EPOC

El coste sanitario de pacientes de EPOC supera los 2.150 millones euros/año

El coste sanitario de los pacientes que actualmente en España están diagnosticados de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) supera los 2.150 millones de euros al año, con una media por paciente de 1.752 euros anuales.

En rueda de prensa en Huelva, con motivo de la presentación del 42 Congreso de la Asociación de Neumología y Cirugía Torácica del Sur de España (Neumosur), su vicepresidente, Aurelio Arnedillo, ha indicado, a la luz de estas cifras, que la EPOC es “uno de los trastornos respiratorios que presenta mayor prevalencia y mayor impacto social y económico” en el país.

Del coste total estimado, más del 80 por ciento se deben a gastos hospitalarios y medicamentos; además el coste asociado a la EPOC supone un 2,5 % de los presupuestos de Sanidad y un 0,2 % del PIB español.

Arnedillo, ha precisado que en la actualidad la EPOC constituye la cuarta causa más frecuente de muerte tras el cáncer, la cardiopatía isquémica y las enfermedades cerebrovasculares, aunque puede considerarse la primera causa de muerte evitable ya que está asociada al tabaco.

Pese a ello, “existe un amplio desconocimiento” de esta enfermedad obstructiva respiratoria ya que, según estudios, “sólo un 17% la conoce, lo que posibilita que haya un gran infradiagnóstico tanto entre mujeres (un 86%) como entre hombres (67%)”. “La EPOC, a pesar de ser crónica y mortal es muy desconocida. En este sentido, resulta fundamental trabajar en el desarrollo de iniciativas de divulgación básica entre la población resaltando la importancia de la EPOC en el grupo de pacientes con enfermedades crónicas”, ha indicado Arnedillo.

Por ello, ha solicitado a la Consejería de Salud que “sea sensible a esta realidad y contemple la participación de forma activa de los especialistas en Neumología en el Plan Andaluz de Atención Integrada a Pacientes con Enfermedades Crónicas”.

Y es que, según ha explicado, aparte de su enorme prevalencia y el alto grado de infradiagnóstico y desconocimiento, la EPOC es una enfermedad altamente consumidora de recursos. Está detrás del 10-15 % de las consultas en Atención Primaria, del 35-40% de las consultas de Neumología, y del 8 % de los ingresos hospitalarios.

Por último, ha señalado que la deshabituación tabáquica se ha evidenciado como “una medida eficaz de prevención de la enfermedad y con una simple espirometría realizada en un centro sanitario de Atención Primaria puede ser detectada”. EFE

Vía: lavanguardia

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El 70% de los castellanomanchegos afectados por EPOC no están diagnosticados

Alrededor de 70.000 de los 100.000 afectados en Castilla-La Mancha por la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), entre los 40 y los 80 años no están diagnosticados, según ha indicado la presidenta de la Sociedad Castellano-Manchega de Patologías Respiratorias (SOCAMPAR), Encarnación López.

López ha ofrecido estos datos durante la presentación del VIII Congreso de la Sociedad Castellano-Manchega de Patologías Respiratorias. La presidenta de SOCAMPAR ha informado de que alrededor el 10% de la población de Castilla-La Mancha entre 40 y 80 años sufre esta enfermedad incurable y en el 90% de los casos “es producida por el consumo de tabaco”.

López ha reivindicado “la financiación del tratamiento del tabaquismo para los pacientes diagnosticados de EPOC igual que se financian otros tratamientos para otros enfermos crónicos” y ha apuntado que “supondría un ahorro de cuatro millones de euros en cinco años”. Asimismo, y como medida para luchar contra el consumo de tabaco, especialmente entre la población más joven, la presidenta de SOCAMPAR ha abogado por “aumentar mucho” el precio del paquete de tabaco y ha recordado que en otros países de Europa dicho precio alcanza los 12 euros.

López ha señalado que actualmente el 24,5% de la población castellano-manchega fuma, siendo el porcentaje más alto en el caso de los hombres, 27,7%, que en el de las mujeres, 21,4%. No obstante, la presidenta de SOCAMPAR ha advertido del repunte en el consumo que se produce entre las mujeres más jóvenes.

