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El desarrollo pulmonar en los primeros años de vida, clave para prevenir la EPOC

Las causas de desarrollo pulmonar anormal son múltiples y pueden incluir el tabaquismo (pasivo y activo), la exposición a otros contaminantes ambientales, las infecciones de repetición, mala nutrición y/o factores genéticos individuales

El desarrollo pulmonar anormal antes de los 40 años predispone a desarrollar, 20 años más tarde, una Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). Tradicionalmente se consideraba que la EPOC era una enfermedad autoinflingida por el tabaquismo, pero ahora, un estudio publicado en «The New England Journal of Medicine» (NEJM) demuestra que esto es cierto en, aproximadamente, la mitad de los casos pero que, en la otra mitad, el desarrollo anormal del pulmón en los primeros años de vida (y seguramente durante el embarazo) es un factor de riesgo muy importante.

La EPOC es una enfermedad que afecta a un 10% de la población general y se encuentra la tercera causa de muerte en el mundo. Se caracteriza por una limitación del flujo de aire espiratorio y está asociada con una respuesta inflamatoria anormal en las vías aéreas. Hasta ahora, se consideraba que la principal causa para desarrollar la enfermedad es el tabaco. A partir de ahora, se deberán considerar también factores de desarrollo pulmonar en los primeros años de vida.

Capacidad pulmonar

La investigación que publica el «NEJM» se ha llevado a cabo con los datos de tres estudios independientes en los que se siguieron a unas 25.000 personas y se evaluaron sus condiciones respiratorias a lo largo de más de 30 años con medidas repetidas de la función pulmonar. Los investigadores ahora han clasificado a los participantes en estos estudios en base a su capacidad pulmonar en el momento de inicio del seguimiento (antes de los 40 años), medida como el volumen espirado máximo en el primer segundo -o la cantidad de aire que una persona puede exhalar rápidamente- (FEV1, de sus siglas en inglés), y la presencia o ausencia de EPOC en la última visita del estudio. Entonces se ha determinar la tasa de disminución en el FEV1 a lo largo del tiempo.

De entre las personas que al inicio del estudio tenían una buena función pulmonar, con un FEV1 igual o superior al 80% del valor esperado, sólo el 7% tenía EPOC pasados 22 años desde el inicio del seguimiento. En cambio, un 26% de los participantes con una función pulmonar deteriorada antes de los 40 años -FEV1 por debajo del 80% del valor esperado- tenía EPOC al finalizar el seguimiento. Así, estos resultados demuestran que una baja capacidad pulmonar antes de los 40 años es una condición que predispone a la aparición posterior de la EPOC y que el nivel máximo de la función pulmonar alcanzado antes de la edad adulta es un factor determinante del riesgo futuro EPOC.

También el tabaco

Durante décadas se ha pensado que esta enfermedad estaba causada por una bajada rápida e inexplicable de la función pulmonar. Este estudio contradice esta afirmación en demostrar que una tasa de disminución rápida en el valor de FEV1 a lo largo del tiempo no es indicativa, obligatoriamente, de la aparición de la enfermedad: de entre las personas con EPOC al final del seguimiento, sólo 50% tenían una disminución acelerada de FEV1.

«Este estudio demuestra que la mejor herramienta para la prevención de la aparición de la EPOC en la edad adulta es lograr un desarrollo pulmonar normal durante la adolescencia y no fumar nunca», señala Àlvar Agustí, uno de los co-directores del estudio y miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Respiratorias (CIBERES). «No fumar y evitar la exposición pasiva a partículas inhaladas como las del tabaco o la polución son buenas estrategias para alcanzar una capacidad pulmonar máxima», añade Agustí, jefe del Instituto Clínico del Tórax del Hospital Clínic y del equipo Inflamación y reparación en las enfermedades respiratorias del IDIBAPS .

Este trabajo ayudará a comprender mejor la EPOC y su tratamiento y, sobre todo, puede tener un papel clave en la prevención de la aparición de nuevos casos a partir de la identificación de personas jóvenes de alto riesgo.

Vía: abc

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La actividad física controlada es beneficiosa en pacientes con EPOC

La falta de actividad física en los pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es un elemento más del círculo vicioso que origina sus limitaciones en la vida diaria. Es por ello que el sedentarismo debe considerarse como un objetivo terapéutico que debe abordarse desde las fases iniciales de la enfermedad.

De hecho, un estudio afirma que la actividad física habitual en pacientes con EPOC reduciría hasta un 40% el riesgo de hospitalización y mortalidad. Y no sólo eso, sino que también jugaría un papel importante en la prevención de la enfermedad. “El mecanismo por el que el ejercicio es beneficioso y mejora la calidad de vida de estos  pacientes es el mismo que en la población general: mejoría de la función cardiaca y muscular, aumento del consumo de oxígeno y disminución de la inflamación de los pulmones, además de la potenciación del sistema inmunológico y la mejora de la autoestima y el humor”, explica la Dra. Patricia García Sidro, neumóloga del Hospital La Plana (Villareal).

Tendencia al sedentarismo

Sin embargo, estas personas muestran una clara tendencia al sedentarismo, lo que les predispone a una mayor obstrucción bronquial y dificultad para respirar. Un tercio de ellos son inactivos y sólo un 30% de ellos desarrolla un gasto energético suficiente para obtener los beneficios del ejercicio sobre la salud y disminuir el riesgo de empeoramiento de la enfermedad.

