo “buscar programas innovadores que mejoren aún más la atención en la EPOC con un coste controlado”.

La logística del tratamiento de la EPOC se ve claramente facilitada con la incorporación de dichas tecnologías, aplicadas de múltiples formas, como el seguimiento telefónico y/o el control remoto de los síntomas a los pacientes realizadas por profesionales de la salud capacitados para dar respuesta a la demanda urgente.

Los principales beneficios de este modelo asistencial son la “prevención de las hospitalizaciones en los pacientes frágiles con alto riesgo de agudizaciones, la mejora de la hospitalización domiciliaria y el alta precoz en pacientes con exacerbaciones graves”.

Asimismo, “fomenta un estilo de vida saludable entre los pacientes estables, enseña a identificar agudizaciones y la gran ayuda que supone el apoyo remoto de un especialista”. “De todas formas, debe entenderse que las tecnologías de la información son una herramienta tanto para el paciente como para el profesional, en ningún caso deben ser la única intervención”, advierte la especialista.

Según datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad de España, durante el 2012, el coste anual de la EPOC ascendió a 3.000 millones de euros. En este sentido, cabe destacar que las exacerbaciones representaron el 45 por ciento de dicho coste sanitario.

Vía: infosalus

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Las enfermedades “ocultas” del tabaco.

Según el Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos fumar es la causa principal de cáncer y de muerte por cáncer, existen además «29 enfermedades relacionadas con el cigarrillo, aparte de que el tabaquismo es una enfermedad en sí misma porque el tabaco es adictivo, crónico y produce abstinencia», señala Mónica Patricia Hein, neumóloga y representante de la Asociación Española contra el Tabaquismo y Cáncer.

«Que un fumador desarrolle una u otra enfermedad depende de cada persona, de los hábitos que tenga, hasta de la alimentación…son varias cosas las que influyen», explica Hein. Sin embargo, el tabaquismo está ligado sobre todo al EPOC, es decir, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. «El humo contiene alquitrán y en esta sustancia hay centenares de sustancias tóxicas y peligrosas para la salud. Una de las más peligrosas son los hidrocarburos aromáticos policíclicos, como el benzopireno. Dichas sustancias quedan retenidas en los alvéolos pulmonares y cuesta mucho eliminarlos porque son rápidamente ingeridos por los macrófagos (células). Los macrófagos fagocitan el alquitrán y ya no se lo expulsa con facilidad. El daño del tabaco puede ser permamente porque cuando dejas de fumar el daño permanece, de ahí que los pulmones de un fumador se vean negros mientras que el de un no fumador son rosas. La respuesta del cuerpo es inflamatoria, de producción de moco y eso a la larga produce obstrucción de la vía aérea y dificulta la ventilación y favorece las infecciones: es ese el origen del EPOC», explica el médico Juan Martínez

«Dentro del EPOC, se incluye el efisema pulmonar y la bronquitis crónica. Y va en aumento en las mujeres porque se están equiparando en el hábito tabáquico con los hombres», advierte la neumóloga Hein.

Enfermedades cardiovasculares

Y, también ligadas al tabaquismo se encuentran las enfermedades cardiovasculares (la primera causa de muerte en el mundo), que incluyen el infarto agudo de miocardio, el ACV (accidente cerebrovascular) y las arritmias, así como todo lo que tenga que ver con problemas cardiacos.

«Otra de las enfermedades relacionadas con el tabaco son la gastritis, la úlcera gástrica o duodenal. También se altera la circulación digestiva y puede producirse colon irritable. Puede haber también trastornos intestinales», explica la neumóloga.

También pueden producirse infecciones. Por ejemplo, en las vías respiratorias altas (sinusitis, otitis, rinitis) o falta de oxígeno en la sangre, que se conoce como hipoxia. «La falta de oxígeno crónica condiciona otros problemas: cardiacos, sensación subjetiva de fatiga, pérdida de fuerza, limita la capacidad de los pacientes», añade Martínez.

Efectos insospechados

«También se incluye la neumonía o la tuberculosis. O, incluso, enfermedades en la piel: puede aumentar la psoriasis», explica Hein. Esto por no mencionar el caso de las embarazadas, donde puede llevar a que los niños nazcan con bajo peso, o también se produzcan partos prematuros o abortos. También se relaciona con enfermedades de la boca por el contacto con los tóxicos.

Pero hay efectos más insospechados: «accidentes de tráfico por despiste, base de gran parte de los incendios domésticos, de los incendios forestales no intencionales», explica Martínez. Por otro lado, «dificulta el control de los diabéticos, favorece la osteoporosis, el asma infantil por tabaquismo pasivo», añade el experto.

Existe también lo que se llama «humo de tercera generación»: el residuo del humo que se pega a los alimentos o textiles. «Este se combina con los compuestos nitrosos de moquetas y alimentos y se puede ingerir alquitrán a travás de los alimentos», advierte Martínez.

Vía: abc