Por su parte, el director médico del Área Integrada de Salud de Guadalajara, Juan José Palacios, ha defendido la necesidad de dar ejemplo: “No podemos ver a profesionales sanitarios fumando en los alrededores de los centros. Debemos ser más restrictivos en ese aspecto”.

Vía: El día digital

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Financiar el tratamiento del tabaquismo en pacientes con EPOC ahorraría más de 4 millones de euros en cinco años

Se sabe que el 85% de los casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) están causados por el consumo del tabaco y que el tratamiento para dejar de fumar es la única medida terapéutica que se ha mostrado eficaz para frenar el desarrollo de este enfermedad. Ahora, un estudio demuestra que la financiación de dichas terapias en este subgrupo de la población supondría un importante ahorro en el presupuesto sanitario español.

“Si todos los fumadores con EPOC fueran tratados en unidades especializadas de tabaquismo, el ahorro para el Sistema Nacional de Salud ascendería a 4.258.000 al cabo de cinco años”, asegura Carlos A. Jiménez Ruiz, neumólogo y director del Programa Integrado de Investigación en Tabaquismo (PII) de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía torácica (SEPAR).

Así lo concluye el estudio en el que Jiménez Ruiz consta como primer firmante y que se ha publicado recientemente en la revista International Journal of Chronic Obstructive Pulmonary Disease. Los investigadores del estudio han desarrollado un modelo híbrido en el que se demuestra que un total de 17.756 fumadores con EPOC dejarían de fumar si los tratamientos del tabaquismo en estos pacientes estuvieran financiados por el Sistema Nacional de Salud. “En el escenario actual, es decir sin financiación, sólo dejan de fumar alrededor de 1.303 pacientes. Esto conlleva que los gastos sanitarios para atender a los pacientes con EPOC se disparen, ya que muchos de ellos son fumadores y el gasto sanitario medio del paciente con EPOC fumador es sensiblemente más alto que el del paciente con EPOC no fumador”, explica el especialista español. “Así pues, resulta más eficiente y rentable destinar más recursos económicos al principio para que dejen de fumar que no simplemente para tratar la EPOC”.

En este punto, cabe subrayar la estimación de los costes de la EPOC en España, revisados en el documento Estrategia en EPOC del SNS del Ministerio de Sanidad y Consumo. Se sitúan en 750-1000 millones de euros/año, incluidos los costes directos, indirectos e intangibles. El coste medio directo por paciente con EPOC se estima entre 1.712 y 3.238 euros/año. Estos costes directos se distribuyen en gastos hospitalarios (40-45%), fármacos (35-40%) y visitas y pruebas diagnósticas (15-25%); a estos costes se deben añadir los costes indirectos.

Los pacientes que incurren en un mayor coste son los más graves y/o con agudizaciones frecuentes. Estos enfermos, de estadio 3-4 en EPOC muy avanzada, necesitan medicinas inhaladas más de tres veces al día, otro inhalador de ‘rescate’ para pequeñas crisis de ahogo, fisioterapia respiratoria, oxígeno medicinal casi permanente y ayuda de sus familiares.

Dado el coste de esta enfermedad y atendiendo a los resultados del estudio, los beneficios y el ahorro para el Sistema Nacional de Salud y los servicios de salud públicos en las diferentes Comunidades Autónomas españolas sería evidente desde el cuarto año de financiación.

Además, toda la comunidad científico-médica nacional e internacional reconoce que el tratamiento del tabaquismo es una actividad prioritaria dentro del tratamiento integral de la EPOC. “Nosotros como sociedad científica, y como especialistas en salud respiratoria, tenemos el deber de mostrar estos datos a las autoridades sanitarias para que los conozcan y puedan tomar las medidas oportunas que permitan un importante ahorro a nuestro sistema. Los resultados aportados refuerzan indiscutiblemente la importancia de incluir los tratamientos del tabaquismo como prestación sanitaria del Sistema Nacional de Salud, al igual que se financian los tratamientos de cualquier enfermedad crónica“, concluye la Inmaculada Alfageme, presidenta de SEPAR.

En el trabajo se incluyeron solamente los tratamientos aprobados por el sistema, como la vareniclina, buropropion y las terapias de remplazo de nicotina. Asimismo, los investigadores entienden por financiación del tratamiento para dejar de fumar tanto el pago de los fármacos como toda la asistencia sanitaria requerida. El análisis se ha realizado extrayendo datos de diferentes estudios que cuantifican el número de pacientes de EPOC a España. Por un lado, el número de pacientes de EPOC que fuma y por el otro el coste del tratamiento de la EPOC en un fumador y en un no fumador, así como el coste de los tratamientos para dejar de fumar.