La actividad física habitual en pacientes con EPOC reduciría hasta un 40% el riesgo de hospitalización y mortalidad Las causas no son claras, en palabras de la Dra. García Sidro: “Saber realmente a qué se debe su escasa actividad física es complejo ya que probablemente implique la interacción de varios factores tanto de la propia enfermedad, como es el grado de obstrucción y el atrapamiento aéreo, que contribuyen a la aparición de la disnea o sensación de falta de aire; como psicosociales, culturales o de otras enfermedades asociadas”.

La neumóloga también apunta a la falta de información de los pacientes con EPOC acerca de los beneficios de la actividad física sobre su función pulmonar y subraya que la tendencia general es limitar sus actividades, muchas veces por miedo a empeorar o a incrementar los síntomas relacionados con el esfuerzo. “Debería ser obligación de todo personal sanitario promover un buen estado de salud, y eso incluye indudablemente potenciar el ejercicio físico diario”, apostilla la Dra. García Sidro.

Ejercicios más recomendados
Actualmente, se desconoce la duración, la intensidad y la frecuencia de actividad física más adecuada. Las guías recomiendan la realización de al menos 30 minutos de actividad física de intensidad moderada el mayor número de días posible para conseguir beneficios sobre el estado de salud.

La Dra. Patricia García Sidro recomienda caminar o bien realizar ejercicio con bicicleta estática (o pedalear) durante al menos 30 minutos, descansando todas las veces que sea necesario y/o utilizando medicación de rescate. Todo ello, combinado con ejercicios de brazos con pesas o cintas elásticas. Otra opción es apuntarse a un gimnasio bajo la supervisión de personal cualificado o practicar natación. Hinchar globos también es una práctica beneficiosa para mejorar la función pulmonar, en opinión de la neumóloga.

EPOC : 5 razones para llevar una vida activa

  1. La actividad física favorece que los pulmones y los músculos continúen funcionandotan bien como antes, conservando una mejor salud durante más tiempo
  2. Ayuda a reducir la dificultad para respirar al hacer ejercicio, lo que motiva a seguir manteniéndose activo
  3. Disminuye el cansancio en las piernas, eleva los niveles de energía y mejora la fuerza muscular, lo que tiene un efecto positivo en las actividades del día a día como caminar, ir de compraso realizar actividades de ocio.
  4. Potencia el sistema inmunológico y mejora la autoestima y el humor, evitando caer en un estado de depresión
  5. Tener buena forma física favorece la independencia de los pacientes, facilitando la realización de las tareas cotidianas sin necesidad de ayuda

Referencias

Esteban, Cristóbal. Impacto de la actividad física en la EPOC. Arch Bronconeumol. 2009; 45(Supl 5): 7-13
Margarita Marín Royo, Concha Pellicer Císcar, Cruz González Villaescusa, María José Bueso Fabra, Carmen Aguar Benito, Ada Luz Andreu Rodríguez, Alberto Herrejón Silvestre, Juan José Soler Cataluña. Actividad física y su relación con el estado de salud en pacientes EPOC estables. Arch Bronconeumol. 2011;47:335-42. – Vol. 47 Núm.07
European Lung Foundation. Hojas informativas osbre los pulmones. Cómo llevar una vida activa con EPOC. Disponible en http://www.europeanlung.org/assets/files/es/publications/vivir-plenamente-con-epoc.pdf

Vía: europeanlung

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El programa ‘Respirar es Vida’ alerta de los problemas respiratorios en los meses de verano entre los asmáticos y EPOC

Las personas con problemas respiratorios no deben bajar la guardia durante los meses de verano, porque el aumento de las temperaturas y la concentración de ozono pueden elevar el riesgo de mortalidad por agudización de enfermedades de pulmón según el Programa de Información sobre asma y EPOC, Respirar es Vida.

Las altas concentraciones de ozono resultantes por el mayor número de horas de sol y el aumento de las temperaturas, hace que el cuerpo tenga que trabajar más para mantener una temperatura corporal normal, necesitando más oxígeno. Los afectados por EPOC o asma tendrán más dificultades respiratorias como consecuencia de esto.

Los expertos han recordado de cara al verano que los pacientes que están medicándose, no interrumpan el tratamiento. Es frecuente que debido a una mejoría de los síntomas, bajen la guardia, pero esto “puede aumentar el riesgo de complicaciones de la enfermedad y hospitalización en otoño” asegura el enfermero del servicio de Neumología del Hospital de la Sta. Creu i Sant Pau d Barcelona, Jordi Giner.

Cada enfermo debe llevar la medicación siempre encima, en un lugar visible y tenerla integrada en la rutina. El doctor del servicio de Neumología del mismo hospital, Alfons Torrego, recomienda la terapia MART. Se basa en la combinación del tratamiento de mantenimiento y el de rescate con un único inhalador. “Esta opción de tratamiento resulta eficaz, segura y permite un claro beneficio extra en la reducción de las crisis de asma frente al uso de broncodilatadores aislados como alivio”, asegura el doctor.

Los expertos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) recomiendan antes de viajar en verano, tener en cuenta el clima del lugar de destino. De esta forma, el paciente podrá prevenir y tratar la aparición de crisis respiratorias y evitar situaciones de peligro. Además, aconsejan mantenerse hidratados, evitar la proximidad a lugares con contaminación que impidan una correcta respiración y evitar salir en horas de calor excesivo.

Vía: lainformacion