La EPOC en números

En España, la EPOC es causa del fallecimiento de 18.000 personas cada año. A pesar de ello, es una enfermedad infradiagnosticada, con una elevada morbimortalidad y que supone un problema de salud pública de gran magnitud ya que su abordaje representa un elevado coste sanitario, hasta un 0,2 del PIB. Se sitúa como la cuarta causa de muerte en los países de nuestro entorno y se prevé que su prevalencia siga aumentando.

Actualmente, y según datos extraídos del estudio EPI-SCAN elaborado por especialistas de SEPAR, se estima que 2.185.764 españoles presentan EPOC de entre los 21,4 millones con edad entre 40 y 80 años. Y ya que el 73% aún no está diagnosticado, puede decirse que más de 1.595.000 españoles aún no saben que padecen esta enfermedad y, por tanto, no reciben ningún tratamiento para su enfermedad. Al comienzo, es posible que la EPOC no cause síntomas o que estos sean leves. A medida que la enfermedad empeora, los síntomas se agravan. Estos se suelen confundir con los del envejecimiento natural, sin embargo una simple espirometría realizada por el médico de familia es suficiente para detectar esta enfermedad ante síntomas como la tos, silbidos al respirar, la expectoración y la dificultad para respirar, especialmente durante el ejercicio físico.

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Vía: elmundo

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Decálogo para luchar contra la EPOC

La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), que tanto nos inquieta, o tan poco, ya que solo el 17% de la población es capaz de reconocerla, se puede prevenir casi por completo dejando de fumar; pero como la realidad es muy tozuda, el neumólogo jefe del madrileño Hospital de La Princesa, Julio Ancochea Bermúdez, nos aporta un decálogo de compromisos para saldar las deudas de la epoc.

La última actualización de la Organización Mundial de la Salud sobre estimaciones mundiales de afectados por la epoc (COPD en inglés) ha situado el número de casos por encima de los 328 millones de personas (168 millones de varones y 160 millones de mujeres), casi 119 millones más que a principios de los años noventa.

El acrónimo EPOC se corresponde con las palabras enfermedad, pulmonar, obstructiva y crónica; patología que se caracteriza esencialmente por la inutilidad progresiva de los pulmones (bronquios, bronquiolos y alveolos), y que se manifiesta clínicamente por ahogamiento, disnea o dificultad al respirar, acompañada, a menudo, de tos con o sin expectoración.

Los enfermos con epoc muy avanzada, estadios 3-4, necesitan medicinas inhaladas más de tres veces al día, otro inhalador de rescate para pequeñas crisis de ahogo, fisioterapia respiratoria, oxígeno medicinal, temporal o constantemente, y ayuda de sus familiares o cuidadores durante las 24 horas del día.

En su grado más severo, los pacientes apenas pueden salir de casa. Van de la cama al sofá, del sofá a la mesa, de la mesa al sofá, del sofá a la cama y vuelta a empezar al día siguiente cuando consiguen levantarse. Cualquier mínimo esfuerzo les produce opresión y ahogo, síntomas que no pocas veces preceden a una exacerbación que les conduce directos a las Urgencias de un hospital.

Decálogo de compromisos para saldar las deudas de la epoc.

  • El tabaquismo es el hábito causante de la epoc en el 90% de los fumadores o exfumadores.

Por lo tanto, sus daños se conocen de antemano. El retrato robot de un paciente sería el de un hombre mayor de 65 años, aunque en los últimos años destaca su mayor incidencia en la mujer.

  • La epoc es una enfermedad extraordinariamente prevalente.

Valga un ejemplo: afecta al 10,2% de los españoles entre 40 y 80 años de edad según marca el estudio EPI-SCAN (15,1% en varones y 5,7% en mujeres). Se calcula que puede haber 2.156.000 pacientes con epoc. Provoca 50 muertes diarias, alrededor 18.000 al año. Se sitúa en el cuarto puesto de causa de muerte en los países desarrollados.

  • La epoc está infradiagnosticada, más si cabe en mujeres, y se trata de forma tardía.

Al ser una patología tan silenciosa como el humo, el diagnóstico llega a poco más del 20% de los afectados, es decir, cerca del 75% de los enfermos desconocen que padecen epoc, que están enfermos, y muchos de ellos continúan fumando sin saber lo que les está pasando a sus vías respiratorias.

  • La epoc se ha convertido en el paradigma de las enfermedades crónicas.

Al ser progresiva e invalidante, con diversas comorbilidades asociadas -trastornos secundarios- se une al envejecimiento, donde abunda la polimedicación. La epoc es más prevalente a medida que avanza la edad. Aún así, el 25% de los enfermos de epoc no deja el tabaco.

  • La epoc supone un tremendo coste sanitario para los Sistemas Nacionales de Salud.

Se calcula que el gasto derivado de la epoc en España se sitúa en una horquilla que va de los mil a los tres mil millones de euros anuales (alrededor de 3.260 millones de dólares), lo que supone un 2% de este capítulo presupuestario y un 0,2 del PIB.

Los costes directos son los recursos consumidos por la hospitalización y las exacerbaciones -agudizaciones- de los pacientes (40%-45%), los fármacos y la dependencia del oxígeno (35%-40%), las consultas programadas y las pruebas diagnósticas (15%-25%). El coste medio anual por paciente se estima entre 1.712 y 3.238 euros.“Hay otros costes indirectos -señala Julio Ancochea-, como son los costes intangibles… ¿Cuánto dinero vale una unidad de calidad de vida?… ¿Cuánto dinero vale el no poder ir al parque infantil a jugar al balón con tus nietos?”.

  • La epoc se diagnostica con una simple y asequible espirometría.

Cualquier ciudadano mayor de cuarenta años de edad, fumador de 120 cajetillas de cigarrillos al año, alrededor de 2.400 pitillos, debería examinar el estado de sus pulmones con prueba broncodilatadora. Nos ahorraríamos miles de millones de euros.

“Tenemos un sistema sanitario magnífico, pero no exento de paradojas -dice-. España dispone de un programa de trasplante pulmonar absolutamente modélico para todo el mundo y, en cambio, la epoc avanzada en el adulto joven es la primera causa de indicación de trasplante pulmonar, que requiere cuantiosos recursos económicos y humanos y una coordinación extraordinaria”.

Para el neumólogo, frente a las virtudes resaltan aún más las deficiencias: “A nivel de atención primaria no hemos conseguido todavía que se practiquen espirometrías en muchas comunidades autónomas. Qué paradoja, lo más sofisticado frente a lo más elemental”.

  • El Estado se ahorra en epoc numerosos costes económicos con la sustitución de los cuidados profesionales por la voluntariedad de los cuidadores privados.

Dato que se ha publicado recientemente en “El libro blanco sobre la carga socio-económica de la epoc” en España.

“El paciente de epoc es una persona mayor que está cuidada por su cónyuge, a menudo mujer, quien le dedica prácticamente el 100% de su tiempo. Está pendiente de él todas las horas del día, prácticamente los siete días de la semana. El ahorro atribuible a cada cuidador informal sería aproximadamente de 40.000 euros por paciente“, observa Ancochea.

El tratamiento de la epoc se tiene que basar en un pacto respetuoso entre enfermos, cuidadores y personal sanitario. La clave está en la adherencia a los tratamientos.

“Debe ser una relación democrática, nunca jerárquica en la que el médico receta o el médico indica. Es, como lo definió mi amigo Albert Jovell, una “alianza terapéutica”. El paciente tiene que conocer las bases de la enfermedad. En esto se fundamenta la educación para la salud, y debe fomentar sus hábitos de autocuidado. Tiene que ser un sujeto activo, protagonista en el control de su enfermedad”.

  • La epoc necesita políticas científico-técnicas de calidad.

“Hay que hacer las cosas bien -subraya Ancochea-. No puede existir la variabilidad que hay hoy en día en la práctica clínica. Tenemos que tener guías, normativas que nos orienten en la toma de decisiones, fundamentadas en la mejor evidencia científica disponible”.

En España se dispone de GesEPOC, una guía en la que han participado todas las sociedades científicas implicadas en el manejo de la epoc.

“Pongámosla en práctica… y esta vez establezcamos estándares de calidad asistencial e indicadores que nos permitan saber cómo lo estamos haciendo, es decir, comprobar los resultados en la salud real de cada paciente”.

  • La epoc necesita más investigación.

“La neumología española juega un papel relevante en el contexto mundial en cuanto a publicaciones, pero se echan de menos proyectos de investigación que nazcan de la propia atención primaria”, asegura.

“La investigación debe plantearse en todas las dimensiones de la epoc: epidemiológica, clínica, básica o traslacional. Y debe estar centrada en la innovación de los tratamientos, en la cronicidad de la patología”, añade.

  • La epoc es una patología oculta en nuestra sociedad.

Prácticamente ausente en el debate público y privado, a pesar de su prevalencia y de su impacto económico, personal y social.

“¡Una nueva paradoja -sostiene-. La epoc afecta a más de dos millones ciento cincuenta mil personas solo en España y, a veces, se conocen más y mejor ciertas enfermedades raras o ultra raras que la propia epoc”.

Hay que hacer un ejercicio especial de divulgación dirigido hacia la población y hacia los medios de comunicación; a la sociedad en general.

“Pero también hacia los que toman las decisiones en materia político-sanitaria. Aunque la epoc ya está en primera línea, políticos, ciudadanos y especialistas tenemos que caminar juntos en el cumplimiento de estas diez líneas estratégicas“, afirma el doctor Julio Ancochea.

Autor: GREGORIO DEL ROSARIO

Vía: efesalud

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La EPOC en primera persona

EFEsalud ha accedido a una consulta médica para conocer de primera mano los efectos del tabaco. Toribio, Juan, Julia, Albano, María Dolores y Eduardo fumaban y ahora viven pendientes de las medicinas inhaladas o de una botella de oxígeno dieciséis horas al día.

Todos ellos forman parte de los 2.100.000 españoles afectados de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) en sus diferentes grados, aunque el 73% no lo saben. Un millón y medio de personas no están diagnosticadas a pesar de que la EPOC será la tercera causa de muerte en el año 2030.

Los pacientes de la doctora Rosa Mar Gómez-Punter, neumóloga del Hospital de La Princesa de Madrid, son fumadores o exfumadores. Tienen sus vías respiratorias muy afectadas y superan con mucho los cuarenta años de edad, cuando la EPOC empieza a dar su verdadera cara (tos, expectoración y fatiga).

Estos enfermos, de estadío 3/4 en EPOC muy avanzada, necesitan medicinas inhaladas más de tres veces al día, otro inhalador de ‘rescate’ para pequeñas crisis de ahogo, fisioterapia respiratoria, oxígeno medicinal casi permanente y ayuda de sus familiares.

Generación de fumadores

Toribio es un señor de los de antes. Con 88 años, viste traje y corbata. Escucha con atención a la doctora y contesta a las preguntas del periodista sin disimulo: “Fumaba como un carretero. Todo el mundo lo hacía y yo también”. “Ahora soy como un coche viejo que tiene que ir al taller”.

Mientras la doctora le aplica el estetoscopio en la espalda y en el pecho, Toribio presume de “motor”, aunque le cuesta reconocer que el tabaco le ha dejado sin gasolina y que su bólido llegará a la meta con la carburación echando humo en la recta final de la vida.

“No se debería fumar… no te beneficia en nada”, reflexiona antes de despedirse con suma cordialidad.

Juan entra a continuación en la consulta siguiendo los pasos de su respiración. Fuma desde que era un chaval. Se aplasta en la silla. Las palabras salen cansadas de su boca: “Doctora, me fatigo muchísimo… apenas puedo levantarme de la cama y cuando lo consigo… me tengo que sentar de nuevo a descansar”. Juan, que era ebanista de profesión, duerme con una botella de oxígeno.

Rosa Mar le observa; le pregunta; rellena datos en su ficha… sabe que hay algo escondido. Juan la mira, pero su respiración lo delata. La Doctora le coloca un pulsioxímetro en el dedo índice… Juan está algo peor y termina reconociendo que sigue ‘en la brecha’… cuatro o cinco cigarrillos al día.

Stop a la EPOC

Juan admite, también, que le da vergüenza pasear por la calle con la botella de oxígeno a cuestas y que no hace los ejercicios de fisioterapia respiratoria obligatorios para poder expectorar las flemas blanquecinas que se acumulan en la tráquea.

“Así no conseguimos nada” le dice la doctora. Para que la EPOC no avance y el pulmón no deje de funcionar hay que acabar con la adicción al tabaco. No hay atajos, ni escapatoria, ni escondites, ni excusas.

Juan promete cambiar, una vez más, y la doctora le ofrece una sonrisa llena de ternura. Entonces Juan piensa en su nieto, que ya fuma y rehuye las verdades del abuelo: “El tabaco es una salvajada y deberían prohibirlo; incluso dejar de fabricarlo. Es una auténtica porquería”.

Según datos de 2011, el 18% de los españoles fuma y alrededor de 55.000 fallecen a causa del tabaco cada año, una mortalidad superior a la suma de las ocasionadas por el sida, el alcohol, las drogas ilegales y los accidentes de tráfico.

Las dos caras de la moneda

La doctora Rosa Mar abre la puerta a Julia, de 70 años. Va en silla de ruedas porque está escayolada. Se ha roto un hueso de la pierna izquierda. Se desplomó en casa, de repente. Su hermana Carmen, un año mayor, tira de ella. Carmen, que nunca ha fumado, está ágil, lúcida y su aspecto es muy saludable.

Julia fumaba mucho hasta que el corazón dijo basta. Se recuperó y dejó de fumar. Pero la EPOC no te da una segunda oportunidad. “No me gusta la situación a la que he llegado -nos dice-. Estoy casi inválida por un motivo o por otro“.

En esta familia, los García, de ocho miembros, fumaban seis. El padre padeció un enfisema pulmonar. Carmen salió a su madre y además es una hermana ejemplar: “la traigo, la llevo, la muevo. En cambio ella no me puede ayudar”. Julia la escucha y dice con tristeza: “Ya no tiene solución”.

A mí no me va a pasar

La doctora llama a María Dolores, que viene acompañada de su marido. Un hombre alto y de ojos azules. Ella se acomoda en el borde de la silla, con los brazos, tostados por el sol, sobre la mesa. Está inquieta. Quiere saber el resultado de la última espirometría.

“No son buenas noticias -le dice la neumóloga-. Tu capacidad pulmonar ha disminuido“.
“¡Pero si ha pasado un verano maravilloso! -opina el marido-. Hemos paseado, se ha bañando en la playa. Se encontraba estupenda”. La doctora se pone algo seria y repasa los datos… quizá el análisis está equivocado… o quizá… “tuve un catarro la semana pasada” -apunta María Dolores-… quizá sea el catarro.

A María Dolores le brillan un poco sus ojos castaños. Es una señora muy elegante que pasa de los cincuenta. La EPOC no distingue entre clases sociales. “Llevo ocho años sin fumar -se lamenta- y nunca pensé que el tabaco me pasaría factura“.

El tabaco es el causante del 95% de los casos de EPOC y del 90% del cáncer de pulmón. 50 personas fallecen al día en España, el 74% hombres, aunque en los últimos años ha aumentado de forma significativa el número de mujeres.

Amante fiel y absorbente

Albano entra en la consulta con su hija Ana y de la mano de ‘Catalina’. Albano empezó a fumar de jovencito. Sus amigos le decían “ponte un pitillo en la boca y ligarás más con las chicas”. Y así lo hizo.

Hace un cuarto de siglo dejó el tabaco y quince años después se echó una novia inesperada. Se la presentaron en un hospital.

Desde entonces son inseparables: duerme con ella; se ducha con ella; hace los ejercicios con ella; desayuna, come y cena con ella; pasea con ella; y sobre todo, respira por ella.

“Mis nietos siempre me han visto con Catalina. Les gusta jugar con sus botones y sus gomas, y me hacen bromas cuando hacemos juntos los ejercicios. Cuando me preguntan por qué salgo con Catalina, yo les respondo que cometí un error de juventud”.
Albano le comenta a la doctora que está agotado, que se fatiga mucho a pesar de Catalina: “Cada cuarenta pasos, tengo que descansar”.

Catalina, su botella de oxígeno, pesa demasiado.

Autor: GREGORIO DEL ROSARIO

Vía: efe